10 dic. 2010

Mario Vargas Llosa recibe Premio Nobel de Literatura 2010


La noticia del año en el Perú....






Fuente: El Comercio, Peru

El escritor peruano Mario Vargas Llosa fue hoy inmortalizado en el mundo de las letras universales con la entrega del Premio Nobel de Literatura, el máximo galardón existente en el arte de escribir.

“Estimado Mario Vargas Llosa, usted ha encapsulado la historia del siglo 20 en una burbuja de imaginación. Ha flotado en el aire por 50 años y aún brilla. La Academia Sueca lo felicita. Por favor, acérquese para recibir el Premio Nobel de Literatura de este año de manos de Su Majestad el Rey”, decía parte del discurso de presentación a Vargas Llosa.

“La historia aplasta a los personajes de Vargas Llosa pero no a sus conciencias”, fue otro de los pasajes del director del Nobel, el representante de la Academia Sueca, Per Wästberg.

En uno de los eventos más solemnes del planeta, Vargas Llosa, nacido en Arequipa hace 74 años, se acercó al centro del estrado para recibir el diploma y la medalla que lo avalan como premio Nobel de Literatura 2010. Fue el rey de Suecia, Carlos Gustavo XVI, quien entregó ambas condecoraciones a nuestro escritor.

Con ello, Mario Vargas Llosa se convierte en el decimoprimer escritor de habla hispana que ha alcanzado un Nobel de Literatura. Octavio Paz fue el décimo; el mexicano lo alcanzó el año 1991.

De música de fondo, la orquesta tocaba melodías de Mozart.





Vargas Llosa pronunció discurso a manera de cuento en el banquete posterior a los Nobel


El peruano se dirigió a la cena, con familiares y amigos. Durante el evento, habló brevemente a la realeza sueca y demás invitados

A través de América Televisión, se leyó el discurso que pronunció horas después Mario Vargas Llosa durante el banquete posterior a la premiación del Nobel. Aquí el texto leído por Rosa María Palacios.

“Soy un contador de historias y, por lo tanto, antes de proponerles un brindis, voy a contarles una historia.

Érase una vez un niño que a los cinco años aprendió a leer. Eso le cambió la vida. Gracias a los libros de aventuras que leía, descubrió una manera de escapar de la pobre casa, del pobre país y de la pobre realidad en que vivía, y de trasladarse a lugares maravillosos, espléndidos, con seres bellísimos y cosas sorprendentes donde cada día, cada noche, significaba una manera más intensa, aventurera y novedosa de gozar.

Gozaba tanto leyendo historias que, un día, este niño, que ya era un joven, se dedicó también a inventarlas y escribirlas. Lo hacía con dificultad pero, al mismo tiempo, con felicidad y gozando cuando escribía tanto como cuando leía.

Sin embargo, el personaje de mi historia era muy consciente de que una cosa era el mundo de la realidad y otra, muy distinta, el mundo del sueño y la literatura y que éste ultimo sólo existía cuando él leía y escribía. El resto de tiempo, se eclipsaba.

Hasta que en un amanecer neoyorquino el protagonista de mi cuento recibió una sorpresiva llamada en la que un señor de apellido impronunciable le anunció que había recibido un premio y que tendría que ir a recibirlo a una ciudad llamada Estocolmo, capital de un país llamado Suecia (o algo así).

Mi personaje comenzó entonces, maravillado, a vivir, en la vida real, una de esas experiencias que, hasta entonces, sólo existían para él en el dominio ideal e irreal de la literatura. Se sintió de pronto como debió sentirse el mendigo cuando fue confundido con el príncipe en la novela de Mark Twain. Todavía sigue allí, desconcertado, sin saber si sueña o está despierto, si aquello que vive lo vive de verdad o de mentiras, si esto que le pasa es la vida o es la literatura, porque los límites entre ambas parecen haberse eclipsado por completo.

Queridos amigos, ahora ya puedo proponerles el brindis prometido.

Brindemos por Suecia, ese curioso país que parece haber conseguido, para ciertos privilegiados, el milagro de que la vida sea literatura y la literatura vida.

¡Salud (skål) y muchas gracias¡”

Con Vargas Llosa, solo otros dos laureados se dirigieron a los casi 1.500 invitados —incluida la realeza sueca— en la fastuosa ceremonia.

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