19 may. 2011

El salsero Gerardo Manuel

Para quienes me leen y no son peruanos les explico que Gerardo Manuel es un músico y uno de los más importantes difusores del rock en nuestro país.

Les presento la siguiente nota, aparecida hace dos días en el diario Perú 21 que la verdad me sorprendió, porque no conocía el lado "salsero" del creador del espacio musical "Disco Club", uno de los más importantes programas de rock que ha existyido (existe) en los medios de comunicación peruanos


Gerardo Manuel: “Yo la salsa la bailo bien, con meneíto y merecumbé”
Fuente: Perú 21. Por: Gonzalo Pajares

“Ya me cansé de ser el humildito de la película, hoy me doy el lugar que me corresponde y lo digo: bandas como Maiden, Motorhead y Slayer se conocieron acá por mí”, nos dice Gerardo Manuel Rojas, figura emblemática de nuestro rock’n’roll.

“Mi padre era marino, capitán de puerto, cuando Pisco era el segundo puerto más importante del Pacífico. Allí empezó mi contacto con la buena música”, nos dice Gerardo Manuel Rojas Rodó, 'Gerardo Manuel’ para todos los peruanos que amamos el rock.

¿SIEMPRE HAS SIDO ROCKERO?
Siempre he sido músico, hermano. Yo no quiero que se me encasille. Se me llama rockero porque es la música de mi generación, música que hemos cuidado para que las generaciones actuales puedan disfrutarla.

SI TÚ NO TE RECONOCES COMO ROCKERO, ¿QUÉ SOMOS NOSOTROS?
No te quiero decir que no soy rockero, pero mi gusto musical abarca mucho más, es un amor por la música como un todo. En mi casa, desde chiquito, me enseñaron a escuchar todo tipo de música.

NO TE IMAGINO BAILANDO SALSA…
La bailo muy bien, tipo Cantinflas (risas), con meneíto y merecumbé. Yo aprendí a bailar viendo al gran Tin Tán, quien era un estupendo bailarín. Se me pegaron sus pasos, la tembladera de rodillas y todo. Aún ahora tengo bastante agilidad para bailar.

¿Y DE LA MÚSICA CRIOLLA QUÉ TE GUSTA?
Todo lo antiguo. Soy hincha de Luis Abanto Morales, de Los Trovadores Criollos y ni qué decir de Los Morochucos –yo les decía 'Los Beatles del criollismo por lo revolucionario de su estilo–. Admiro el trabajo de Chabuca Granda, cuya profesora fue mi tía abuela Rosa Mercedes Ayarza de Morales…

¿ROSA MERCEDES AYARZA ES TU TÍA ABUELA?
Claro, mi padre es Gerardo Rojas Ayarza, y Alejandro Ayarza, 'Karamanduka’, otro gran criollo, es también su tío abuelo. Yo tengo la música en los genes. He estado en las encerronas criollas que mi bisabuela organizaba en su casa de la calle Francisco Pizarro, en el Rímac. Ella inspiró el famoso valse Petita.

YO ADMIRO EL VIRTUOSISMO Y EL ENCICLOPEDISMO DE LOS CRIOLLOS Y SALSEROS…
Exacto. La gente cree que no me gusta la salsa: me encanta, sobre todo la de la Fania. Es más, he manejado el sello Fania en el Perú. Conozco a Jerry Masucci, el fundador del sello, quien me recibió en Nueva York. He estado con grandes de la salsa como Willie Colón, Ray Barreto, Héctor Lavoe. ¿Juergueé con Héctor? No, con Lavoe fuimos a almorzar: era una persona normal, es más, no le gustaba hablar de música.

LEO DAN ME CONTÓ EL OTRO DÍA QUE CRECIÓ ESCUCHANDO A ELVIS, A CHUCK BERRY, PERO YO LE DIJE QUE NO BASTA SOLO ESCUCHAR A ESOS GRANDES PARA SER ROCKERO, SINO CIERTA ACTITUD, CIERTA REBELDÍA, Y QUE ÉL NO LA TENÍA…
Ser rockero es una filosofía, una forma de vida, uno tiene que vivir con esta perspectiva. Yo he sido siempre un rebelde, lo que no significa malo, malcriado o vicioso. Por ejemplo, mi padre vendió mi saxofón –mi primer instrumento musical– para que no me dedicase a la música y me compró un acordeón; yo lo agarré y lo boté del segundo piso de mi casa. Era lindo, carísimo, pero lo destrocé. Pedí asilo en la casa de mi tío, pero volví y le dije a mi padre: “No me vas a imponer lo que voy a tocar”. Ahí el mundo se perdió al mejor saxofonista de su historia y ganó un cantante de medio pelo (ríe). Yo no me considero un buen cantante, cantante es mi hijo Álex: yo estoy siguiendo sus pasos (risas). Mis dos hijos son músicos. Yo los he guiado por las dos 'R’ de mis apellidos (Rojas y Rodó): respeto y responsabilidad… y rebelde y rocanrolero (ríe).

¿YA HABÍAS VISTO A MCCARTNEY, NO?
Sí, en el 74, pero esta ha sido la primera vez que lo aprecio tan bien, pues en el 74 Paul estaba aún crudo (ríe). Lo vivido en el Monumental fue mágico. Además, comprobé varias cosas: primero, que mi generación no se equivocó al escoger al rock como estándar; segundo, que valió la pena conservar la música con la que crecimos. Si no hubiese sido por los 'guardianes de la llama eterna’ el rock hubiera desaparecido.

¿ALGUNA VEZ IMAGINASTE QUE SERÍA POSIBLE QUE UN BEATLE TOCASE EN LIMA?
Sí. Siempre tuve esa idea. En el 95, reunidos por un empresario millonario, se iban a juntar los tres Beatles sobrevivientes con Julian Lennon, e iban a venir al Perú, pero por la señora 'genial’ que es Yoko Ono no se pudo concretar la reunión de la banda.

¿ERES BEATLES O ROLLING STONES?
Los dos, no los puedo separar. Son dos cosas distintas, pero sin antagonismo. Los que sí eran antagonistas eran los Beatles con los Beach Boys: los Beatles sacaban algo genial y Brian Wilson les respondía con otra igual o mejor. Vivían en pugna y nosotros, los rockeros, felices: gracias a los Beach Boys los Beatles hicieron cada vez cosas mejores… y viceversa. Los Rolling Stones, mientras tanto, estaban alegres, siguiendo su vida macanuda. Ahora, sí es verdad que en mi filosofía de vida yo estoy más cerca de los Stones.

AHORA DISCO CLUB ES UNA RADIO EN INTERNET. ¿POR QUÉ NO TE JUBILAS?
¿Quieres que te conteste feo? Porque aún se me para, hermano (risas). El día que no se me pare dejo la radio, dejo el canto, dejo todo: ese día sí me jubilo. Y porque no puedo dejar la música. Además, tapo los agujeros negros que deja nuestra FM, que aquí significa Frecuencia Malograda (risas).

¿VISTE A LOS SAICOS HACE POCO EN EL JULIETA?
No, no quise ir. A ellos quiero recordarlos como los vi por única vez en 1964, en una matinal del cine Tauro. Con esa experiencia me basta. Al verlos me dije: “Puta, qué es esto. Yo quiero tener una banda de rock’n’roll”. Gracias a Los Saicos existe Gerardo Manuel.

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