30 ene. 2011

Blades: "no me pidan que apoye a este lado o al otro"


Fuente: El Tiempo, Colombia. Por: Francisco Celis Albán

El compositor, cantante, poeta, abogado, actor, ganador de 9 grammy, candidato y ex ministro panameño, que se presentó en el Hay Festival de Cartagena, con el patrocinio de EL TIEMPO, habla de su paso por la política y su nuevo proyecto musical y lanza críticas a los Castro de Cuba.

Los jóvenes de finales de los setenta ya creíamos que, en la música en español, artistas como Joan Manuel Serrat, Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, que llevaron el género que se conocía entonces como balada hasta sus últimas consecuencias, lo habían dicho todo, en cuanto a lo que se podía decir en una canción popular, pero la explosión que produjo el disco 'Siembra', de Rubén Blades, al lado de Willie Colón, puso de nuevo todo al revés.

Había historias urbanas pendientes de ser contadas, historias de la calle, de la esquina, del barrio, que podían suceder en los ambientes latinos de Nueva York o en una calle de Buenos Aires, Ciudad de México o Caracas. Eran historias que reproducían, hacían vívido, en sus arreglos, todo el escenario auditivo que contaban, toda una nueva realidad encubierta, casi oscura, de ciudades a las que apenas comenzaban a acercarse las miradas de los escritores de canciones.

Blades representó esa irrupción, la de las problemáticas de lo cotidiano urbano de un mundo que no se parecía ni a los sonidos de la gran producción del rock setentero ni a nada que lo hubiera antecedido en la música latinoamericana. Era la visión de un narrador y a la vez un músico sofisticado, culto, que con herencias de lo Caribe y del jazz introducía cuentos inéditos en la canción popular latina. No era tarea fácil en el ambiente politizado latinoamericano de los setenta, cuando se les pedía a los escritores no solo de canciones un 'compromiso revolucionario' que Blades supo dilucidar inteligentemente. Lo suyo fue otra forma de decir lo político. El inquieto cantautor panameño, de una voz pegajosa, que remplazó con lujo de detalles a la gran figura que fue Héctor Lavoe, en la orquesta de Colón, nunca se ha quedado en ese primer logro. Como actor de cine en decenas de películas, se ha hecho un lugar propio sobre el que no permite confusiones: escoge sus papeles de manera que deliberadamente transmitan lo que piensa.

En décadas recientes, el cantautor exploró sus posibilidades políticas en su país y llegó a ser candidato a la Presidencia, en 1994, por el partido Papa Agoró, creado por él. Los panameños, que eligieron a Ernesto Pérez Balladares, le dieron a Blades el tercer lugar. En 2010 dejó la jefatura del Ministerio de Turismo de su país, y ahora, con ideas más claras sobre el ejercicio del poder, quiere volver a la academia para prepararse más, todo indica que con miras a darle mejor forma a esa pasión política que ha sido uno de los ejes de su vida.

Este año, Blades, que ya ajusta 9 premios Grammy Latino, trabaja en 15 discos. Uno con Cheo Feliciano, uno de tangos con Carlos Franzetti, uno con Boca Livre de Brasil, dos en vivo con la orquesta panameña de Roberto Delgado, con la música de su época en Fania; otro con Medoro Madera, de son cubano; otro más con material inédito, con Delgado y su orquesta; dos de boleros, uno con Paco de Lucía y uno con su esposa, Luba Mason... Y tendrá gira con Gilberto Santa Rosa, luego irá a Europa y EE.UU., y publicará dos libros, uno de cuento y otro de poemas. ¿Quién lo detiene?

¿Cuando usted comenzó su carrera en un escenario ya internacional, como sustituto de Héctor Lavoe, en la orquesta de Willie Colón, ya tenía claro que su asunto era hacer que la salsa dijera, como usted lo anota, mucho más que "vente mamá, vamo' a gozá", o esto fue fruto de un proceso posterior?

Desde el inicio, lo que marcó la diferencia fue mi intención de documentar la realidad de nuestros barrios y de nuestros países, a través de la música, inicialmente en el género salsa. Mi idea fue crear una crónica, una especie de periodismo de notas, un diario musical, sin el lastre ideológico que hunde cualquier posibilidad de expresión objetiva o de reflexión meramente humana. Esa posibilidad no existía cuando llegué a Nueva York, porque la música se interpretaba como un instrumento de escape, como un medio económico con qué sostenerse, como una forma de expresar un entorno inmediato, como una manera de darse a conocer localmente. No existían, en Nueva York, evidencias de una preocupación política, actos que indicaran conocimiento o interés por lo que ocurría fuera de Nueva York, en Latinoamérica. Recuerdo que cuando hablaba de 'toque de queda' allá nadie sabía qué era eso.

En 1978, grabó 'Siembra'. ¿Era consciente de que la letra de temas como 'Plástico', de este álbum, reflejaban el sentir de los jóvenes de casi todo el continente, y que 'Pedro Navaja' no solo vivía y moría 'en la ciudad de Nueva York'? ¿Esperaba la resonancia que ha tenido?

Nunca esperé el éxito sostenido de la canción, pero sí esperaba que resonara como lo hizo, por la letra y la historia que cuenta. Pocos lo consideraron en aquel entonces. Uno de los que lo vio clarito fue Willie Colón.

¿Qué siente por haber sido protagonista de la propagación de un género musical en todo el mundo?

Lo mío fue una contribución menor. Creo que Willie Colón/Héctor Lavoe, Celia Cruz, Ismael Rivera y Cortijo, Eddie Palmieri, Ray Barreto y El Gran Combo especialmente hicieron mucho más. Influyeron en gente como yo, que desde Latinoamérica ingresaron al género con otra visión, producto de otra perspectiva política y social. Me alegro de haber contribuido con algo que permita educar, instruir, o por lo menos proponer en forma inteligente un argumento que va más allá de 'vente mamá, vamo' a gozá', nuestros barrios son más que eso.

Cita a Carlos Fuentes, quien dijo que sus canciones son como cuentos cortos. Acaso, ¿nacen primero como cuentos o como poemas o es simultáneo con el proceso de musicalización?
Lo primero es la idea. Esta se produce como consecuencia de la observación o del protagonismo. Uno es testigo o actor del hecho. Sobre esa realidad se crea la nota inicial, que entonces es puesta al papel, ya sea en forma de cuento, o de poema, o de reflexión, como un haiku. De allí nace entonces otra estructura, más condensada, cuya letra conforma el fundamento de una canción de entre 3 a 7 minutos de duración. La melodía me fluye de esa letra, de la impresión emocional que me produzca. En ocasiones especiales la música me lleva a una letra, pero eso es muy poco frecuente. La conversación con Fuentes, de donde surgió mi comentario, es que me indicaba cuánto admiraba el trabajo del cantautor, porque en 5 minutos tiene que plantear, de acuerdo con el modelo aristotélico, un argumento con un principio, un medio y un desenlace, que a él, en una novela, le toma más de 200 páginas. A esto agrego que dentro de la audiencia de salsa hay quienes no poseen el hábito de la lectura o de la reflexión literaria. Eso no impide que 'entiendan' que la frase "el diente de oro iba alumbrando toda la avenida" indica que Pedro Navaja se estaba riendo mientras corría hacia Josefina Wilson para matarla.

¿Su vuelta a Seis del Solar qué representa musicalmente y por qué está combinando este sonido con el de la orquesta de Roberto Delgado?

Musicalmente valida lo que hicimos hace 25 años atrás. La fuerza de las letras, de los arreglos. El proceso de maduración de todos nosotros, como músicos y como personas. Por otro lado, demuestra el poder de la música en vivo. Le sugiero que escuche el álbum 'En vivo', basado en los dos primeros conciertos de nuestra gira. Hoy todo es pregrabado la mayoría de las veces. La espontaneidad se ha ido diluyendo del concierto con público. La calidad de las presentaciones va en franca decadencia, a menos que se agregue tecnología que ponga a cantar afinado al que no lo puede hacer naturalmente, a interpretar un instrumento 'doblando' y no ejecutándolo, o brinde sonido a un instrumento que no lo tiene. Nosotros representamos un pasado y presente de honestidad musical que, esperamos, ayude a permitir un futuro bajo ese argumento.

Ha anunciado un disco de tango para 2011,¿por qué tango y cómo será el disco?, ¿tendrá composiciones suyas en ritmo de tango o se trata de temas clásicos?

El productor/arreglista es Carlos Franzetti, el que hizo las cuerdas para 'Siembra', 'Plástico' y musicalizó 'Maestra vida'. El tango es producto urbano y como tal ingresa a mi área de apreciación y actividad musical. Todas las canciones son de mi composición y han sido ya grabadas en distintos álbumes. Creo que las letras de mis temas se apreciarán más bajo el arreglo que plantea el tango y su sonoridad. La mitad del disco lo grabamos en Buenos Aires con la orquesta del maestro Leopoldo Federico, veterano y venerado músico argentino, con vasta experiencia en el género. Es uno de los pocos que aún están con nosotros, testigo y protagonista de esa era del tango que incluye además la aparición del argumento de Piazolla (no bien recibido inicialmente allá). El resto de mi álbum lo grabaré con un quinteto en Nueva York y las cuerdas las estaré grabando este enero en Praga. Creo que va a ser una de las mejores producciones en que haya estado envuelto en mi vida como artista.

De la salsa actual, ¿con qué se queda?

No estoy muy al tanto de que exista una gran variedad de dónde escoger. Mi conocimiento sobre la producción actual de salsa es limitado.

Su propósito para 2012 de optar por un doctorado en Derecho o en Sociología, en la Universidad de Columbia, ¿tiene relación con la aspiración de volver a ser candidato en su país?

Se requiere de un argumento político nuevo en materia de administración pública. Es lo que importa y lo que me lleva a utilizar mi tiempo en dejar eso plasmado. Espero que otros puedan encontrarlo beneficioso. Para algunos, la posibilidad de que sea candidato les interesa solo en la medida en que eso crea escándalo. Hay muchas maneras de contribuir sin tener que correr el riesgo de ganar una elección presidencial. Esto no es relajo.

¿Cuál es el balance de su paso por el Ministerio de Turismo de Panamá?

Creé una ley nacional de turismo, por primera vez, en Panamá; creamos un plan maestro nacional de turismo sostenible, a 20 años; realizamos licitaciones multianuales de publicidad turística por primera vez, que garantizaron fondos para la publicidad turística hacia el extranjero, fondos para la publicidad nacional y continuidad en las campañas de publicidad turística; creamos nuevas oficinas para la nueva autoridad de turismo, extrayendo a la institución del centro de convenciones Atlapa; revivimos y continuamos la construcción del museo de la biodiversidad, diseñado por Frank Gehry; en 2008, Panamá fue segundo país en el mundo en ocupación hotelera porcentual, detrás de Perth (Australia); en 2004, la industria del turismo contribuyó con unos US$700 millones al PIB nacional; en el 2009, la contribución fue entre US$ 1.400 a 2.200 millones (dependiendo de si el cálculo fue interno o de grupos independientes extranjeros); la llegada de nuevos hoteles aumentará la capacidad habitacional del turismo en Panamá y casi doblará la cantidad de habitaciones que encontramos en 2004. Son algunas de las contribuciones de nuestro trabajo, de 2004 a 2009. Cuando consulten, consulten las cifras, no las lenguas. Los hechos no mienten, las lenguas sí pueden.

¿Qué le queda de su intento de ganar la Presidencia?

La satisfacción de haber tratado en el terreno de producir cambios asumiendo un riesgo y de no quedarme en el discursito o hablando desde un café, o como un crítico eterno, escribiendo mierda o cantando idioteces.

¿Cómo ve la situación social y de la izquierda en América Latina?

La 'situación social' va a depender del grado de responsabilidad de cada pueblo y de la capacidad, claridad y voluntad de su liderazgo. Hay que ser un soberano estúpido para, todavía, asumir que los cambios se producirán simplemente cambiando a un partido por otro o a un candidato(a) por otro(a), o que ocurrirán sin la participación responsable del electorado. La izquierda está en el poder por la mediocridad, el despilfarro, la corrupción y la pésima administración de las oligarquías tradicionales. Pero no es lo que garantiza mejoría. Sí se ha producido una evolución: El Salvador me resulta un excelente ejemplo y Chile también. ¿Quién hubiese creído, en 1980, que el Frente Farabundo Martí tendría un presidente producto de una elección popular?

¿Qué opinión le merecen los cambios en Cuba?

Lamentablemente, Fidel Castro ha escogido formar parte del pasado de Cuba, no de su futuro, esto a consecuencia de su arrogancia personal, su rigidez ideológica, o debido a las dos. La tragedia en Cuba, más allá de las consecuencias de la dictadura impuesta y que aún existe, es el haber impedido que la revolución se moviese naturalmente, incorporando la realidad del Caribe y de nuestros pueblos y adaptándose a ella, sin vestir la camisa de fuerza ideológica y la presunción de infalibilidad que hizo naufragar el argumento del cambio en otras latitudes. El politburó en Cuba parece no haber entendido lo que chinos y rusos comunistas aceptaron: no se puede continuar suprimiendo a un pueblo con la excusa de que se hace para garantizar su bie-nestar. No es económicamente sostenible ese argumento, ni es factible pretender que la población exista sin producir económicamente, para el país y el mundo, sin espíritu, sin iniciativa personal. El hecho de que Cuba acepte públicamente y por necesidad que 500 mil empleados de su sector administrativo son improductivos y que deben ser retirados, simplemente subraya el hecho de que la imposición del dogma revolucionario a la fuerza, por cinco décadas, no construyó 'hombres nuevos'. Tampoco creo que el 'Che' se hubiese cuadrado con eso de "salvar al marxismo con turismo". Pasmosamente, el haber aceptado ese tipo de evidente contradicción, supuestamente a corto plazo, parece no haber estimulado en Cuba la seria consideración de otras medidas económicas adoptadas en otros países socialistas y así adaptar el argumento de su revolución a la realidad de los tiempos. Fidel es el capitán y Cuba su Titanic. Él se hunde con el barco y, sin duda, su convicción y coherencia ideológica no tienen parangón en la historia política de América Latina. Creyó en su vaina hasta la muerte, aun sin vencer. Pero eso no refleja una consideración compartida a nivel nacional: es algo que refleja una postura eminentemente personal. Es el iceberg que lo hundirá al final. El sueño del comunismo sucumbe por heridas autoinfligidas, no fue destruido por el accionar o agresión del capitalismo, otra paradoja. Al forzar Fidel al resto del país a aceptar su visión, al imponerle al pueblo su decisión, paradójicamente anula uno de los más celebrados logros de la revolución: el acceso a la educación, que permite un criterio para expresar opinión. Esas actitudes sugieren ínfulas de superioridad, espiritual e intelectual, aunque se disfracen con argumentos populistas y en nada me resultan admirables. Mejor le hubiese resultado a Castro el haber consultado a su pueblo, directamente y sin intimidaciones, sobre su opinión acerca del futuro de Cuba. La revolución aún tiene tiempo de rectificar y redimir una parte de su legado. El pueblo cubano se ha ganado el derecho a definir su vida y futuro, por su valor, nobleza y su entereza al soportar los desmanes de los extremos, izquierdas y derechas durante tantos años. Pero hay que consultar directa y honestamente al pueblo de Cuba, no al politburó.

¿Cuál es su opinión acerca de los procesos que se han venido cumpliendo en Venezuela?

¿Dónde está el candidato de la oposición que le gane una elección al presidente Chávez? Es la pregunta que nos hacemos los que estamos afuera. Más allá de que si Chávez es esto o aquello, más allá de nuestra opinión de él y de su gobierno, es a Venezuela a la que le corresponde definir su camino. No me interesa opinar por opinar. Son temas muy complejos. La corrupción y mala administración de adecos y copeyanos crearon el espacio para otras fuerzas en Venezuela. Hoy hablan de democracia los que en el pasado no respetaron a sus pueblos. Hoy en Latinoamérica se escuchan argumentos demagógicos de ambos lados del espectro que en nada propician un examen objetivo y patriótico del problema nacional. Si alguien quiere discutir sobre cómo construir, comento y contribuyo. Pero no me pidan que apoye a este lado o al otro, como si esas facciones tuviesen el control de la verdad. Nadie es dueño de la verdad.

¿Cómo es la historia de que su abuelo era colombiano?

Mi abuela, Emma Bosquez Aizpuru, nació en el departamento de Panamá, en 1895, cuando Panamá formaba parte de la Gran Colombia. Por ende, mi abuela Emma es colombiana, nacida en Panamá.

Ya ha grabado el género llamado típico panameño, que es con acordeón y se asemeja al vallenato. ¿Le interesa la música vallenata? ¿Está al tanto del trabajo de músicos colombianos?

Fruko, Joe Arroyo, Niche, salsa básicamente. Juanes y Shakira, a todos los conozco. La música vallenata es un antecedente de la música que hacemos en Panamá, hoy con sus perfiles propios.

¿Conoce el libro 'Yo, Rubén Blades', que publicó un colombiano en 1997?

Interesante.

¿Nos puede adelantar poemas o cuentos de los libros que publicará en el 2011?

No pienso hacer público nada mientras no esté corregido y editado.

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