20 jun. 2011

Don Quique, el papá de Papo


Fuente: Vocero, Puerto Rico. Por: Zenaida Ramos Ramos

PONCE – La admiración y el amor son evidentes entre don Kike Lucca y su hijo Papo. Además del lazo paternofilial , la música es el enlace principal entre ellos, y La Sonora Ponceña ha sido durante 57 años la vida de ambos.

Enrique Lucca Caraballo, conocido como don Kike, es “el ser más maravilloso de este mundo y más importante de nuestra familia y de la familia extendida que es la orquesta. Yo creo que reconocen la calidad humana de él y saben que no es fácil ser como él”, expresó Papo, cuyo nombre de pila es Enrique Arsenio.

El pianista y director de La Sonora Ponceña reveló que admira la calidad humana y el tesón de su padre de 98 años de edad, porque ha sabido superar los golpes de la vida. Por eso contestó sin reparos que le gustaría ser como él en ese aspecto.

“En esto pasan cosas que te hacen desear quitarte de estos menesteres, pero él se levantó de cada golpe y echó pa’ lante. Él va más allá del deber. Inclusive, a veces, tiene esa capacidad de perdonar a quienes han tratado de hacerle daño, cosa que no es fácil para mí entender. Por eso me gustaría algún día tener yo esa capacidad”, indicó el arreglista musical.

Papo nació para la música sin él pedirlo. “Yo estoy oyendo música desde el primer día de nacido”, dijo; y su papá mencionó que la primera vez que su hijo oyó música fue un martes santo.

“Eso fue el 10 de abril de 1946. Por la noche salí con unos cuantos amigos a dar serenatas y aproveché y le di una en el Hospital de Distrito de Ponce (donde nació Papo), en la calle Victoria”, narró don Kike quien admira el talento natural que tiene su hijo para tocar cualquier instrumento musical.

Cuando Papo tenía 5 años de edad, el Conjunto Internacional, formado en 1944, estaba ensayando el tema de Tito Puente, “Ran Kan Kan”; y el niño prodigio comenzó a tocar unas congas admirablemente. En esa ocasión, don Kike comprobó la habilidad de su primogénito y luego lo matriculó en la Escuela Libre de Música Juan Morel Campos de Ponce. Después completaría estudios en el Conservatorio de Música de Puerto Rico.

En 1954, don Kike desunió el Conjunto Internacional para dedicarse a otro trabajo con mejor remuneración para mantener a su familia. Su hermano Pellín, le dio la idea de organizar una orquesta que llamaron La Sonora Ponceña.

Desde entonces, don Kike ha estado al mando de una de las primeras orquestas de Puerto Rico. En 1957 entró Papo a La Sonora Ponceña y a los 13 años asumió la dirección musical de la orquesta, cuando el director Carmelo Rivera decidió irse con Cortijo y su Combo.

Son muchas las vivencias y anécdotas que han compartido padre e hijo, quienes recuerdan con cariño las primeras presentaciones en la Isla y en el exterior. Entre ellas rememoraron cuando en la década de los 80 tocaron por vez primera en Colombia ante casi 47,000 espectadores.

Aunque ya don Kike no puede viajar con La Sonora Ponceña, no se pierde ni una presentación en su país porque para él, la música es una terapia. “Si no lo llevo, él va. Uno está consciente de que eso es lo que lo mantiene a él”, dijo Papo.

Don Lucca Caraballo reconoce que no puede llevar la vida agitada de antes por sus dolencias en su sistema cardíaco, la artritis y diabetes. Sin embargo, lo único que lo revive es su orquesta. “Ahora mismo si yo fuera otro, no saldría a tocar afuera. Estoy enfermo. Los otros días, yo creía que no podría hacerlo. Cuando subí (a la tarima) se me quitó to’. El día en que yo deje la música, dejo el pellejo”, expresó sonriente.

Papo, padre de tres varones y cuatro mujeres, agregó que su padre se cuida extremadamente. “Sigue al pie de la letra lo que dice el médico. El entierra a unos cuantos y se queda fresco”.

El 12 de diciembre, don Kike cumplirá 99 años de edad y tiene planes de continuar con su orquesta de salsa que “es buena para bailar y para disfrutar oyéndola. Si hay que tocar un merengue, un danzón se tocan; si hay que tocar un bolero, un tango se tocan”. Con firmeza le dice a su hijo que cuando él no esté, “tiene que seguir. Uno vive de esto; no lo puedes dejar”.

Comments (0)