14 jun. 2010

Leo Jimenez


Ayer empezando la tarde me llegó un mail del foro de Herencia Latina, escrito por Aléxis Méndez, del blog Música Maestro, dando la noticia de la muerte del cantante dominicano Leo Jiménez, quien en los 70s pegara el hit “Ansia” con la orquesta del Ralphy Santi.

El mail dice lo siguiente:

EN ESTOS MOMENTOS ME ACABAN DE INFORMAR DE LA MUERTE DE LEO JIMENEZ, CANTANTE DOMINICANO QUE PERTENECIO A LA ORQUESTA DE RALPHY SANTI.

EL POBRE HOMBRE ESTUVO MUCHO TIEMPO ENFERMO Y VIVIENDO EN EXTREMA POBREZA. SE DESAHOGABA EN UNAS DESCARGAS QUE SE REALIZAN LOS DOMINGOS EN UN LUGAR DE LA CIUDAD ANTIGUA DE SANTO DOMINGO. ALLI CANTABA BILONGO, LA ESENCIA DEL GUAGUACO Y EL CLASICO ANSIA, QUE FUE EXITO EN SU VOZ.

LOS ULTIMOS DIAS LA PASO EN UN HOSPITAL DE MUY MALA MANERA.

Alexis Méndez

Para conocer un poco más sobre este cantante, les presentamos una entrevista de Christian Luzón a Jiménez, publicada años atrás en la página web Herencia Latina.


Leo Jiménez: Una entrevista al cantante de Ralphy Santi
Por: Christian Luzón
Cedido especialmente para Herencia Latina
Colaborador en República Dominicana

Presentación

La inmigración ha sido a lo largo de los tiempos, partícipe de los cambios de los pueblos, afectando básicamente a la cultura, en todo el sentido de la palabra. La ciudad de Nueva York es el caso más específico, allí se puede contemplar el mayor número de inmigrantes de la Tierra. Esto en términos económicos tiene sus implicaciones, pero en el caso de la cultura su carácter es más gratificante, en efecto, nos ha beneficiado a todos, en especial a los de origen latino. En Nueva York a mediados de los años cuarenta se congregó un grupo de músicos que gestó la creación de grandes bandas — las cuales contribuyeron en gran medida en el surgimiento del jazz latino —, generaron las explosiones del mambo, la charanga, la pachanga, el boogaloo hasta contribuir al surgimiento de lo que hoy llamamos el movimiento de la salsa. Artistas como Johnny Pacheco, de origen dominicano, sólo por mencionar a uno, logró con su música impresionar a toda una legión de amantes de la buena música. Este preciso caso es el mismo de Leovaldo Jiménez, cariñosamente Leo. Como cantante de una orquesta quizás dio mucho pero los misterios de la vida siempre son cosas.

En esta ocasión les traemos una entrevista con Leo Jiménez cantante oficial del la orquesta de Ralphy Santi. La entrevista se realizó en la tienda donde actualmente labora.

Entrevista

Christian Luzón (CL). ¿Leo dónde naciste?

Leo Jiménez (L.J). Nací en la ciudad de Santiago de los Caballeros en el municipio de Pueblo Nuevo, República Dominicana específicamente en el año de 1955. En ese entonces el país se encontraba bajo el régimen de Trujillo por lo que había ciertas precariedades según me cuentan. Pertenecía a una familia de clase media baja, por lo que siempre teníamos problemas en nuestro desenvolvimiento cotidiano.

C.L. ¿Cómo y cuándo llegas a Los Estados Unidos?

L.J. Llegué a Nueva York cuando tenía 15 años, estamos hablando del año 1970, y fue mi madre quien me llevó. Nos fuimos legalmente (con VISA otorgada por la Embajada) y aún recuerdo cuando el avión aterrizó en el aeropuerto J. F Kennedy. En Nueva York vivíamos en el condado de Manhattan y fue allí donde tuve mi desenvolviendo, prácticamente viví gran parte de mi vida en ese lugar.

C.L. ¿Cómo es que te comienza a gustar la música? ¿Qué te atrajo hasta ella? ¿Cuáles fueron tus músicos favoritos?

L.J. Cuando llegué a Nueva York, en ese momento había en el ambiente una especie de “boom” por parte de la música latina, digamos que me vi atraído por aquella cosa que allí pasaba. Recuerdo que en las calles se hacían presentaciones populares y yo siempre estuve allí, cosa que me inspiró. A veces me decía que yo podía ser parte de ese sorprendente movimiento y fue entonces cuando comencé a moldearme y definirme por la salsa. Desde joven escuchaba a Richie Ray, Ray Barreto, Héctor Lavoe. Justo Betancourt...todas esas orquestas que prácticamente iniciaban sus carreras. Mis favoritos eran Johnny Pacheco y La Fania All Stars, en fin todas fueron mis maestros, Adalberto Santiago, Cheo Feliciano, Pete “Conde” Rodríguez, Néstor Sánchez - “El Albino Divino”, Tony Pabón etc.…Pero el que más me atraía fue Héctor Lavoe, por su estilo tan peculiar y también por la forma en que interpretaba sus números.

C. L. ¿Nunca se te ocurrió destacarte en algún instrumento?

L. J. Estudié y practiqué el bajo, pero con el asunto este de cantar se me olvidó y me enfoqué en el canto.

C. L. Leo, pero eres un buen percusionista, ¿cómo es que logras tocar tan bien los cueros?

L. J. Si, yo toco algo de conga, maracas, güiro y bongó, porque como sabrás, el vocalista de salsa debe aprender algo de las percusiones y eso de nociones musicales con el propósito de saber las reglas cuando se quiere este o aquel arreglo para que encaje bien en la cosa.

C. L. ¿Cómo es que descubres que tienes esa facultad de cantar?

L. J. Fue aquí en Santo Domingo. Antes de llegar a Nueva York de niño siempre cantaba las canciones de Sandro y de otros grandes intérpretes de la música. Pero ya como cantante me fui moldeando gracias a que tenía ciertas relaciones con gente envuelta en la música. Aquí en Santo Domingo había un programa de televisión específicamente en Radio Televisión Dominicana, la cual tenía un grupo de planta que se encargaba de amenizar cuando no iban los artistas invitados. Ese grupo de planta no tenía canciones propias sino más bien era una “copy band” que tocaba un poquito de esto y un poquito de aquello. Cuando les hacía falta un cantante para los coros me llamaban para hacer los coros o interpretar algún tema que manejara.

C. L. ¿Recuerdas tu primera presentación ya como cantante?

L. J. Sí, en la escuela que asistía. Una tarde me pusieron a cantar y entonces, después que canté, me dijeron que tenía linda voz y que afinaba bastante bien pero entonces me aconsejaron que mejorara mi dicción porque a veces dejaba de mencionar unas cuantas letras como las S o R lo que hacía que se dañara mi presentación. En lo adelante me propuse mejorar mi vocabulario cosa que pude lograr.

C. L. Antes de conocer a Ralphy Santi, ¿estuviste envuelto en algún otro proyecto?

L. J. Sí, yo estuve en cuatro grupos los cuales no pasaron de ser “copy band”, que nos buscábamos la vida tocando todo tipo de música: merengue, salsa, boleros, etc. Estos músicos no era tan buenos acompañantes musicalmente hablando porque como te dije copiaban y las copias hay que tocarlas lo más parecido posible. En pocas palabras eran grupitos.

C. L. ¿Cómo conoces a Ralphy Santi?

L. J. Como te dije anteriormente conocía unos cuantos músicos. Uno de ellos era Monguito, él cual me preguntó si conocía algunos números que pudiese interpretar, específicamente quería que yo cantara algún buen merengue para así él descansar la voz, yo le dije ¡¡¡claro!!! Cualquier merengue que usted quiera. Cuando terminé de interpretar la canción, Ralphy (bongosero de monguito) quedó sorprendido y me dijo, ¡tú tienes una voz maravillosa! Dame tu teléfono que conozco algunas personas que necesitan cantantes y enseguida se lo dí. Duré un tiempo sin verlo, pues estuve prestando el servicio militar. Perdí prácticamente contacto con él. Tiempo después nos encontramos en una discoteca, Ralphy me dijo: “Leo cuánto tiempo, ¿dónde te has metido? . . . mira, este es mi número, llámame que yo tengo un grupo de salsa, ya yo grabé pero me interesa que nos veamos para ver si puedo conectarte con el grupo para que interpretes un par de temas”. Así empezó nuestra relación.

C. L. ¿Dime de tu experiencia con Ralphy Santi? ¿Qué aprendiste con él?

L. J. En la orquesta habían muy buenos músicos, jóvenes de buenas cualidades y entregados por la causa. Esos amigos tenían mucha experiencia, lo que me hacía sentir mas profesional, ya que yo no estaba experimentando como en años anteriores con aquellos grupos. La banda era muy compacta y sólida, y Ralphy tuvo la suerte de que tenía muy buenas relaciones de gente que lo apoyaban y le conseguían fiestas, además se escuchaba mucho en la radio. Aunque él no tenía ningún álbum grabado como tal, la gente siempre lo escuchaba y si lo anunciaban que iba a tocar en X sitio la gente iba a verlo por la curiosidad por saber quién era Ralphy Santi. Fue entonces cuando una compañía disquera lo firmó y pudimos grabar.

C. L. ¿Qué buen recuerdo tienes de algún baile estando como miembro de la orquesta?

L. J. Ja, ja, ja. . .Ralphy a veces era inseguro e impaciente. En ese tiempo no contábamos con monitores cuando yo cantaba. Ralphy como que no entendía el estilo de mi voz, entonces se agitaba y en medio del baile se aceleraba y me gritaba pegado a mi oído: “guapea, guapea”. Entonces yo le decía que “yo tenía que hacer mi trabajo y no guapear”. . . Ja, ja, ja. Al no haber monitores en la tarima, y al ser mi voz suave, quizás él no me escuchaba; pero mediante los micrófonos el público me escuchaba perfectamente.

C. L. ¿Cuántas producciones grabas con Ralphy Santi?

L. J. Grabamos en el 1976 la producción Ralphy Santi & Orquesta. En1978 la segunda producción Salsa On Ice. Íbamos a grabar una tercera producción pero pasó un problema en la banda lo cual me hizo sentir muy mal y decidí salirme del grupo.

C. L. ¿De esas dos producciones, para ti cuál fue la mejor?

L. J. La segunda producción tenía buenos temas pero no supieron mezclarla por lo que creo que la dañaron. El sonido y la mezcla de estudio no la hicieron como debían hacerla. Pudo haber estado un poco más sólido, de haber conseguido técnicos más experimentados. En efecto, quien mezcló la música hizo sonar al grupo como el Sexteto Habanero de 1928. Con esto te digo claramente que la primera producción fue mejor.

C. L. O sea, que el sonido típico que caracterizó a Ralphy Santi se vio degradado, algo así como las guarachas que se grabaron primero cuando no se contaba con equipos sofisticados como en aquel entonces. Recuerdas el nombre del mezclador.

L. J. Exactamente, así fue todo. Quien realizó la mezcla fue un músico de renombre y que todos conocemos, se trata de Rey Roig. El fue encargado de dirigir la grabación y a la vez quien la mezcló. Esa producción fue producida bajo el sello disquero TR Records.

C. L. ¿De esas producciones, cuáles son los temas favoritos?

L. J. El tema que más me gustó de esas producciones fue Ansia, pues sentía que mi voz sonaba muy diferente, aparte de que el tema tenía un excelente arreglo para la época. También te puedo mencionar otros como lo son La Cosita, de la primera producción que es donde está Ansia. Del segundo álbum uno de los temas que más me gusta lo es “regones de San Cristóbal, que también la grabó Celia Cruz y posteriormente Oscar de León. En fin, honestamente la mayoría de todos esos números me gustan. . . Tierra Divina fue otro, también Son Caliente del cual yo fui el compositor, pero Ralphy Santi lo grabó con otro vocalista, pues yo ya no estaba con su orquesta.

C. L. Leo, después de haber grabado esas dos producciones con Ralphy Santi, ¿qué otro proyecto se te presenta?

L. J. Un amigo que para ese entonces tenía un grupo llamado “Yambú”, lo desintegra por problemas con la disquera que no lo dejaba grabar y decide formar lo que fue “La Sonora Neuyorca”. En esta agrupación me incluyeron con dos temas de un pianista y compositor llamado Joaquín Rodríguez, quien estuvo en la segunda producción de Ralphy Santi como pianista y arreglista. Ese señor fue quien le hizo los arreglos a los temas Me Voy Contigo y Deseo. Luego de haber estado en esa agrupación, pase a formar parte del grupo de Johnny Pacheco y Héctor Casanova con el cual duré un promedio de casi 7 años. También tuve la oportunidad de acompañar a Héctor Lavoe, Celia Cruz, Daniel Santos y Pete “Conde” Rodríguez. Un señor de origen colombiano me hizo una oferta para que grabara unos temas que tenía, con el fin de hacer un álbum, inclusive los arreglos eran de Joaquín Rodríguez, el mismo que ya te había mencionado. Este proyecto se quedó en el aire pues el productor de la grabación tuvo problemas serios que lo llevaron hasta la cárcel, en pocas palabras no hicimos nada.

C. L. ¿Cómo se llamó el dueño de la Sonora Neuyorca?. Puedes comentarme lago más de ese proyecto.

L. J. El dueño de Yambú y posteriormente La Sonora Neuyorca se llamó Felipe Braña. Como te dije sólo grabé 2 temas con esa orquesta, y ambos son composición y arreglos del amigo Joaquín Rodríguez. El tema que más me gustó se llamó Huracán, del cual yo hice muy buenas improvisaciones con la ayuda de un amigo llamado Pepe Castillo, quien me ayudó mucho. Con este grupo duré poco tiempo. . . ensayamos varias veces, grabamos e hicimos dos o tres bailes y eso fue todo; esto ocurrió en 1983. Luego de estos trabajos Felipe Braña abandonó la música, se dedicó a otros proyectos y a su familia. Más nunca he sabido de él. En ese entonces los trabajos de las orquesta estaban declinando mucho y no había mucha vida para los grupos nuevos.

C. L. Háblanos de Ralphy Santi y la producción “Son Caliente”, sabemos que ese tema fue de tu inspiración. ¿Qué sucedió ahí?

L. J. Lo que pasó era que había un plan en mi contra. Un joven llamado Luisito Ayala ― es quien canta ahí en esa producción ― había estado en los coros con la orquesta de Santiago Cerón y según me habían dicho era familia de Rafael Ithier. El tresista de la banda de Ralphy, Pablito Díaz, me contó que Ithier había hablado con Ralphy Cartagena ― que era el director de grabación ― para que le diera un “chancee” a ese joven en la orquesta de Ralphy Santi o cualquier otro grupo que él grabara. Entonces aprovecharon ese momento y trataron de meterlo a la fuerza como una forma de sacarme los pies, de eliminarme…. Algo así como un sabotaje o una mafia entre ellos para su conveniencia, para engavetar los grupos y que solo subieran los grupos que ellos quisieran.

C. L. ¿Leo, pero estuviste en el estudio para grabar esa producción?

L. J. Sí, yo estuve en los estudios montando la voz pero ellos me plantearon que mi voz no encajaba con el fondo musical. En ese momento Ralphy Santi, que es un músico de experiencia, lució sorprendido y se puso las manos en la cabeza y estaba como confundido, entonces me dije a mi mismo: “Esto no lo puedo soportar”. Eso ocurrió en 1980, desde entonces rompí con Ralphy Santi... La producción Son Caliente salió en 1981, la letra de ese tema es mía.

C. L. Leo, ¿no volviste a tener ningún vínculo con Ralphy Santi? ¿No te invitó a que lo acompañaras a tocar en alguna otra fiesta? Te pregunto esto porque tu voz era lo que identificaba su orquesta y específicamente por el tema Ansia, que fue el himno del grupo. También por el hecho del álbum que grabara en el 1988 cuyo nombre es Llegare con la voz de Tito Allen.

L. J. Sí, luego de aquel acontecimiento me invitó a participar como en tres presentaciones que se hicieron en Orlando, Florida. Él me enviaba el boleto a Nueva York y yo arracamba pa’ lla. Después de eso hicimos unas cuantas presentaciones más debido a que había gente de dinero y productores de música que exigían mi presencia. Ralphy me decía: “Que como yo era el cantante principal y el más reconocido, por esto era que me invitaba con todos los gastos pagos”. Recuerdo que él me preguntaba siempre: ¿Leo, cómo está la voz? Y yo le respondía: “La voz está bien”. La gente siempre le preguntaba a Ralphy: “¿Qué pasó con tú cantante?” y él les respondía: “Que yo había comenzado a sufrir de la voz”. Cosa que nunca fue cierto, mi voz siempre ha estado nítida.

C. L. Leo, ya sabemos sobre tu trayectoria en los años 70 hasta más o menos entrando 1983. Explícanos ¿qué pasa con tu carrera a partir de ese año?

L. J. Trabajé con la Charanga América y con el dúo de Johnny Pacheco y Héctor Casanova. Héctor Lavoe en varias ocasiones me invitó cuando me necesitaba. En fin, siempre estuve en la música pues siempre encontraba quién me invitara a montar una voz o hacer coro. Aquí en Santo Domingo siempre me invitan para presentaciones de televisión y radio. En el 1993 fue la última vez que estuve en una presentación con Ralphy Santi. Recuerdo que después que acabamos de tocar él me dijo con lágrimas en sus ojos: “¡Caraba! qué bien está tu voz” y me abrazá. Desde entonces jamás nos hemos vuelto a ver.

C. L. ¿En la actualidad que proyecto tienes en mente?

L. J. Tenemos un grupo que lo estamos estructurando y ya casi estaremos grabado. El grupo pertenece a mi gran amigo Charlie Valdés y se llama “Son Villacon”, en honor al barrio que lo vio nacer y desarrollarse, es decir, Villa Consuelo; que es donde están los soneros más bravos de Santo Domingo. También estoy ensayando con un amigo, gran percusionista, que se llama Edwin Grullo. Él tiene un grupo muy bueno que se llama “La Sonora Típica”; esta banda es la crema de las bandas de Santo Domingo, los músicos son experimentados y con gran experiencia.

C. L. Leo, tienes algo más que agregar….quieres dejar algún mensaje a tu gente.

L. J. Cómo no: “Leo Jiménez está mejor que nunca y pronto me van a escuchar con una nueva producción y con temas recientes”.

C. L. Gracias Leo.

Edición Diciembre 2005 - Enero 2006
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Herencia Latina

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