29 sept. 2010

Más sobre Max Salazar

Hace más de una semana falleció en New York el gran historiador de nuestra música Max Salazar. Entre lo publicado en los días recientes acerca de su figura nos sorprendió el dato que aparece en la entrevista que le realiza el colombiano César Pagano (aparecida en el portal Herencia Latina) respecto a que los antepasados de su padre provenían del Perú.

Por otro lado, en su libro Recordando a Tito Puente, El Rey del Timbal (Random House Español, 2000) Steven Loza entrevistó a Salazar, gran amigo de Puente y conocedor de su obra.

A manera de introducción y dando inicio al capítulo 3 del libro, don Max dice lo siguiente:

Déjeme hacer una exposición de apertura. La música ha sido parte de mi vida desde que tengo memoria. Me ayudó de muchas maneras, psicológicamente, a pasar el día, a sobrellevar etapas; pues cuando discos como mambo o son montuno, siento algo adentro. Me emociona y creo que esa es una de las razones para haber estado casado por un largo tiempo, por 40 años con la misma mujer. Mi esposa murió hace tres años. Era una dama irlandesa. Me casé con ella cuando ella tenía quine años. A esta dama irlandesa yo la “volví puertorriqueña” y bailaba el mambo como latina de “hueso colorado”. Por esto puedo decir que el mambo ha sido una parte muy importante de mi vida; cuando regresé del servicio, estaba en la división aerotransportada 82 en Carolina del Norte. Allí fue donde la conocí, ella era del sur. En esos días y aún hoy, para que un matrimonio durara tenías que tener suerte. Y yo creo que la música fue una de las cosas que nos ayudó.

La música siempre ha estado en mi vida y cuando conseguí ese trabajo de disc jockey fue accidentalmente, pues este sujeto Carlos de Jesús, quien hoy en día trabaja en AM radio y era mi compañero de universidad, un novato del Columbia University y tenía dos shows, uno en WBAI y otro en WKCR y me dijo: “ Mira, yo no puedo cubrir los dos, ¿qué pensarías en hacerlo?” Y yo dije “claro, seguro”, pero sabe, tenía miedo pues yo no sabía improvisar. Bueno, pues lo hice tal como dije, sólo que no tenía a nadie que hablara como Machito, así que yo comenzaba: “Bueno el 3 de setiembre de 1943, bla-bla-bla”. Les contaba un poco la historia de la que había aprendido con Machito, algo así y luego esa era la tonada popular en el momento la tocábamos con Machito y Miguelito Valdés; así comenzaron a llegar algunas cartas a la estación – les encantaba, así me lo decían “Hey, dejen al tipo al aire”. Así es como comencé, el 25 de octubre de 1974.

En 1989 yo era muy popular. Ahora estoy aquí en la radio no comercial, la estación de City College, pero aún así, era mencionado en los periódicos- El Show de Max Salazar, el show del sábado, aquel de dos horas, llamado el Show de los Músicos Latinos. Aparecía en el New York Times y dirían de mi show del sábado, “Max va a entrevistar a Mongo Santamaría, Cal Tjader”, o cualquier otro que fuera a estar; así que tuve un show muy importante y mucha gente quería sacarme, pues querían mi lugar, lo que yo había desarrollado. Era tan popular que la gente enviaba muchísimo dinero. Les encantaba- no había otro show como el mío (en la actualidad yo solo escribo).

Lo que he hecho , Steve, es- aún antes de 1974, que fue cuando comencé en la radio- algunas personas coleccionan estampillas o cualquier otro recuerdo, yo colecciono discos y conversaciones. Podría decir que yo era como un fisgón ¿sabe? Para recolectar información sobre Noro Morales, lo oiría contando y anotaría todo al respecto, pues sería de primera mano, luego lo archivaría. Estos archivos fueron creciendo con el tiempo. Ahora tengo suficiente, toda esa información sobre Noro Morales, el Spanish Harlem, Cuba , la charanga y conseguí cuatro archivadores de tres gavetas, todos repletos de información- archivos, fotografías, cosas que yo coleccionaba. Era como un adicto. Iba y compraba discos viejos, compraba fotografías, me gastaba hasta $ 25 en una fotografía. Adicto, ¿sabe?.

Así que sin darme cuenta que esa ruptura llegaría, asistía al City College en 1967 y en una de mis cales, creo que era de Literatura Inglesa 102 o Composición en Inglés, la profesora nos pidió que escribiéramos un artículo no menor a 1500 palabras, sobre algo que conociéramos bien y yo seleccioné la música latina. Ella dice, “Oiga, esto está tan bueno que puede ser publicado”. En esos días había una revista recién inaugurada llamada Latin New York. Así que lo envié a Latin New York y ellos dijeron “Hola, queremos que venga”. Así fue que comencé en 1967. Desde ese día he entregado más de 200 artículos para esa y otras revistas. Me refiero a Nuestro, a Latin Beat y muchas otras. Y mi reputación comenzó a crecer. Oyeron de mí en Europa. La gente de Melodie Maker oyeron también y creció la circulación de Latin New York. Estuvieron en el negocio por trece años y ahora Latin Beat llega a Colombia, Venezuela, Holanda, Alemania y hasta Cuba.

A la gente le encanta la historia. Yo la conocía pues fue lo que me mantuvo en WKCR. Les encantaba. Oír a Miguelito Valdés decir algo y luego oír sus discos. Luego él hablaría sobre Cugat y de cómo Cugat trató de engañarlo y luego seguíamos- esa es la historia desconocida de los días de radio de antaño. Así que usé esas mismas historias. Recolecté todas esas conversaciones grabadas y comencé a utilizarlas para la revista Latin Beat.

Gracias a la gentileza de Israel Sánchez Coll, del portal Herencia Latina, presentamos a continuación la muy interesante entrevista de César Pagano a Max Salazar


Realizada en la ciudad de Nueva York en el mes de julio de 1996
Por Cesar Pagano
Colaborador de Herencia Latina
Bogotá-Colombia
Cedida especialmente para Herencia Latina

CESAR PAGANO: ¿A qué se dedica actualmente?

MAX SALAZAR (MAX): Realmente estoy disfrutando de la vida. Escucho música, leo bastante y frecuento a mi nieto, familiares y amigos. Y sobretodo sigo escribiendo para historiar como ha sido el desarrollo de la música latina en los Estados Unidos.

CESAR PAGANO: ¿Y se retiró de que profesión?

MAX: Yo trabajaba en un hospital, allí era operador de computadoras y recibía toda la información relacionada a los pacientes, su seguro, sus ahorros en el banco, todo eso.

CESAR PAGANO: ¿Durante cuánto tiempo?

MAX: Durante 19 años. Antes de eso trabajaba para la ciudad de Nueva York. Yo era un comisionado en el Departamento de Comercio desde 1968 hasta 1975. Fui el director de un servicio de Asistencia Comercial; la oficina que ayuda a los negociantes que tienen problemas con la administración de la ciudad.

CESAR PAGANO: ¿Usted nació donde?

MAX: Aquí en Nueva York. Mi madre y mi padre son de Puerto Rico, pero sus familiares son originarios de España y Francia. Mi padre nació en Puerto Rico pero su familiares son del Perú.

CESAR PAGANO: ¿Ocupación de sus padres?

MAX: Mi mamá trabajaba como camarera, hablaba inglés y terminó la escuela acá. En el tiempo en que ellos vinieron a este país 1920-21, llegaron muchos de Puerto Rico y no tenían trabajo por ser latinos. Se les tenía un odio fuerte a los puertorriqueños. Nosotros vivíamos en el Barrio, El Harlem hispánico. Yo le preguntaba a mi mamá por qué los puertorriqueños, los cubanos y los suramericanos no tenían buenos trabajos. Había una discriminación evidente contra los latinos. Aunque es el país de ellos y no de nosotros, de todas maneras yo estuve en el ejército cuatro años.

CESAR PAGANO: ¿Le tocó alguna guerra?

MAX: Si, la Guerra de Corea. Yo fui un paracaidista. Todos los latinos ayudaron de alguna manera a este país.

CESAR PAGANO: A veces no se reconoce, hay mucha discriminación.

MAX: Yo creía que eso se había superado con las marchas que hizo Martin Luther King en el 1964 pero yo noto que eso persiste. Por ejemplo el problema que tiene el presidente Clinton con Mónica Lewinski, es un enredo que los republicanos fraguaron porque Clinton puso gente hispana y mujeres de piel morena en el poder por primera vez y ellos no pueden soportar ese cambio. Ellos se rién contigo o te abrazan, pero definitivamente no nos quieren.

CESAR PAGANO: ¿Y su padre en que trabajaba?

MAX: Mi padre trabajaba en los barcos. Fue un marino mercante como mis tíos. Ellos llegaron aquí en los 30 cuando Franklin Roosevelt fue presidente y abrieron la puerta para los latinos que trabajaban aquí. Ellos necesitaban hombres para los barcos, pues nadie quería ir a Europa por el miedo a los torpedos de los submarinos alemanes. Mi padre se quedó allí 35 años, ganó dinero y compró su casa. Pero las cosas cambiaron con la depresión del 29. La situación se puso muy mala. Sin embargo del 36 al 37 dejaron que los latinos que trabajaban de marinos escogieran otros trabajos, lo que dio cierta amplitud laboral.

CESAR PAGANO: ¿Qué música escuchaba usted en su niñez, cual era la música del ambiente?

MAX: La música de los tríos de Puerto Rico. A mí no me gustaba ese sonido. Cuando yo fui a la escuela en el barrio había gente italiana, judía y latina y ahí aprendí a hablar inglés con un amigo italiano, y también escuchaba el jazz, cuando me llevó a su casa y oí los discos de Benny Goodman y me encantó. Mi mamá y mi abuela siempre fueron al Teatro de Hispanos y al Teatro San José para ver las películas de Carlos Gardel y de Jorge Negrete pero ese cine no me interesaba.

CESAR PAGANO: ¿Y de Puerto Rico quienes venían?

MAX: Daniel Santos, Davilita, Rafael Hernández, Cuarteto Marcano, Pedro Flórez, Cuarteto Mayarí Esos fueron los grandes de los hispanos. Cuando yo oí el jazz me enloquecí con esa música. Me gustaba la música latina también pero no como el jazz. La primera vez que yo oí a Miguelito Valdés con la orquesta de Xavier Cugat en 1940-41, con una canción que se llama " Ana boroco tinde”, en ese momento me enamoré, cambié. Seguí escuchando jazz pero ahora estaba oyendo encantado también la música latina. El siguiente año se reafirmó con "Sopa de Pichón" de Machito y más aún con Noro Morales y su "Serenata Rítmica". Mi hermana conocedora de la música latina me decía que oír y la mamá de Willie Colon, Aireceles Román que estudió conmigo, me introdujo con sus discos latinos en el gusto por Bobby Capó, Caney y Noro Morales, entre otros.

CESAR PAGANO: ¿Cómo podría resumir lo valioso que le pareció Miguelito Valdés?

MAX: Fue el primero que cambio el ambiente de la música latina. A mí me dio un impacto que nunca pude olvidar. El fue muy importante para todos nosotros los de ancestro latinoamericano. Miguelito Valdés tenía una serie de cualidades, de emisiones de la voz nunca oídas en el jazz. El hacia cosas que llamaba rutinas, frases que lo identificaban como "mamacita de mi vida" y podía cambiar trozos enteros de la música. Todo lo hizo primero y bien, así se tratara de un afro, de cuban jazz, de una rumba, un son o un bolero lo hacía de manera excelente. Miguelito Valdés fue alguien importante y diferente. El tenía poder, la capacidad de llamar la atención con su maestría y su arte.

CESAR PAGANO: ¿Y Noro Morales?

MAX: Un puertorriqueño importante. Se dio conocer con "Serenata Rítmica". Vivió con esplendor la época de la guaracha, la rumba. Poseía un ritmo excitante, así como yo lo había encontrado en el jazz.

CESAR PAGANO: ¿Y Xavier Cugat? El ha sido muy controvertido

MAX: El tenía música buena pero para los muchachos de ese tiempo, así como hoy en día, los jóvenes no saben quién es Machito o Tito Rodríguez. Sólo saben de Tito Nieves y Marc Anthony. En los años 1930 había muchos músicos importantes que las nuevas generaciones han olvidado tales como: Alberto Socarrás, Alberto Iznaga, Nilo Meléndez, Vicente Sigler que fue el primero en tocar la música latina con una orquesta grande. Es un poco triste pero es así.

CESAR PAGANO: Sobre Cugat había una polémica, que era muy comercial, que deformaba o simplificaba la música latina para que la entendieran más fácilmente los norteamericanos.

MAX: La primera vez que el cambió fue en 1940, cuando Miguelito vino aquí y le enseñó como tocaban en Cuba con La Orquesta Casino de la Playa. Después de eso Cugat subió de popularidad con la gente latina. Antes de eso tocaba música buena, pero más dirigida hacia los oídos americanos que para los latinos. Después de Miguelito entró Tito Rodríguez en 1942 a la Orquesta de Cugat y siguieron otros buenos cantantes (Carlos Ramírez, Luis del Campo, Vitín Avilés Ima Sumac) quienes ampliaron el repertorio con guarachas, canciones, boleros, rumbas, guajiras, mambos, merengues fantasías y cosas así hasta los años cincuentas y sesentas.

CESAR PAGANO: ¿Qué valoración hace usted de Machito y Mario Bauzá?

MAX: Machito fue el hombre que me ayudó. Si no fuera por él, yo no sería el escritor que hoy en día soy. El abrió las puertas para mí. Es un buen cantante y un hábil negociante. Mario Bauzá era un músico brillante, pero complicado y caprichoso. El sabía de música pero no se expresaba bien y si Machito no estaba detrás de él se perdían sus trabajos. Machito fue un empresario con un toque más diplomático y que salvaba los contratos. Mario fue un músico genial que inventó el Latín Jazz en el 43 cuando escribió "Tanga".

CESAR PAGANO: Y qué opina de la afirmación de algunos puertorriqueños que a su vez opinan que fue Juan Tizol el que fundó el latin jazz con "Perdido" y con "Caravana".

MAX: Esas piezas son muy importantes y famosas, pero no tiene nada de latino. Solo lo mencionan porque era un puertorriqueño el que lo escribió, pero sin recurrir a argumentos musicales. Debe quedar claro: La música latina y del Caribe se define especialmente por la clave y por la percusión que va dentro de un ritmo.

CESAR PAGANO: ¿Y se trataba de cuál pieza?

MAX: Es como el caso de Chico O´Farrill, un cubano que escribió bebop y le dió a Benny Goodman, una obra en 1949 que se llamó "On the corner blues" y que lo dejó sorprendido. "Perdido" lo grabaron en el 1943 y "Caramelo" lo grabaron en 1938. Cuando se graba el disco de Manteca de Gillespie y Chano Pozo la gente no podía bailar eso porque era más jazz que música latina. No hay que dejarse confundir porque en una pieza musical tocan congas y bongoes y creer que es música latina.

Uno de los mejores músicos en los 40 y 50 era Stan Kenton y cuando el oyó por primera vez la música de Machito en 1946, cuando la orquesta estaba en los Ángeles para una temporada de doce semanas, exclamó sorprendido que no sabía que existiera algo así. De allí en adelante fue todas las noches a hablar con Machito, con Mario Bauzá y con Rene Hernández para saber cómo podía aprender y grabar esa música. Fue así como trajo a su arreglistas, Gene Roland y Pick Rabelo para que orquestaran para sus 27 músicos (seis de los cuales eran percusionistas) y la primera canción latina que ellos grabaron se llamaba "Machito". ¡Qué casualidad!

Después grabaron también un famoso Manisero con Machito y Bongó rítmico y muchas más, pero en términos generales no era música cubana, ni siquiera latín jazz, era una cosa diferente que vendió muchos discos.

CESAR PAGANO: ¿Quién fue la persona que hizo un ensamble bien logrado y bien equilibrado del ritmo cubano con la armonía del jazz?

MAX: Fue Mario Bauzá cuando concibió y grabó "Tanga" en Mayo de 1943,cuando le dieron un espacio para tocar en la calle 110 que se llamaba Park Palace y durante un lunes que emplearon para un ensayo. El nombre ―me contó Mario― se lo puso Pedro Flórez, quien estaba en el ensayo y dijo: «Eso es tan excitante como la yerba africana que se llama Tanga».

Atrás de Tanga se puede sentir el ritmo de rumba que llevaba el conguero que era Polidor Allende. Dizzi Gillespie estaba ese día allí y también se mostró muy gratamente sorprendido con la fusión que escuchó. Ambos sabían que en Cuba tanto en la Orquesta Charanga de Arcaño, como en el Conjunto de Arsenio Rodríguez empleaban tumbadoras. Por eso Dizzi ―cuando oyó la fusión de Bauzá en Tanga― quería un conguero para realizar algunas ideas similares y fue sí como pudo lograrlo en 1946, cuando Mario Bauzá le avisa que desde Cuba acaba de llegar a Nueva York un gran percusionista y compositor que se llama Chano Pozo. De allí salieron Manteca y Cuba be y Cuba bop etc, que adelantaron el jazz cubano o el latin jazz en los Estados Unidos.

CESAR PAGANO: ¿Y había congueros en la primera versión? ¿ Socarrás e Iznaga no fueron pioneros de algo?

MAX: Yo escribí hablé y escribí sobre la vida de Socarrás y él me dijo que no se le había ocurrido mezclar la música. Ellos tocaban jazz y tocaban latino. La Orquesta de Socarras tocaba en los lugares latinos y en El Savoy. El me contó que en 1935 Noro Morales llegó de Puerto Rico por primera vez y que él le dio trabajo y que Noro Morales tocaba muy bien la música antillana, pero cuando había que tocar jazz Noro no podía, le tocaba contratar otro pianista.

CESAR PAGANO: ¿Y qué nos puede decir de Alberto Iznaga?

MAX: Iznaga tocaba jazz y música cubana pero no se puede llamar latín jazz o afro cuban jazz. Mario me dijo que existían músicos de Colombia, de Venezuela, de Panamá que tocaban jazz y lo tocaban bien como los americanos pero no hicieron una fusión entre lo suyo y el jazz, pero cuando Mario introdujo el jazz cubano con "Tanga" la situación cambió radicalmente.

CESAR PAGANO: ¿En este tiempo de grandes orquestas figura un colombiano, Nano Rodrigo, tiene información sobre él?

MAX: No, de él no sé nada. El primero que tocó música latina acá por los años 1919 o 1920 fue Rafael Hernández cuando vino con su hermana Victoria, fue en una colonia en la calle 99 en El Barrio. El no tocó en ninguna orquesta grande, la primera orquesta grande fue la de Vicente Sigler un cubano que tocaba la trompeta al igual que Augusto Cohen que salieron de la orquesta de Sigler y Socarrás para los años 50.

CESAR PAGANO: ¿Y Antonio María Romeu también estuvo por acá con su orquesta?

MAX: Si estuvo con Bauzá grabando danzones por los Estados Unidos., ahí fue cuando Bauzá vio que la gente morena vivía mejor que en Cuba y por esa razón se vino a vivir aquí en 1930. En Cuba a los negros los trataban muy mal. No podían andar libremente por los parques o los hoteles.

CESAR PAGANO: En términos generales uno tiene entendido que era mayor la discriminación aquí...

MAX: Eso es verdad si se trata del sur del país, pero no acá, en la ciudad de Nueva York es diferente. Acá tenían sitios como el Savoy Club. Todos los negros iban a bailar allá para los años 1938 y 39, los domingos y por 25 centavos para bailar swing. Cuando terminaba se iban después a la 110 como a las 7 de la noche, los morenos iban al Park Palace y por otros 25 centavos podían bailaban música latina.

CESAR PAGANO: ¿Y en qué año fue esto?

MAX: Entre 1939 y 1940. Ahí fue donde Machito encontró a su esposa Hilda Torres que es puertorriqueña, se conocieron en el Park Palace y se casaron al año de noviazgo. En ese tiempo se bailó mucho la conga.

CESAR PAGANO: ¿Y Mario Bauzá?

MAX: Mario se casó con la hermana de Machito y Graciela, que se llamaba Estella. Se conocieron en Cuba desde niños y en el 1932 Mario se regresó para casarse con ella y traerla aquí a vivir con él. Cada vez que Mario regresaba a Cuba le contaba a Machito que aquí estaba trabajando, ganando dinero y que lo trataban bien, así fue como en Octubre de 1937 Machito se vino para acá. Dicen que Machito nació en Tampa pero eso no es verdad, él hizo algún registro de papeles para no tener problemas en Estados Unidos.

En los años 1930 y 40 los puertorriqueños y los cubanos siempre estaban peleando en los bailes, pues peleaban por todo, por los apartamentos para alquilar, por los puestos para trabajar. Cuando las cosas mejoraron Machito cantaba con Daniel Santos, Miguelito Valdés con Noro Morales. La situación mejoró hacia el año 1944.

CESAR PAGANO: Además los cubanos no tenían entrada libre.

MAX: No. Los cubanos que venían a grabar sólo tenían permiso por 29 días y debían devolverse, pero claro muchos se quedaban pues había más oportunidades de trabajo.

CESAR PAGANO: Existe una canción de Tito Rodríguez con Arsenio Rodríguez que se hizo en una sesión memorable que organizó el mismo Arsenio Rodríguez.

MAX: ¿Pasó en Tampa? Tampa fue una ciudad que recibió muchos cubanos y suramericanos que huían del clima frío. Allí desde los años 40s sólo se escuchaba música cubana y había varias tabaquerías.

Primero Macho me dijo que habían tratado de ir a vivir a Miami y Tampa pero que ahí no querían a los morenos. Dicen que trataron muy mal a Arsenio y tanto fue así que él se vino para Nueva York.

CESAR PAGANO: ¿En Miami no lo querían?

MAX: Machito me dijo una vez que en 1945 Miguelito Valdez habló con un hombre que lo contrató para un Club y le dio trabajo pero le recomendó que no hablara ingles porque como era de Cuba lo iban a tratar diferente, que ellos no querían gente negra estadinense. En la orquesta tenían negros americanos pero a Machito lo trataban diferente. En los 50 cuando Beny Moré era famoso y viajó a Miami, no podía caminar tranquilamente por la calle por ser moreno. Sus amigos lo escondían en un carro para evitarle problemas.

Aquí en 1954 tenían un show la orquesta de Machito y Joe loco que se llamaba "Mambo US”, y también Tito Puente en plena fama donde tocaba Mongo Santamaría, se buscaban problemas porque tenían músicos negros que se los rechazaban en los hoteles o cuando intentaban comer en los mismos restaurantes para los blancos.

Todo esto cambió cuando vinieron los cubanos en masa en los años 70s y votaron a los judíos. Ahora sí los cubanos podían caminar por las calles de Miami. Ahora Rolando Laserie podía caminar con más tranquilidad por las esas calles.

La mejor orquesta de esa época fue La Broadway. En los años 70s, nadie podía tocar como ellos, ni Pacheco, ni Machito, ni Harlow, ni Tito Puente. Ellos llenaron los bailes, tenían un feeling típico cubano, ellos eran los reyes de la fiesta, los más calientes junto con la Fania All Stars. Cuando la orquesta Broadway fue a Miami a vivir en el año 1975, regresaron al año siguiente y ya no podían trabajar allí porque la gente cubana no quería escuchar la música cubana. Ahora estaban sintonizados con el Rock and roll y esa fue la razón por la que Gloria Estefan subió. No fue por la música cubana que actualmente ella la incluye y a la gente le gusta. En aquellos tiempos los cubanos de Miami no querían saber nada de Cuba. Ellos se sentían americanos y hablaban inglés.

Una de las mejores charangas, La Charanga América, se fueron a vivir el año pasado a Miami y tuvieron que volver. No encontraron trabajo; los pocos que están tocando como Willie Chirinos y Hansel y Raúl, y Johnn Secada, cantan salsa en ingles, porque ahí está el dinero. Y aunque estos son músicos no son de la calidad de La Broadway o de Machito, yo estoy esperando el día en que Miami sea como otra Habana con Tropicana y todos esos lugares. Quizás eso suceda algún día, pero lo cierto es que ahora pasa otra cosa.

CESAR PAGANO: ¿Quién era el Rey de los 40?

MAX: Tenían dos, el primero de 1940 al 46 fue Noro Morales y después Machito lo tumbó hasta el 53 cuando coexistían con sus seguidores repartidos en simpatías. Después Tito Puente con su nuevo sonido fue el número uno hasta los años 1960-61, cuando estrenaron la pachanga con las Orquestas de charanga de Johnny Pacheco, Charlie Palmieri, Joe Quijano, Lou Pérez y La Broadway. Eso cambio en el 66 cuando irrumpió el boogaloo de Pete Rodríguez, Ricardo Ray y Johnny Colón. Y todo eso terminó en 1970 regresando al sonido típico cubano, el guaguancó, el son, pero con un sonido nuevo que se creó aquí en Nueva York con la orquesta de Larry Harlow y de Johnny Pacheco, especialmente.

CESAR PAGANO: ¿Y Palmieri tiene algún aporte importante ?

MAX: Claro, El siempre estuvo caliente y fue por eso que ganó 5 premios Grammys. Ahora trabaja mucho en giras por Europa, Los Ángeles y muchos lugares más. Podemos resumir que en los años 70s los grandes y fuertes eran La Broadway, Eddie Palmieri y La Fania All Stars.

CESAR PAGANO: ¿Y el boogaloo logra constituirse en un nuevo ritmo?

MAX: Sí, pero fue una fusión de la música cubana con la música de los negros y la iniciativa llegó de parte de estos últimos. Ellos estaban tocando antes que los latinos y la idea vino de ellos. Se agrupaban en un Club de la calle 50 un club que se llamaba Palm Garden, y como a los negros les gustaban los ritmos cubanos como la salsa, invitaron a Palmieri, Johnny Colon y Joe Cuba. Como muchos de los negros americanos no podían tocar algo con soul, con algo de sabor; pero tenían sus orquestas negras que estaban tocando boogaloo, Joe Cuba y Pete Rodríguez aprovecharon para darles ese elemento y pusieron una conga y un bongó. Así se creó el boogaloo que pegó inmediatamente. Grandes orquestas como la de Machito, Palmieri y Tito Puente no podían tocar boogaloo y se disgustaron mucho porque esos niños tenían el “marketing”.

Ciudad de Nueva York 1996.

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