11 abr. 2011

Chucho Valdés ofrece aire contemporáneo en la música afrocubana

Fuente: Agencia Xinhua, China

Ganador del premio Grammy 2011 en la categoría de mejor álbum de jazz latino, el pianista cubano Jesús "Chucho" Valdés no abandona la rica herencia musical afrocubana a la que le otorga con su talento un aire muy contemporáneo.

Su último disco, "Chucho's steps" (Los pasos de Chucho), con el que ganó este año el Grammy, "lleva el folclor afrocubano por otros estratos, al cambiar las combinaciones musicales, el tumbao, los conceptos rítmicos y el toque mágico de integrar el tambor batá", según aseguró él mismo en una reciente entrevista con medios locales.

En ese sentido, opinó que "quizás se hayan hecho esas combinaciones, pero no con los batá y las congas. El problema es cómo utilizarlas y aplicarlas al folclor afrocubano".

"Yansá", uno de los ocho temas que conforman el fonograma, es un himno a ese legado, al incluir los cantos yoruba y esa filosofía de la percusión, adentrada en las acciones de los instrumentistas.

En un diálogo con géneros netamente cubanos, sobresale "Danzón", una pieza de inestimable valor que dura casi nueve minutos para que la melodía vaya desde la conceptualización clásica de ese estilo, hasta una visión muy particular de Chucho y sus "Afrocubans messengers", el grupo que lo acompaña.

Otra de sus composiciones, "Zawinul's mambo", es un tributo a Joe Zawinul, quien fue director de la banda norteamericana "Weather Report" y es amigo de Valdés y asiduo visitante de la capital cubana.

Según el pianista, "en este tema cada uno toca en un compás diferente. Cuando se oye, se siente que nos separamos y nos encontramos", opinó.

Con la pieza "New Orleans", hace un homenaje a la cuna del jazz, desplegando durante casi cinco minutos su virtuosismo con el instrumento, lo que también puede escucharse en una trilogía de instrumentales que hace reverencia al género: las piezas "Julián", "Begin to be good" y "Las dos caras".

Al referirse al sencillo que le da título al volumen, Valdés señaló que "hay un tema emblemático de John Coltrane, llamado "Pasos gigantes", que inició una nueva etapa y rompió las estructuras anteriores del jazz, aunque su propia pieza -aclaró- no es una copia de ésta, pues "son 50 compases diferentes y ninguno se parece", argumentó.

Según explicó el músico, el resultado de este disco vino madurándose desde 2002, al grabar el fonograma "El nuevo concepto", facturado en una época en la que Valdés tenía otro cuarteto "y ahí había algo nuevo ya".

"En ese tiempo me dediqué a hacer colaboraciones con Pablo Milanés, hice un disco para Mayra Caridad Valdés, produje otros a Guillermo Tuzzio, Charles Aznavour y Concha Buika, e hice uno con mi papá Bebo. Tenía la idea de preparar un álbum a piano y voz con Omara Portuondo, y ya terminé", rememoró.

Sin embargo -aclaró- el resultado de este trabajo sólo es "otro peldaño", pues actualmente ya trabaja "en algo loco, pero estamos experimentando, abriendo un camino".

El pianista confiesa que no ha perdido el olfato para encontrar la buena música, por eso se pasa la vida oyendo a los músicos en los lugares que visita y se mantiene al tanto de las nuevas tendencias porque "no se puede trabajar sin ello".

"Hay que escuchar a los músicos jóvenes que vienen con ideas muy frescas. Ese deseo mío de colaborar con ellos es por eso, porque hay mucho de los noveles artistas en nuestro trabajo. No piensen que Chucho Valdés es un coloso. Trabajamos en colectivo. Logramos el resultado gracias a esa labor conjunta. Yo con mi experiencia, ellos con sus ideas", dice con humildad.

En ese sentido, este artista reconoce que en Cuba "hay una fuente creativa de músicos que tal parece que se dan, como se dice, silvestres. Y después pasan por las escuelas. Reciben formación académica. Son capaces no solo de tocar jazz".

"El futuro es esplendoroso cualitativa y cuantitativamente. Estoy muy confiado, pues hay generaciones que están haciendo maravillas. Ya les llegará el momento", sentenció.

Valdés ha compartido escenario con una extensa lista de estrellas como Herbie Hancock, Dizzy Gillespie, Wynton Marsalis y Charles Aznavour, así como los cubanos Omara Portuondo y Pablo Milanés.

"Recuerdo cuando acompañé a Elena Burke, a Bola de Nieve y a Benny Moré, a este último cuando yo tenía 12 años y junto a la orquesta de mi papá. Esas vivencias no mueren", dijo.

Ganador de varios premios Grammy e incisivo imitador de los tambores batá con su piano, Valdés percibe diferentes sensaciones cuando flota la música bajo sus dedos.

"La verdad es que la rítmica afrocubana es muy fuerte y esos elementos, cuando los utilizas en el jazz y la improvisación, te dan un sello de identidad", subrayó.

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