10 abr. 2010

Simplemente Graciela

“A lo mejor te manda pa’l carajo”.

Esa fue la advertencia que me hizo Bobby Sanabria cuando me dio el teléfono de Graciela para una entrevista. Ocurría que con ella podías estar conversando de lo más bien y de repente algo le molestaba y te podía enviar “bien lejos”.

Que lo diga el periodista Jaime Torres cuando casi le cuelga el teléfono el año pasado durante una entrevista para El Nuevo Día de Puerto Rico.

Y es que Graciela, además de todas sus cualidades artísticas, era una mujer franca y sin medias tintas. Si te apreciaba era la más leal y cariñosa de las amigas. Y si tenía algo que decirte, lo hacía “sin pelos en la lengua”.

Cuando Bobby me dio gentilmente el número para llamarla (fines del 2009), Graciela estaba internada en el hospital. Por eso quedó pendiente el contacto, ya que por un lado su salud empezó a complicarse un poco más, mientras que la transición por la que he pasado en los últimos meses hizo también que descuidara el seguimiento para concretar una posible entrevista.

La noticia del miércoles 7 por la mañana truncó el objetivo que compartía con mi hermana Norma de tener a Graciela en El Salsero.

Ya no podré preguntarle por su visita a Perú con la orquesta de su hermano Machito a mediados de los 60s. Según Carlos Loza, se presentaron en 1964 por el antiguo Canal 13 para el lanzamiento comercial de una marca de televisores de la época.

Ya tampoco le podré preguntar si alguna vez intercambió opiniones con Rita Montaner sobre su versión de “¡Ay José!” o con Orlando Guerra “Cascarita” sobre su interpretación de “Mi Cerebro” (titulado después “Sí, Sí, No, No”), ambas parte de un grupo de “canciones que mamá no le enseñó”.

Y tampoco podré arriesgar en consultarle por qué después de una leal carrera de más de tres décadas al lado de su hermano, se fue con Mario Bauzá y no se quedó con Machito, cuando ambos decidieron separarse en 1975.

Aunque esa respuesta me la acaba de dar Mario Grillo, hijo y actual director de la Machito Orchestra en Nueva York: “Graciela se quedó con Mario pues toda orquesta necesita un cantante que pueda responder y cumplir con esa gran obligación. En la orquesta teníamos a Machito y estaba bien que Graciela se quedara con Mario, pues grabaron discos fabulosos y tuvieron la oportunidad de grabar por el mundo. Fue una muy buena decisión”.

Resumiendo, simplemente me quedé con las ganas de saludarla y decirle que la admiro por su talento y su voz, tanto para lo bailable como para lo romántico. Porque ella no sólo era la insinuante o sabrosa vocalista de un mambo, son o guajira, con un sentido del humor único, sino también era una consumada bolerista. Eso lo sabía muy bien Machito, quien le dejaba a su hermana menor prácticamente todos los boleros de la big-band.



¿Primera Dama del Latin Jazz?.... prefiero llamarla La Gran Dama de la Música Cubana

En estos últimos días ya se ha repasado buena parte de su biografía. Graciela Pérez nació el 23 de Agosto de 1915 en el barrio Jesús María de La Habana, Cuba.

Hija de Marta y Rogelio y admiradora de Abelardo Barroso, es lógico suponer que su principal influencia musical fue su hermano mayor. Se cuenta que aunque su padre era muy amigo de la gran María Teresa Vera, al comienzo se resistió a que Graciela se dedicara al canto.

Pese a la situación, la joven Graciela aprendió a tocar maracas y empezó (a finales de los 20s) a alternar brevemente con María Teresa y luego con Ignacio Piñero, para luego integrar, desde 1933 hasta 1941, la Orquesta Anacaona de las diez hermanas Castro.



La clave para ingresar a la Anacaona fue la clave. Es decir que Graciela dominaba, a diferencia de las otras postulantes, el toque de la clave mientras cantaba.

Con ellas Graciela viajó por primera vez a Puerto Rico (1934), Colombia, Panamá, Venezuela y New York (1937). En México, por su estilo de cantar la llaman “Toña, la cubana”, en alusión a Toña La Negra, por entonces famosa y popular vocalista.

Luego con el gran Alberto Socarrás, la Anacaona llegó a París en 1938 para una estadía interrumpida por la situación social en Europa previa a la Segunda Guerra Mundial.

Tras una breve estadía con el Trío García, Graciela regresa a New York convencida por su cuñado Mario Bauzá, quien ya era director musical de Machito y sus Afrocubanos, la sensación musical latina en New York.

Machito estaba en el Ejército de los Estados Unidos y Graciela asumió la parte vocal, al lado de Polito Galíndez, hasta el regreso del hermano en Octubre 1943 para formar uno de los dúos vocales más estables y exitosos de todos los tiempos.

Insisto en que hay que resaltar la consistencia y lealtad de Graciela. Por su calidad artística, pudo haber intentado una carrera solista pero prefirió hacer historia con los Afrocubanos, demostrando su dominio de toda la gama de la música cubana. Cantante Total, diríamos.

Cronológicamente hablando, Graciela brilló antes que Celia Cruz o La Lupe, convirtiéndose en una especie de pionera musical latina en los Estados Unidos con sus actuaciones en el Palladium, La Conga, Birdland, Savoy y otros locales más.

Algunos de sus mejores temas de aquella época son: “Ay José”, “Sí, Sí, No, No” (llamada originalmente “Mi Cerebro”), “Caso Perdido”, “Llegó Dieguito”, “Congratulations To Someone”, “Vive como Yo Vivo”, “Candilejas”, “Ublabadu”, “Novio Mío”, “Quién Paró La Rumba”, “Entre Juanito y José”, “A Quili Quilito”, “La Peleona”, “El Marañón”, “Coco”, “¿Donde Va María?”, “Guampampiro”, “Siguiéndote”, “Qué No Se Acabe el Bongó”, “¿Que Tal te Va?”, entre muchos otros más.

Algunos de los discos en los que Graciela cantante estelarmente son Esta es Graciela (1963), Intimo y Sentimental (1965), ambos con Machito y editados por Tico y el disco Graciela, Esa Soy Yo, Yo Soy Así de 1974 (en Mericana, LP XMS 127)con los arreglos y dirección de Chico O’Farrill y José Madera Jr. Son recordados también sus dúos con el también legendario Miguelito Valdés y sus grabaciones en los dos discos de Canciones Que Mamá No Me Enseñó







Se cuenta que, en pleno boom de la Salsa, la Fania tienta a Graciela pero, aconsejada por Bauzá quien no veía justo el contrato, ella desiste. Ella misma contaría después que tras su negativa, ellos fueron tras Celia Cruz y la contrataron.



Tras la separación entre Machito y Bauzá, Graciela participa en la mayoría de los discos de éste último: La Botánica (Coco, 1977), Afro-Cuban Jazz (Caimán, 1986) y los discos en Messidor My Time is Now (1992), Tanga (1992) y 944 Columbus (1993).

Recuerdo mucho su aparición en un capítulo de la serie de Bill Cosby (fanático del jazz afrocubano) con Bauzá y Rudy Calzado, donde incluso se la aprecia cantando.






Los años y la artritis la obligan a un semi-retiro profesional, ya que ella nunca dejó de cantar. No puedo dejar de mencionar su participación en el disco de Steve Turre de 1996, que incluye esa impresionante versión de “Ayer lo Ví Llorar”.


Años después, Graciela recibe en New York el International Latin Music Hall of Fame (ILMHF) Lifetime Achievement Award, uno de los reconocimientos que la industria musical le otorgó.

Lo último que Graciela Pérez grabó fue el disco Inolvidable, aceptando la invitación que le hizo otra leyenda viviente, el maestro Cándido Camero, quien recuerda: “La compañía Chesky quería grabarme y me preguntaron si yo tenía alguien especial que incluir como invitada o invitado especial y les dije que me gustaría Graciela, a quien conozco hace muchos años….. la llamé y me dijo que ya estaba retirada pero por tratarse de mí, volvería a grabar. El presidente de la compañía se puso muy contento cuando le dije que Graciela, que estaba diez años sin grabar ni actuar, iba a grabar”. Esta grabación, del año 2004, estuvo nominada al Grammy.





Recientemente, la celebración de sus cumpleaños motivaba la reunión de muchos compañeros y público que iba a rendirle honores. Aparentemente estaba trabajando en un nuevo disco, junto a las Hermanas Márquez, cuando sus problemas de salud empezaron a complicarse.



En la primera foto con las hermanas Márquez. En la segunda en plena celebración de su cumpleaños 93, en New York, Agosto 2008

Hace aproximadamente dos semanas ingresó al Cornell Medical Center en New York, donde falleció el pasado miércoles 7 de abril del 2010, cerrando un importante capítulo en la historia de la música afro-cubana.

Cuentan que al fallecer Graciela, Mappy Torres, una de las personas que más cerca estuvo a ella en los últimos años, le puso en las manos un par de claves para el viaje final, haciendo referencia al tema “Vive Como Yo Vivo”, donde ella cantó: “Yo quiero cuando me muera/ tener las claves en la mano pa’gozar”.

Simbólico gesto en respeto a quien ofreció ocho décadas de su vida a su pasión: cantar con pasión la música cubana.

Graciela Perez Gutierrez, simplemente Graciela, ¡Descansa en Paz!

Comment (1)

La maravilosa Graciela,ya no estara con nosotros,pero queda su mùsica, un legado de incalculable valor, grande cantando los boleros y un sabor innato en el mambo y la guaracha, todo ello acompañado con el sonido de big bang de Machito y Mario Bauzà....que màs se puede pedir?..

Excelente nota Salsero, felicitaciones por tu blog...Saludos

eltrovador@peru.com