18 mar. 2011

Informe Fania: Cheo Feliciano en Perú 21


Fuente: Perú 21. Por: Gonzalo Pajares

“'Familia’ es una expresión de mi padre que yo adopté. Hoy usted es mi 'familia’”, nos dice el gran Cheo Feliciano, cuya maravillosa voz hizo posible que la salsa y el bolero se convirtieran en ritmos precisos para hacer el amor (dulce y salvajemente).

“El Perú es un bastión bastante importante para mí. Desde mi primera llegada a Lima y el Callao he recibido un cariño increíble”, nos dice Cheo Feliciano, el genial cantante de salsa y boleros que este sábado se presenta en el Estadio de San Marcos junto con la Fania, la orquesta salsera más famosa de la historia.

DE LOS SALSEROS ME SORPRENDE SU ERUDICIÓN…
(Ríe). Así somos. Los salseros no estamos tan pendientes de los términos económicos del trabajo sino de las vivencias de los músicos. Eso es lo importante para nosotros, la música, su gente, no la plata.

USTED NACIÓ EN PONCE, PUERTO RICO, PERO SE TRASLADÓ PRONTO A NUEVA YORK…
Para mi fue una bendición, sin ella no hubiese llegado a donde llegué.. Si bien yo ya tenía una afinidad por la música, y había recibido entrenamiento musical en Ponce, nunca pensé convertirme en cantante. Me gustaba la percusión pero yo quería ser trombonista, pero nunca tuve la dicha de ponerle los labios a la boquilla de un trombón. Estuve casi tres años aprendiendo teoría musical. De pronto, mi familia decidió mudarse a Nueva York. Allí tuve que repetir el segundo año de bachillerato. Esto me aburrió y comencé a cortar clases pues no tenía un gran interés por los estudios. Poco a poco fui conociendo a los grandes músicos de Nueva York, quienes me abrieron sus puertas.

¿NO LE GUSTABA LA ESCUELA PORQUE PREFERÍA LA CALLE Y LA MÚSICA O PORQUE LA ESCUELA NO LO ENTENDÍA A USTED?
Fui un estudiante mediocre. Nunca destaqué. Sucede que yo tenía muy claros mis intereses: la música. Nunca me tracé una meta profesional más allá de ella, y no establecí bases para otra cosa. Eso sí, debo agradecer que mi padre apoyara mi sueño. Nunca me dijo que no.

¿RECUERDA SU 'PRIMERA VEZ’ EN EL ESCENARIO?
Era el utilero de la orquesta de Tito Rodriguez. Un día la pandillita con la que siempre andaba le gritó: “Tito, dale una chance a Cheo, dale una chance a Cheo”. Tanto gritó que Tito se incomodó: “¿Qué es esto? ¿Qué pasa? ¿Por qué no me dejan trabajar? ¿Quién diablos es Cheo?”. Y la gente me señaló. Tito me preguntó: “¿Cantas?”. “Soy el mejor cantante del mundo”, le respondí. “Te jodiste, ahora vas a tener que probarlo”. Y dijo, sin más: “Damas y caballeros, con ustedes el mejor cantante del mundo: Cheo Feliciano”. Pasé un tremendo susto porque no me esperaba eso, pero, felizmente, me sabía sus canciones pues él era mi modelo a seguir. Me entregó sus maracas y me dijo: “Marca la orquesta, ahora la diriges”. “Uno, dos, one, two, three” y empecé a cantar. Fue tal mi poder que me aplaudieron mucho y me pidieron otra… y canté otra y, en ese momento, comprobé que eso era lo que quería hacer toda mi vida.

¿USTED SUSCRIBIRÍA ESTA FRASE: “YO PUEDO MIRAR A TODOS DE FRENTE, NUNCA HACIA ARRIBA”?
Sí, porque así me siento. Logré mis metas, mi status y soy uno de los grandes profesionales de la música.

¿HA EXISTIDO ORQUESTA MÁS IMPORTANTE QUE LA FANIA?
Comercialmente, no. La Fania es un monstruo: abrió las puertas del mundo entero.

¿CÓMO MANEJABAN SUS EGOS?
Todos reconocíamos que éramos estrellas. La competencia consistía en dar lo mejor de cada uno, porque todos lo daban. Por eso funcionábamos tan bien, por eso éramos especiales...

VÍCTOR HURTADO, UN PERIODISTA PERUANO, HA ESCRITO SOBRE USTED: “CHEO METIÓ A LA ESQUINA RUMBERA EN EL SALÓN”.
Agradezco el elogio, pero fue algo que pasó sin planificarlo. Yo pasé mi vida escuchando a Los Panchos e, inconscientemente, lo romántico fue calando en mi estilo. Todo esto le agradezco a la Fania, que se atrevió a presentarme también como bolerista.

HURTADO AGREGA QUE USTED ES “FUROR CALIENTE Y ELEGANCIA”.
Así es. El sexteto que tuvimos con Joe Cuba se atrevía a hacer locuras, cosas raras y eso le encantaba a la gente…

¿CUÁNTO DE LOCURA HAY EN SU MÚSICA?
Locura per se, no; emoción, mucha. Yo soy un intérprete de los sentimientos de la gente.

¿CUÁNTO DE LOCURA HAY EN SU VIDA?
Una poca. Hay cosas de mi vida que cambiaría: cometí muchos errores, pero hasta de esas malas experiencias se aprende.

¿ES UN SOBREVIVIENTE?
Así es. Sobreviviente de un huracán terrible que se me presentó en Nueva York: las drogas. Cuando aparecieron no sabíamos con lo que estábamos jugando. Nos decían: “Prueba esto, vas a cantar más chévere”. Y muchos entramos en esa jugada sin darnos cuenta de que entrábamos a una gran dependencia, a algo que iba a destruirnos.

¿QUÉ LO SACÓ DE ALLÍ?
Cuando uno es joven recibe 15 millones de consejos, pero no los escucha. Después me di cuenta de que iba cuesta abajo, que estaba desperdiciando el talento que Dios me dio, menospreciando el amor de mi familia. Esos 15 millones de consejos me llegaron de golpe y me dije: “O me quito la vida o cambio: no puedo seguir así”.

¿CUÁL ES SU DROGA AHORA?
La música y mi familia.

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