22 may. 2011

Ruben y Gilberto estuvieron en Puerto Rico




Fuente: Agencia EFE

El salsero panameño Rubén Blades y el puertorriqueño Gilberto Santa Rosa retomaron ayer en Puerto Rico su gira "Una sola salsa", y pidieron a sus seguidores que defiendan la salsa como género tropical, en todo el mundo.

Ambos artistas iniciaron el concierto a dúo, en el coliseo de Puerto Rico José M. Agrelot de San Juan, interpretando "Con la mayor elegancia".

Blades inició su oportunidad en solitario con "Decisiones", seguido de Santa Rosa con "La agarro bajando".

Tras dichas canciones, Santa Rosa, conocido como "El caballero de la salsa", le dio la bienvenida a las miles de personas que se dieron cita en el llamado "Choliseo", de países como Panamá, Venezuela, Colombia y Perú.

Santa Rosa, entonces, decidió apoyar a los seguidores de la salsa que han defendido el género desde sus comienzos gracias a la aportación de músicos latinoamericanos, entre ellos, el dominicano Johnny Pacheco dirigiendo la orquesta de la Estrellas de la Fania, a la cual Blades perteneció.

Blades, abogado y exministro de Cultura de Panamá, agradeció a los salseros o "cocolos" por apoyar su trabajo durante más de 40 años y al género que "hay que defenderlo y darle la importancia que necesita" para luego dar paso a "Las calles".

Luego, ambos artistas decidieron intercambiar el micrófono, y Santa Rosa cantar "Conteo regresivo", del autor cubano Juan José Hernández, y Blades hizo lo propio con "La marea", tema que dijo que no cantaba hace diez años.

Blades, conocido como "El poeta urbano de la salsa", prosiguió el concierto con "Amor y control" y "Maestra vida", seguido de los protagonistas de la noche para cantar "Me cambiaron las preguntas".

Santa Rosa, ganador de múltiples premios Grammy, continuó la velada poniendo a bailar a una treintena de parejas con "Qué manera de quererte", seguido de los boleros "Mentiras" y "Si te dijeron".

Santa Rosa entonces decidió interpretar canciones de sus comienzos de carrera antes de convertirse en solista cuando participó en las orquestas de Willie Rosario, Tommy Olivencia, La Grande y Mario Ortiz como "Los rosales", "Satisfacción", "Como sube la gasolina", "Botaron la pelota" y "Que alguien me diga".

Luego de la oportunidad de Santa Rosa de lucirse en el escenario con su repertorio, le tocó a Blades cantar éxitos como "Plantación adentro", del fallecido compositor puertorriqueño Tite Curet Alonso, "En número seis", "Buscando guayaba", "Paula C" y "Sin tu cariño".

Los cantantes, asimismo, se dividieron el escenario en los próximos temas como "Conciencia", por Santa Rosa, y "Para ser rumbero", en la que participaron ambos salseros.

Blades retomó el espectáculo con otros grandes éxitos como "Ligia Elena", "Padre Antonio y el monaguillo Andrés", "Parao" y "La canción del final del mundo".

Santa Rosa siguió con "Perdóname", Blades con "Pedro Navaja", y el primero regresó con "Amor mío no te vayas", mientras que ambos veteranos salseros culminaron el espectacular concierto con "Juan Pachanga" y "Muévete".

Blades y Santa Rosa continuarán la gira el 17 y 18 de junio por las ciudades de Orlando y Miami, en el estado de Florida.



Gilbertito y Rubén Blades juntan soneo y reflexión
Fuente: Primera Hora, Puerto Rico. Por: Héctor Aponte Alequín

“Raptados” por el sabor artístico de Gilberto Santa Rosa en el escenario, y la profundidad de las líricas de Rubén Blades, quedaron los asistentes a Una sola salsa, el concierto que ofrecieron estos dos grandes de ese género musical la noche del sábado en el Coliseo de Puerto Rico, en el barrio capitalino de Hato Rey.

El intérprete puertorriqueño y el cantautor panameño sortearon algunas de sus canciones más emblemáticas en un enérgico espectáculo que se extendió por más de dos horas y media, y que incluyó una alusión cómica al supuesto fin del mundo que iniciaría ese día con el “rapto” de ciertos “escogidos”, a partir del tema La canción del final del mundo.

Los dos salseros unieron sus voces siete veces, intercaladas con intervenciones de uno y el otro. Rubén entonó 11 números, mientras que su compañero boricua se cargó nueve. No obstante, ambos se mantuvieron casi todo el tiempo a la vista de la audiencia, que llenó tres cuartas partes del recinto en su modalidad amplia. Cuando Gilberto cantaba, Rubén tocaba maracas o coreaba, y cuando éste último hacía la voz principal, el primero le sometía a los timbales o coreaba.

“Pertenecemos a un grupo de artistas que defendemos un género muy querido y popular”, expresó Santa Rosa luego de saludar al público y antes de que Blades interpretara Las calles, el quinto de un repertorio de casi 30 canciones, entre sencillos y popurrís.

“Éste es un género que hay que defenderlo, y para nosotros es importante darle la importancia que el género tiene. Los dos hacemos una sola salsa”, lo secundó Blades.

Desde que ambos cantantes aparecieron al frente de una nutrida orquesta a las 9:12 de la noche, Gilberto demostró que él es el hombre de la diversión y el sentimiento con sus soneos y su aptitud para el romanticismo, mientras que su colega, quien fue Ministro de Turismo de Panamá (2004-2009), se reservó para sí el privilegio de que una buena parte de los espectadores se supieran de memoria la mayoría de sus letras, como si las hubieran escuchado con detenimiento, no necesariamente para distraerse.

“Yo siempre he dicho que Rubén es un poeta urbano. De hecho, la primera vez que escuché esa expresión relacionada con la música, fue de Rubén”, admitió Gilberto Santa Rosa en clara referencia a números como Amor y control, Maestra vida, Padre Antonio, Parao y, por su puesto, Pedro Navaja.

La audiencia coincidió con él haciendo la clave en esos temas e incluso liberando sollozos durante Amor y control, letra centrada en el valor de la familia.

Aunque su amigo –según se identificaron– no le devolvió el elogio con palabras, el hecho de bailar y observarlo con admiración compensó ese gesto cuando Gilberto tradujo el amor y el desamor al lenguaje de la ricura salsera en melodías como Conteo regresivo, Qué manera de quererte, Mentira, Que alguien me diga, Perdóname y Amor mío, no te vayas.

La dinámica de los dúos constató que estas dos perspectivas de la salsa son compatibles. Al presentar Me cambiaron las preguntas, Para ser rumbero y La canción del final del mundo, por ejemplo, los dos artistas no sólo acoplaban voces y sentimiento, sino que lograban que las parejas que se contoneaban también corearan. Sin embargo, los dúos fueron secundarios en comparación con el destaque que tuvo cada solista aparte.

Baile y reflexión

Ese “bilingüismo sonoro” fue perfectamente entendido por casi 40 parejas que desde el inicio del espectáculo se pusieron a bailar en el área de arena del Coliseo. Estas personas no se salían de la pista improvisada cuando le tocaba el turno a Rubén Blades, pero los ojos no se despegaban del cantante cuando hacía introducciones habladas a sus composiciones, como ocurrió cuando reveló que La marea, una de las que más lo llena, casi nunca está presente en sus conciertos; y cuando dedicó Plantación adentro al autor boricua Catalino “Tite” Curet Alonso.

Aunque estuvo ausente de las canciones, las imágenes mostradas durante Qué manera de quererte incluyeron parejas homosexuales dándose muestras de amor, en un claro mensaje de que la salsa debe ser un ritmo con cabida para todas las clases sociales, edades, géneros, razas, etnias y orientaciones sexuales.

El show no se libró del tono histórico, anunciado antes de empezar por datos e imágenes sobre el desarrollo de la salsa, los cuales se mostraron en las tres pantallas gigantes que involucraron la escenografía. En esa línea, ambos cantantes hicieron recorridos por sus respectivas etapas artísticas desde los años 70 y 80 (vea el #13 y #16 del repertorio adjunto a esta reseña).

Con Muévete cerró el espectáculo, mas casi la mitad de los asistentes se quedaron con las ganas de seguir “secuestrados” por los dos artistas en el Coliseo.

Repertorio:

1 – Apertura (Dúo)
2 – Con la mayor elegancia (Rubén Blades)
3 – Decisiones (Gilberto Santa Rosa)
4 – La agarro bajando (Santa Rosa)
5 – Las calles (Blades)
6 – Conteo regresivo (Santa Rosa)
7 – La marea (Blades)
8 – Amor y control (Blades)
9 – Maestra vida (Blades)
10 – Me cambiaron las preguntas (Dúo)
11 – Qué manera de quererte (Santa Rosa)
12 – Mentira / Si te dijeron (Santa Rosa)
13 – Popurrí de Santa Rosa interpretando a Willie Rosario, Tommy Olivencia, Orquesta La Grande y Mario Ortiz: Los rosales, Satisfacción, Cómo sube la gasolina, Botaron la pelota (Dúo)
14 – Que alguien me diga (Santa Rosa)
15 – Plantación adentro (Blades, compuesta por el boricua Tite Curet Alonso)
16 – Popurrí de Blades: En número seis, Buscando guayaba, Paula C, Sin tu cariño
17 – Conciencia (Santa Rosa)
18 – Para ser rumbero (Dúo)
19 – Ligia Elena (Blades)
20 – Padre Antonio (Blades)
21 – Parao (Blades)
22 – La canción del final del mundo (Dúo)
23 – Perdóname (Santa Rosa)
24 – Pedro Navaja (Blades)
25 – Amor mío, no te vayas (Santa Rosa)
26 – Juan Pachanga (Dúo)
27 – Muévete (Dúo)

La orquesta:

Teclados: Arturo Ortiz
Trombón: Jimmy Bosch, Jerry Rivas, Jr.
Saxofón y flauta: Ángel Torres
Trompeta: Tommy Villarini. Carlos Martínez
Coros: Michael Pérez, Genaro Ramírez
Conga: Bobby Allende
Timbal: Marc Quiñones
Bongó: Sammy García
Bajo: Johnny Torres
Piano: Walter Flores



Armonía, estilo y bueno humor
Fuente: El Nuevo Día, Puerto Rico. Por Marcos Billy Guzmán

¿Qué es la salsa sino un género de origen caribeño y desarrollo latinoamericano? Pues mucho más. Es música que resuena hasta contagiar el cuerpo con armonía, ritmo y melodía.

Si no lo cree es porque quizás no presenció el concierto que el boricua Gilberto Santa Rosa y el panameño Rubén Blades ofrecieron anoche en el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot. Allí, muchos de los que sí estuvieron en el espectáculo “Una sola salsa” coincidieron en ello al manifestar su gusto hacia esta música moviendo el esqueleto con ímpetu y estilo.

Cabe destacar que lo hicieron inicialmente desde sus asientos. Pero mientras iba avanzando la noche, el gentío empezó a despegarse de sus asientos para bailar.

Entonces se vieron varias sacudidas de pelo, guiñadas, mucha sonrisa y coquetería. No hubo duda de que fueron bastantes los que se gozaron la función en la que el “Caballero de la Salsa” y el “Poeta de la Salsa” interpretaron sus éxitos.

Con el encuentro, que comenzó a eso de las 9:10 p.m., los cantantes entonaron tanto en solitario como en dúo. De esta forma confesaron haber apaciguado la urgencia que tenían de trabajar juntos y complacieron a sus fanáticos con algunas de sus más emblemáticas canciones.

Su otro plan era mantener vivo este género. Y así fue. El estilo diferente de cada uno quedó plasmado en la velada, pero no más que el singular fuego musical de la salsa.

Con coloridas y divertidas imágenes de fondo, los artistas iniciaron el concierto cantando “Con la mayor elegancia”, entre chiste y chiste.

“Es nuestra segunda presentación en nuestra Isla del Encanto. Este espectáculo es una sola salsa, porque tenemos estilos distintos, pero pertenecemos a un grupo de artistas que defienden un género muy querido... Entonces, para que vayan entiendo cómo es la cuestión, yo canto las canciones de la cama a la puerta y Rubén canta de la puerta hacia afuera”, explicó un jocoso Gilberto.

El primero en tomar el control sobre la multitud fue Rubén Blades, quien pasó a vocalizar su popular “Decisiones” ante un gentío que casi llenó la modalidad grande del Coliseo.

Como parte de sus letras de corte social, el ex ministro de Turismo de Panamá también logró capturar a los presentes con canciones como “Las calles”, “La marea” y “Pedro Navaja”.



“Muchas gracias por apoyarnos. Es un honor y orgullo estar con él (Gilberto). Esto es un género que hay que defender y es importante darle la importancia que se merece”, enfatizó Blades que, a modo de broma, dijo que “agradezco siempre que hay un grito que no viene acompañado de una botella”.

Gilbertito, por su parte, comenzó a cantar en solitario con “La agarro bajando”, seguido por “Conteo regresivo”.

Luego, mientras apostaba al amor y el desamor, el salsero entretuvo a los asistentes a través de temas como “Que manera de quererte”, “Que alguien me diga” y “Conciencia”.

Aunque los duetos no fueron el plato principal del show, sí se convirtieron en los que más emocionaron a los presentes.

Los músicos unieron sus voces con “Me cambiaron las preguntas”, “Para ser rumbero” y “La canción del final del mundo”.

El concierto, incluso, culminaría con ambos artistas en “Juan Pachanga” y “Muévete”.

Comment (1)

Lo de Blades es el billete y aparentar. El NO ES ABOGADO, estudió leyes. ¿Y cómo se puede ser un MINISTRO de un INSTITUTO? Eso tambien fue otro paquete. De que se esté matando tigres con Gilbertito pretendiendo que están haciendo algo importante es otro cuento. Muchos de sus seguidores pierden su afecto por la persona aunque la música que creó con Willie Colón es eterna.