19 jun. 2011

La historia musical de Fruko

Fuente: El País, Colombia. Por: Meryt Montiel y Gerardo Quintero

1. ‘Salsíbiri’ a lo Fruko

“¡Oye, te hablo desde la prisión!” es un lamento salsero inmortal, el grito de guerra de ‘El Preso’, que cuando la escuchan los ‘puertorros’ en sus festividades de San Juan y Nueva York creen que proviene de alguno de sus legendarios artistas. Lo que muchos olvidan quizá es que el dueño de ese canto herido es un negro de voz visceral, con un ‘tarro de trueno’, ‘tumba tarimas’, Wilson Manyoma. Un hijo del barrio El Troncal, al nororiente de Cali y descubierto por un grande de la salsa, pero colombiano, Julio Ernesto Estrada, más conocido como ‘Fruko’.

Este disco ha marcado tanto la vida del director de Los Tesos que hoy lo conserva en su ‘ringtone’, como para que no olvide nunca sus inicios. Gary Domínguez, propietario de la taberna la Casa Latina, en Alameda, no duda en afirmar que Fruko fue un precursor de la salsa nacional y el primero que se atrevió a incursionar en el ritmo arrebatador que en los setentas sólo hacían los músicos puertoriqueños y ‘newyorquinos’.

Es que aunque este ‘todero’ de la música (productor, compositor, bajista, cantante, corista, arreglista) comenzó tocando tropical con los Corraleros de Majagual en 1965, su golpe musical quedó marcado cuando, en un viaje a la Gran Manzana, fue contagiado en el Bronx Latino por las descargas que tronaban de la mano de Richie Ray, Willie Colón, Ray Barretto, Eddie Palmieri y otros grandes del género.

Fue en ese momento, recuerda el musicólogo caleño Richard Yori, que Fruko comienza a experimentar musicalmente y en sus producciones aparecen como marcas de ADN el ‘Jala Jala’ de Richie y las descargas de Nelson y sus Estrellas (con ‘Payaso’ y ‘Forastero’, temas que interpretó Fruko con Joe en la voz).

Estrada saca su primer ‘long play’ en 1969 y lo bautiza ‘Tesura’, pero no logra conectar con un público, sobre todo el de su tierra, Medellín, más acostumbrada a Lucho Bermúdez, La Billos Caracas y Los Melódicos. Es allí cuando Fruko se da cuenta que tiene que proyectar su música, descender de la montaña y buscar el Valle. “Tuvimos un padrino muy especial en Cali que fue José Pardo Llada, él nos ayudó mucho con sus comentarios”, recuerda el pionero de la salsa colombiana.

Pero sólo fue a mediados de los setenta cuando Fruko llega a su consagración musical y crea lo que el escritor y gran conocedor de la salsa y música antillana, Medardo Arias, denomina la Fania Colombiana. Sí, Fruko encuentra, tal vez sin proponérselo, una fusión perfecta de lo mejor del Caribe y del Pacífico representado en las voces de Álvaro José ‘Joe’ Arroyo, Edulfamit Molina Díaz ‘Piper Pimienta’ y Wilson ‘Saoko’ Manyoma.

Pero es en Cali, en la capital de la rumba, donde explosiona ‘el salsíbiri’, ese ritmo que impone Fruko, y comienza a despuntar una historia musical que tendrá en ‘El Preso’, cantado por Manyoma, uno de sus íconos. El Escondite, Honka Monka, Las Vallas, Sol de Medianoche y el Abuelo Pachanguero, famosos grilles de la época, conocen el talento de la orquesta colombiana, donde alterna con ‘caballos’ como Héctor Lavoe.

Jorge Hernán Tello, imberbe rumbero en los setenta, recuerda que “la orquesta de Fruko tenía que competir muy duro en Cali, porque aquí llegaba música de muy buena factura. Nuestros oídos estaban acostumbrados a las descargas de Richie, a la voz de Héctor, a la magia de Ismael Rivera... Le tocó duro, pero en los grilles sonaba y se bailaba ‘El Ausente’, ‘Tania’, ‘El Caminante’”.

Wilson ‘Saoko’, una de sus voces principales, recuerda que Fruko era un hombre muy estricto, tanto que acepta que tuvo que salir de la orquesta por algunos problemas de indisciplina. Pero reconoce que su música lo dejó a los pies de los principales escenarios de América Latina y EE.UU. Con su banda y al ritmo de ‘Oriza’, ‘Manyoma’, ‘Tania’, ‘El Preso’ y ‘A la Memoria del Muerto’, Fruko ‘la rompió’ en el Madison Square Garden y recibió el premio de la Revista Record World a la mejor Orquesta Tropical de América.

Hoy, con 60 años y 42 álbumes en su historia, Fruko, como en sus comienzos, sigue rompiendo esquemas. “Ahora estamos en un proyecto que se llama Fruko Sinfónico, es otra dimensión. Serán 70 músicos en escena, con arreglos sinfónicos de nuestras obras, entonces allí vamos cumpliendo y satisfaciendo gustos”, dice Estrada con el mismo sabor que imprime en las tarimas.

2. Cocínalo Fruko

Lo expulsaron del colegio cuando niño porque privó a varios compañeros con sus fuertes puños. Por eso, “tuve que ponerme a trabajar desde los 11 años”, dijo. A esa edad llegó a Discos Fuentes como utilero. Su buen oído y disciplina lo llevaron a ser ascendido a los seis meses: se convirtió en el grabador de artistas de la talla de Julio Jaramillo Jaramillo y Los Diplomáticos.

Fue Lisandro Meza quien lo apodó Fruco, así lo confirmó el artista costeño a El País: “Es que a él, cuando niño, le faltaba un diente y a mí se me parecía a la muñequita insignia de las conservas Fruco y le dije: tú te pareces a esa muñeca y él enseguida se tapó la boca. Todo el mundo muerto de la risa y desde ese día se quedó ‘Fruco’”. Fue el maestro Estrada quien, tiempo después, cambió la letra C por la K para diferenciarse de la marca de las salsas.

Lisandro Meza fue además, el hombre que lo llevó a Los Corraleros de Majagual “porque nos faltaba un timbalero. Qué suerte: A la semana, ya estaba con nosotros en Nueva York”.

El experto en salsa Ley Martin lo califica como un “genio de la música”, Meza lo califica igual, “un músico superdotado, que toca lo que sea, le saca música hasta a un tubito de papaya”.

El director de los Tesos, que en verdad toca 25 instrumentos, hoy es un hombre enamorado de la ginecóloga Rosa Garzón, “una mujer espectacular”, con quien mantiene una relación hace diez años. Su primer matrimonio, explica, acabó porque “como me fui para EE.UU. fue perdiendo toda aquella magia del amor”.

En su nuevo hogar, se convierte todos los días en el ‘Cocinero mayor’, desde las 5:00 a.m. “Le cocino a la esposa que se va a hacer sus cirugías, cocino desayuno, almuerzo y comida. Pero luego me dedico a hacer canciones; como tenemos los estudios de grabación también a atender a los artistas y como cienciólogo, a darles clases y a atenderlos como pacientes”.

A los 60 años, cuando aún parte un coco de un solo golpe con una técnica de yoga, quiere seguir en su oficio, porque como él mismo dice, “Fruko y sus Tesos tienen una salud extraordinaria que les permite seguir viajando con su música por más de 70 países”.
3.Fruko, ‘El Bárbaro’

El maestro Fruko se mostró complacido de responder la entrevista para El País, porque “quiero congraciarme con el Valle del Cauca, al cual le debemos mucho la Orquesta de Fruko y sus Tesos porque nos catapultó a la fama y hay un gran cariño por este departamento y su cultura”.
Su vida da para una telenovela o un libro. ¿Nunca le han hecho una propuesta de ese tipo?

Claro que sí, los mismos de RCN me han hecho la propuesta, pero vamos a esperar a que se desarrolle ésta porque yo tengo muchas cosas para contar. Son más de 8000 canciones en las que me ha tocado participar: O soy intérprete, músico, productor, arreglista, ingeniero de sonido, entonces tengo una historia extensa.
En Cali Fruko y sus Tesos tuvieron total aceptación desde sus comienzos...

Claro, Cali fue plataforma porque ha sido una ciudad tan conocedora de los ritmos antillanos, de Tito López, de La Charanga, la Orquesta Aragón, La Sonora Matancera, de Pérez Prado. Gracias a la comunicación y a los discos que se recibían desde Buenaventura la gente se hizo muy conocedora y ahorita es la capital mundial de la salsa.
¿Cuándo se terminó la orquesta Fruko y sus Tesos, por qué dejamos de saber de Fruko?

No, hay una mala información, nosotros siempre hemos estado, en este momento estamos activos, desde el 2000 estamos activos, claro, yo me fui a vivir a California a representar La Sonora Dinamita que también es una de mis creaciones. Del 86 al 2000 permanecimos viviendo en Los Ángeles y allí interpretábamos con La Sonora Dinamita, luego, por efectos de manejo de terceros, la gente ha tenido la idea de que Fruko no existe y nosotros estamos tan vivos y con una salud extraordinaria gracias a Dios, que tenemos presentaciones por más de 70 países, creo que nuestro arte está más internacional.
¿Qué ha sido de Los Tesos, está con los mismos compañeros de antaño o se ha ido renovando?

Nuestra Orquesta es una institución. Como una universidad, va doctorando a cada estudiante, van saliendo de la agrupación y van entrando unos nuevos. El asunto es que yo no soy un gerente de una empresa, no solo manejo el consorcio, sino la creatividad, soy el arquitecto o el ingeniero de los sonidos que se presentan no solamente en Fruko y sus Tesos sino en The Latin Brothers, Sonora Dinamita, La Bocana, Afrosound, Wanda Kenya, son incontables las grabaciones que se hacen.
¿Por qué cree que se le tendrá más presente en la historia de la música colombiana: como ojo avizor de talentos, como primer director de la primera orquesta de salsa que tuvo Colombia, como director de sonido, músico o todas las anteriores?

Es un compendio de todas. Yo fui alumno de don Antonio Fuentes y adquirí un proceso de relaciones públicas en la cual podía comunicarme fácil con la gente de todo el país y fue así como del Valle del Cauca pudimos sacar muchos elementos que contribuyeron a la existencia de Fruko y sus Tesos como ‘Piper Pimienta’ que es del Cauca pero vivió en el Valle del Cauca, Wilson Manyoma que salió del barrio Alameda.
Aparecerá en la telenovela al final. ¿Ya grabó? ¿Cómo se sintió en el papel de actor?

Los productores de la novela nos pusieron a actuar con Richie Ray, Bobbie Cruz, Joe Arroyo para el cierre de la novela. Nosotros sabemos que los actores que nos han interpretado son jóvenes muy talentosos que han hecho su papel tan bien que cautivan a la audiencia. Y felicito a RCN por estar mirando hacia nuestro país, dentro de nuestras historias, para darles importancia, para que las nuevas generaciones se sientan contentas, buscando datos de nuestra música, por ejemplo. Le damos así valor a lo que hacemos los colombianos. Ojalá que pronto sepamos del Mono Núñez, de Peregoyo, de esos grandes personajes que han hecho la vida musical y la alegría de este país.
¿Cómo fue su relación con Piper, Saoko, Joe, una vez que ya no pertenecieron a Fruko y sus Tesos?

Con Piper Pimienta alguna vez tuvimos una diferencia porque una vez se fue a presentar al Ecuador con el nombre de Fruko y sus Tesos, cosa que no nos gustó porque cada cosa en su puesto. Él recibió la información que nosotros no estábamos de acuerdo, se fue para Nueva York y allí grabó con la Colombia Star y con un señor Carvajal amigo mío que era el guitarrista de Peregoyo y su Combo y grabaron un éxito muy bonito: Cañaveral.

Como los músicos hemos sido personas que guardamos el equilibrio y estamos para la bondad, Piper Pimienta regresó, conversamos y ahí fue cuando reactivamos la amistad y allí fue cuando hicimos el himno de Cali, Las Caleñas son como las Flores, del compositor bogotano Arturo J. Ospina y Piper le puso su interpretación sonora inolvidable con la agrupación prima de Fruko que fue Los Latin Brothers. Después hicimos Buscándote, también fue un himno de la música.

Después tuvimos la información de que Piper sufrió una trombosis, lo llamamos, lo acompañamos, estuvimos en sus terapias y cuando me fui para Estados Unidos ---ya sabemos que Piper cumplió trece años de fallecimiento—sentimos mucho la desaparición de este gran compañero de la música. Incluso con su señora Ana tuvimos muy buena comunicación, primero le ocurrió que falleció un hijo y luego que Piper murió asesinado. Me dolió mucho esa situación.

Hablando de Wilson Manyoma es un gran cantante, ingresó a la orquesta, no como dicen en la telenovela nada de eso. A Medellín me lo arrimó Dagoberto Gil, un agente del F2 en esa época amigo mío, hermano de Luz Marina Gil, una admiradora de Los Corraleros de Majagual. Me dijo, mirá, aquí te traigo este muchacho del barrio Alameda que es un buen sonero. Él canta estilo Ismael Rivera. Entonces su primera canción se llama Tú Sufrirás, una canción compartida, en letra y música entre Wilson y mi persona.

La relación y la participación de este acompañamiento tuvo como resultado crear el himno de la salsa colombiana que se llama El Preso. Pasaron los años, por asuntos de disciplina dejamos de trabajar, él dijo ciertas cosas, no hubo ninguna pelea, por mutuo acuerdo dejamos de laborar hace como diez años, le deseamos lo mejor a él y a su familia, entre otras cosas su hermano Hermes es un cantante de mucha fama.

Hablando del Joe Arroyo no es como dicen en la novela, que yo lo fui a buscar a Barranquilla, que para quitar a ‘Piper’. No, nada de eso. A mí me lo trajeron de Barranquilla el señor Mike Char, porque él trabajaba allá con la Orquesta La Protesta y cuando hicimos Fruko y sus Tesos recibimos la ayuda de las emisoras y de la Costa Norte y de la Costa Pacífica me fueron llegando estos buenos talentos para ponerlos al servicio de la música colombiana con Fruko y sus Tesos.

Con Joe siempre he tenido comunicación, y nuestra comunicación ha sido que él me dice te quiero Julio y yo le digo te quiero Joe. Y hasta el momento ha seguido bastante bien, gracias a Dios.
¿Piper Pimienta era así de incumplido como lo muestran en la telenovela?

No, él fue una persona muy tranquila, muy sobria, muy amante de su trabajo, yo creo que tan disciplinado como él, es difícil de encontrar, permanecía siempre haciendo sus ejercicios guturales, de sonidos espectaculares y también era un campeón del velillo, era un atleta completo. No sé por qué le llegó la trombosis, fue un atleta magnífico.

Y él comía tanto que nos preguntábamos ¿dónde se lo guardaba? Porque era bien delgado y comía como nadie. Uno decía, pero bueno, ¿dónde le cabe tanta comida a este señor? Una vez hicimos una apuesta en Bogotá en un sitio donde se tomaba cerveza y se tomó dos garrafas de cerveza de un solo tirón, ¿dónde le cabía tanta cerveza? ‘Piper’ definitivamente era un fuera de serie, un cantante que brindó todo su cariño para el Valle del Cauca.
¿Cuál considera fue su época de oro con Fruko y sus Tesos?

No quiero situarme en una época. Creo que nuestra carrera no ha tenido ningún pare, hemos estado a la altura tecnológica y a veces nos desaparecemos de aquí pero aparecemos en otros lugares. Por ejemplo, la mejor clientela nuestra está en Ciudad de México, allí muchas canciones que no se conocen acá son éxitos allá. Además, hay muchas cosas ocultas.

Yo, por ejemplo, soy el director arreglista de Los Tupamaros, que tiene canciones como Tu Ausencia, La Chica Gomela, y en muchas figuras yo estoy ahí, detrás del telón, de grandes grupos de Colombia y me siento muy contento.

En La Sonora Dinamita, una orquesta fastuosa, la reina de la cumbia, yo estoy ahí; estoy en la salsa, en la cumbia y gracias a Dios todos los días tengo trabajo con artista nacionales, internacionales, a veces hasta grabamos música popular. Ser intérprete y estar de artífice de la música es algo muy bonito.
¿Cómo lo ha beneficiado la cienciología?

Yo soy católico cienciólogo y no quiere decir que yo sea apóstata, ha sido muy importante para mí, para mi literatura, mi manera de revisar gramaticalmente lo que escribo, lo que leo, lo que digo. En la Universidad de Los Ángeles son más de 200 temas que conocemos para poder darle, ilustrar a las otras personas, a las nuevas generaciones sobre cuestiones de la ética y el protocolo.

Eso me ha beneficiado de tal manera que yo soy ‘clear’, siendo ‘clear’ que significa claro dentro del departamento de la tecnología mental, ha tenido gran satisfacción mi ser de comprobar de que todo se puede organizar y llevar a un mejor nivel de existencia que es efímera y que tenemos que aprovechar, que si tenemos los talentos hay que organizar y salir delante de la mejor manera.

Entonces vivimos la música, la sentimos, nos concentramos, tenemos tiempo para nosotros, no somos perfectos porque tampoco estamos dispuestos a ser santos, pero sí hombres de calidad social que le brinde a los demás y a los hijos y los herederos una buena recordación y participación ciudadana.

Yo estudié con mucho sacrificio en el Celebrity Center de Los Ángeles, allí llegué a comunicarme con uno de los maravillosos músicos contemporáneos, Chick Corea. Es un privilegio conocer a este señor y ya hemos llegado a tocar a cuatro manos el piano, cosa que nos satisface y tenemos proyecto de grabación con los cuales los conocedores van a estar contentos cuando se presente esta oportunidad.
Ha sido un hombre generoso. Tengo entendido que no sólo ayudó a Alfredito de la Fe a recuperarse sino que también lo hizo con Joe en una calamidad doméstica...

Doña Ángela (mamá del Joe) tuvo una enfermedad y como el Joe apenas estaba empezando en el asunto de la orquesta entonces vendí una trompeta Yamaha y le pasé el dinero al Joe para que se fuera a arreglar el problema de salud de su madre. Todos somos generosos de una manera, yo creo que colaboro con la felicidad del país sin distingos ni racismos. He sido parte fundamental para que el 20% del país de raza afrocolombiana tenga sus distinciones. Ahí está el premio del Joe Arroyo: La Leyenda.
¿Por qué lo llamaban Joselito?

En esa época, año 1965, había un actor que se llamaba Joselito que cantaba en las películas más famosas, como ‘Joselito, Pan y Vino’, el mejor cantante niño que existió, no hay otro ahorita que haga lo mismo que él, era espectacular la voz de este niñito. Y a don Antonio se le ocurrió decirme Joselito, tenía yo como 13 años: ‘llámenme a Joselito ahí’.

Primero fue Joselito hasta que llegó el apodo que entre otras cosas, resalta el nombre de una fábrica de conservas, de Cali, que tenía una insignia, una muñequita, entonces decían que yo me parecía a esa muñequita y me pusieron el apodo de Fruco. Nosotros le pusimos la K para diferenciarlo de la marca de las conservas.
¿Es cierto que toca 25 instrumentos?

Uno se va especializando en el estudio de grabación. Mi primer instrumento fue el timbal, después la batería, luego la percusión completa: conga, bongó, campana, clave, güiro, luego la parte armónica, piano, órgano, sintetizadores, bajo, guitarra, cuatro y así, uno llega el momento de que se pone juicioso y comprende los instrumentos.
¿Por qué los sacaron de un cementerio?

Aaah, es que cuando hicimos una canción irreverente que fue el primer éxito de Fruko y sus Tesos que se llamó ‘A la Memoria del Muerto’ había que pensar estrategias, buscar algo bien llamativo. Conseguimos unas camisas africanas, y nos fuimos para el cementerio, sentados al lado de las cruces y reflejar lo que decía la canción: el muerto al hoyo y el vivo al baile en la voz de ‘Piper Pimienta Díaz’. Entonces llegó la policía y nos preguntó que qué estábamos haciendo ahí, les dije, no, pues tomándonos unas fotos. Y nos sacaron de ahí, porque era algo muy irreverente en ese momento.
¿Todavía parte cocos de un solo golpe?

Sí, señora, todavía. El misterio es de la siguiente manera: se recibe la orden espiritual que lo puedes hacer; la orden pasa al cerebro y el cerebro le da la orden al cuerpo y así es como se ejecuta, una técnica yoga, además, sino se parte el coco, se parte la mano (risas).
¿Pero a usted nunca se le ha partido la mano, no?

No, nada, porque tengo la técnica. Eso me evita, con la potencia que tengo, el deseo de tal vez pegarle a otra persona.
El Preso es uno de sus temas consentidos porque oigo que es el ringtone de su celular. ¿Hay algo en particular que lo haga consentido por usted?

El Preso es una plegaria, una canción que ha llegado a ser uno de los himnos de la música salsa y la salsa es universal, la bailan los rusos, los japones, italianos, franceses, entonces El Preso, una canción de Álvaro Velásquez en su composición, fue nuestra carta de presentación, interpretación de Wilson Manyoma, arreglos de Luis Carlos Montoya y la fuerza de Fruko y sus Tesos que la hace impactante. A todas las generaciones les gusta esa canción, hasta los niños la cantan.
Diego Vásquez, el actor que encarna a Fruko en la telenovela ‘Joe, La Leyenda’

Diego Vásquez quiso conocer al maestro Julio Ernesto Estrada en persona, para eso viajó a Medellín: “Yo necesitaba que él me conociera y me diera su bendición”, dice el ibaguereño que para alimentar su personaje estuvo mirando muchos videos de la Orquesta Fruko y sus Tesos en You Tube.

Durante todo un día estuvieron hablando, conociéndose. En ese primer acercamiento él “se abrió completamente, me habló de su vida, me abrió su corazón, me contó muchas anécdotas de su infancia”.

Le narró, por ejemplo, que él, a los puños, en el colegio, defendía a los niños más pequeños, pues los grandes les arrebataban lo del recreo y por eso “les daba durísimo”.

A los 16 años entró a Los Corraleros de Majagual y tiempo después habló con Antonio Fuentes, propietario de Discos Fuentes para organizar su propio grupo, así nació Fruko y sus Tesos. También le habló de cómo se fue convirtiendo en una figura paternal para los miembros de su agrupación por su madurez y la exigencia de la disciplina.

El actor se siente “muy orgulloso” de representar a un hombre ejemplar, responsable, comprometido con la música, a un hombre tan bueno, amplio, generoso. “No le importa deshacerse de las cosas que tiene para brindarle a otro una oportunidad”.

Lo describe también como un hombre de un humor blanco, “es simpatiquísimo, raya en la inocencia. Nunca hace chistes despectivo. Lo hace en un tono que hace que nadie se sienta agredido”.

Cuando está enseñando, comenta Vásquez -- que llamaba regularmente al maestro-- tiene un tono reposado, de un ser humilde.

“Dejó de tomar, no fuma. La única adicción que tiene es la buena comida”, dice este actor con 25 años de trayectoria y quien agrega que el músico tiene una vida austera, sencilla, sin grandes lujos, sin grandes pretensiones, siempre está produciendo, creando. Su estudio siempre está ocupado.

“Ya nadie le saca el mal genio, yo por ejemplo lo veo como un maestro zen. Uno con él se siente tranquilo; él dice que está disfrutando más la vida que en el tiempo que era frenético”.

Personificar al maestro, lo considera el actor, “como un acto que he manejado con mucho respeto y responsabilidad”. Y lo ha hecho tan bien, que el maestro se divierte mucho viendo las escenas, “es como un niño chiquito”.

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