31 ene. 2010

Los Van Van: hoy en Miami y el 13 de Febrero en Perú (opinan Formell y D'Rivera)

Faltan dos semanas para que Lima pueda volver a gozar con la música de Juan Formell y Los Van Van. Esto dentro del evento titulado Salsa con Amor a realizarse el próximo sábado 13 de febrero en la Videna de San Luis, que traerá también a India con el pianista y director musical Isidro Infante, al Grupo Niche de Colombia, a Bamboleo de Cuba y a Frankie Negrón de New York.




Mientras tanto, esta noche Formell y Los Van Van harán su segunda presentación en la Florida, esta vez en Miami; evento que ha generado diversas reacciones y gran expectativa

La información:


Los Van Van, de izquierda a derecha, Juan Formell, Abdel Rasalp, Yenny Valdes, Mario "Mayito" Rivera, y Roberto Hernandez, en el concierto en Fort Zachary Taylor State Park, en Key West, el 28 de enero del 2010.


Concierto en Miami aviva la controversia
Fuente: El Nuevo Herald, Miami. Por: SARAH MORENO

A sólo unas horas de que Los Van Van se presenten en el James L. Knight Center, la pregunta que muchos se hacen es quiénes integrarán el público. Se habla de que los cubanoamericanos, con pocos o ningún recuerdo de la isla, o los recién llegados de las jóvenes generaciones, serán los que compren entradas para el concierto con precios entre $60 y $110.

A través de Facebook, el empresario Ronald Ricardo, de 30 años, ha invitado a unirse a un nutrido grupo que planea asistir al concierto de Los Van Van, porque entre otros, quiere escuchar en vivo el tema El negro está cocinando.

"Siempre me ha gustado la música cubana'', reconoció Ricardo, que llegó de Cuba con sus padres cuando tenía 19 meses, por el puente marítimo Mariel-Cayo Hueso. "Los Van Van caen dentro de la world music, es una música bailable, que no es como la de Silvio Rodríguez u otros artistas, que se sumaron a la censura en los medios de los que no son partidarios del gobierno''.

Ricardo comentó que no le parece bien la censura política y que, como vive en Estados Unidos, no va a seguir patrones de censura similares a los del gobierno cubano.

"Creo que no podemos considerarnos libres, si censuramos nosotros'', opinó Ricardo.

Precisó que está consciente de que "puede darse el lujo de no tener rencor'', por la edad a la que abandonó Cuba. Sin embargo, reconoció entender el resentimiento que puede sentir cierto sector de la comunidad cubana por la presentación de la orquesta en Miami.

"Me gusta la timba y la música de Los Van Van, pero si algún día nos sentamos en un café y hablamos de política, posiblemente discutamos'', dijo Ricardo.

Anay Villar tiene 25 años y llegó de Cuba a Miami cuando tenía 15, gracias a que su familia se ganó la lotería de visas. Hoy trabaja como relacionista pública y estudia Lingüística en la Universidad Internacional de la Florida. En las fiestas, baila con la música de Los Van Van, y a pesar de que una decena de sus amigos está organizando un grupo para ir al concierto que ofrecerá la agrupación cubana, ella ha decidido no acompañarlos.

"No me interesa ir a un concierto de Los Van Van ni aquí ni en Cuba'', indicó Villar. "La mayor razón por la que no me gasto el dinero en ir a verlos es porque no me gustan, pero el factor político interviene. Creo que es muy fácil ser comunista en Cuba cuando puedes salir y viajar a todos lados''.

Villar recordó que cuando tenía 5 años fue con su familia al Hotel Atlántico, en la playa de Santa María, al este de La Habana, y Los Van Van estaban tocando.

"Mi padre me dice que mi hermana y yo bailamos mucho con su música. Entonces los cubanos podían entrar a los hoteles'', recordó Villar, quien cada vez que puede asiste a conciertos de Shakira, Marc Anthony, Paul McCartney o la banda de rock Metallica.

Entre la postura de Ricardo y Villar se extiende un abanico de posiciones. Norlan Díaz, un saxofonista cubano de 33 años que abandonó Cuba en el 2003, no asistirá al James L. Knight Center porque esa noche tocará en algún centro nocturno de Miami.

Pero los recuerdos de la época en que vivía en Cuba y tocaba con una orquesta popular en los salones de la Cervecería La Tropical, no lo impulsa a asistir al concierto.

"Alguien me habla de un concierto de Los Van Van y me acuerdo de las puñaladas'', dijo Díaz, que no considera que los músicos de la agrupación son los causantes de esas trifulcas que se suscitaban en el parque cervecero mientras ellos tocaban. "Le pregunté a uno de los empresarios que trajeron a La Charanga Habanera si iban a traer a Los Van Van y dijeron que no, porque el concierto sería en el James L. Knight Center, y ‘Cuando eso se ponga caliente y la gente comience a subirse en las sillas...' ''.

Díaz comentó que, como músico, prefiere el trabajo de Los Van Van en las décadas de 1980 y 1990, con temas con más cadencia y más alejados de la timba. También destacó entre las figuras que dieron carácter a la agrupación, a José Luis Quintana, ‘‘Changuito'', "un gran maestro de la percusión que impulsó el ritmo del songo'', en temas clásicos como Pastorita tiene guararey.

Quintana fue sustituido en la batería por el hijo de Juan Formell, Samuel, cuya concesión de una visa para entrar a Estados Unidos ha generado controversia por su presunta participación en un robo que terminó con la muerte de la víctima.

Agregó Díaz que tiene razones políticas para no ir a ver a Los Van Van, pero que otros músicos de su generación no comparten sus criterios.

"Muchos simplemente están cómodos, ése es su país y no sienten que los están pisoteando; otros me han comentado que para vivir aquí hace falta un camión de billetes'', afirmó Díaz, añadiendo que muchos músicos que aún están en Cuba saben que algunos colegas en el exilio tienen que trabajar "desarmando llantas''.

Más allá de las razones del exilio cubano, se sitúa Mariana Lev, una argentina que aprendió a bailar salsa profesionalmente en una academia en Buenos Aires y después abrió la suya en Tucumán.

"No me interesa la política, sólo voy a escuchar la música'', dijo Lev, señalando que en el concierto tratará de probar eso que le dicen de que "baila como una cubana''.

Hasta el pasado viernes, de las 4,609 localidades que tiene el James L. Knight Center se habían vendido un poco más de 2,000, según informó Carlos M. Díaz, manager de la oficina de venta de entradas.

"Se venden un promedio de 100 entradas al día'', afirmó. "No va a estar completamente vendido el teatro, pero va a ser una buena recaudación de taquilla''.



De que van, van. Por PAQUITO D'RIVERA

A principio de los ochentas, acabadito de llegar a Nueva York, una amiga me contó que los judíos rusos protestaron en grande contra la presentación del Ballet Bolshoi en Lincoln Center. Le prendieron fuego a unos tanques de basura, y durante la función soltaron un montón de guayabitos que aterrorizaron a las señoras copetudas que asistían al Ballet asiduamente. ¡El arte no tiene que ver con la política!, argumentaban las ocambas balletómanas, cuyas familias --ni ellas, obviamente-- habían sufrido jamás el Gulag en que se congelaban miles de disidentes soviéticos, mientras ellas disfrutaban del arte danzario a miles de millas de distancia.

Otro bateo similar dieron los refugiados chinos, cuando el viejo Bush declaró la tierra de Mao ``nación más favorecida'' , y como a los artistas siempre los usan de tropa de choque, mandaron por delante a la Opera de Pekín al Kennedy Center de Washington. Los jerarcas chinos son represivísimos, y por eso mismo, y por segunda vez en menos de un año, acabo de declinar una jugosa oferta de conciertos auspiciada por la Audi en Pekín. Escaparme de una jaula para meterme en otra sería poco consecuente, me parece a mí.

En 1985, Bob Dylan, Bono, Ringo Starr, Bruce Springsteen y otras luminarias del pop se reunieron para grabar el video Ain't Gonna Play Sun City (No tocaré en la Ciudad del Sol), una especie de canción protesta contra el apartheid, que exhortaba a negarse a tocar en aquella zona de casinos en Sudáfrica. Una gran mayoría de los músicos internacionalmente reconocidos se mantuvieron fuera de ese país. Frank Sinatra se atrevió a cantar en Sun City y las críticas le llovieron por todos lados.

En ese tiempo, Paul Simon tuvo también la infausta idea de volar a Johannesburgo, y dicen que a su regreso, un grupo de estos artistas y sus fans le dieron un tremendísimo ``mitin de repudio'' en el aeropuerto al autor de Bridge Over Troubled Water. Y eso que el pobre tipo se fue a tocar con Ladysmith Black Mambazo y un piquete de músicos negros disidentes a Soweto, que si se mete en la zona de los blanquitos billetosos de Sun City, capaz que lo arrastren por todo Manhattan. Y yo los entiendo, pues en su momento, aquellas fueron maneras de rebelarse contra tanta injusticia, lo mismo para la izquierda que pa' la derecha.

Esta vez, después de 10 años de ausencia (pero no de olvido), Juan Formell y sus Van Van se presentan en Miami, y los exiliados, como es de esperarse, ya les tienen preparado su showcito multitudinario en la entrada del James L. Knight Center.

Una década atrás, Roger Hernández, brillante periodista del New York Post, comentó: Ain't Gonna Play Sun City no derrumbó sólo al régimen racista en Sudáfrica, pero la canción complementaba la iniciativa de la ONU de prevenir todo tipo de acercamiento cultural, académico, deportivo, comercial o diplomático con el país africano. Esta campaña internacional de aislamiento fue el arma más potente al servicio de Nelson Mandela, y la medida ayudó muchísimo en acabar con el apartheid. Pero por alguna razón, el mismo principio no se aplica cuando se trata de la Cuba de Castro. La ONU quiere que el embargo sea levantado y los rockeros no se juntan para demandar el fin del abuso contra los derechos humanos cometidos sistemáticamente por el gobierno cubano. Los americanos amantes de la música no vacilan en apoyar entusiastamente a Los Van Van, una banda que, en más de 30 años de existencia, no ha tenido nada malo que decir acerca de un gobierno que desde 1959 ha aplastado todo tipo de libertades. Y cuando los cubanoamericanos protestan su presencia en sus predios, estos no son vistos como gente peleando por la libertad de su tierra natal, sino como una banda de trogloditas de extrema derecha a favor de la censura.

Yo me alegro de no estar allí, Juanito, ni dentro ni fuera, pero como te estimo, me acongoja tu caso, pues tanto la valentía y la libertad como la complicidad y el disimulo tienen sus precios; y de que los exiliados van a recordarte esos altísimos precios no lo dudes, porque todo parece indicar que esos sí que de que van, van.

Paquito D’Rivera
Músico cubano exiliado.







Declaraciones de Juan Formell.
Fuente: El Nuevo Herald Miami. Por SARAH MORENO

En medio de una intensa promoción en los medios de prensa miamenses para el concierto de este domingo en el James L. Knight Center del downtown, Juan Formell no sólo aceptó que está dispuesto a compartir escenario con Gloria Estefan y que ya lo ha hecho con Willy Chirino, sino que lo haría con el dúo de hip hop Los Aldeanos, cuyas polémicas letras no se limitan a la hora de criticar, en la isla, al gobierno cubano.

"Si ellos me lo pidieran lo haría, pero no creo que lo hagan porque hacemos otro tipo de música'', afirmó el director de la orquesta Los Van Van el viernes en una entrevista con El Nuevo Herald, en uno de los salones del edificio de Mega TV, en el noroeste de Miami.

"Nosotros hablamos de temas sociales, pero ellos hablan de temas propiamente políticos'', añadió Formell, que se acababa de presentar en una edición especial del programa de radio El vacilón, conducido por Al Fuentes "El Africano'', para la emisora el Zol 95.7, de Spanish Broadcasting System, donde además exhortó a los Kiwanis a que lo invitaran al Carnaval de la Calle Ocho con la orquesta.

En el estudio, Formell, de 67 años, estuvo acompañado por su esposa, la periodista Yaimara González --que visita por primera vez Estados Unidos--, sus hijas, Paloma --que reside en Cuba-- y Vanessa --que ha seguido una carrera como cantante en Miami y se presentó con la orquesta en Cayo Hueso y también lo hará en el James L. Knight Center. Esta noche, Vanessa, hija también de la artista Mirtha Medina, cantará a dúo con su padre, el tema Un tumbao para los dos, una composición de su hermano Samuel, baterista de Los Van Van.

"El concierto en Cayo Hueso fue muy bonito, a pesar de las condiciones del clima'', contó Formell sobre el evento que se celebró el jueves en el histórico parque Fort Zachary Taylor, ubicado junto al mar. "La energía que se sentía era muy grande, tanto entre el público cubano como el norteamericano'', añadió, señalando que el aire marino lo había dejado un poco "afónico''.

En esta ocasión, el músico estableció un intercambio más relajado con la prensa que en su visita anterior, se mostró conciliador en sus comentarios hacia el encuentro entre el exilio y los cubanos de la isla y no recurrió al cinismo que a veces caracteriza a algunos funcionarios o visitantes de la isla para explicar sus argumentos.

Además de conversar de temas musicales, en esta entrevista Formell abordó las diferentes etapas de la historia de la orquesta y se empeñó en dar respuesta a las preguntas de contenido político, incluso cuando quienes lo acompañaban le recordaban que debía marcharse para entrar al próximo programa de televisión.

Durante el Concierto por la Paz de Juanes en La Habana, una reportera de Miami le preguntó a Formell por los periodistas presos de la Primavera Negra a lo que el director de Los Van Van contestó: "Algo habrán hecho para estar ahí''. Al preguntársele ahora cómo se sentía ante el encarcelamiento de dichos periodistas que se dedicaban a recoger el acontecer diario en la isla o ante los ataques a blogueros, que como Yoani Sánchez, también utilizan la internet con un objetivo parecido, Formell evadió una respuesta política y se limitó a explicar el contenido de sus canciones como cronista social a través de la música.

"En primer lugar, yo hacía [los comentarios] de manera social, una cosa es lo social, que aunque pueda tener relación con lo político, no lo es'', dijo Formell. "No me refiero a lo que se dice, tanto de allá para acá como de acá para allá, sino a la manera en que se dice. Hay cosas que se pueden decir [en Cuba] como me falta el agua o un televisor. Yo puedo estar criticando, puedo hablar del apagón, porque lo hago con un montuno, rico para que la gente baile. Esto no es lo mismo, que yo te diga: ‘Te j...... porque no tienes agua' '', añadió el músico, que no se encuentra entre los artistas firmantes de la carta en apoyo al encarcelamiento de 75 disidentes y al fusilamiento de tres jóvenes.

Según cuenta William Sánchez, que desde hace 23 años dirige la orquesta del programa Sábado gigante, de Univisión, y que fue uno de los fundadores de Los Van Van, Formell pasó por momentos difíciles cuando en los años 1960 decidió separarse de la orquesta de otro reconocido músico, Elio Revé, para formar la suya propia.

"La pasamos muy mal. Revé tenía mucha influencia porque tenía amistad con Juan Almeida [uno de los comandantes de la revolución]'', recordó Sánchez. "No me pagaban y a Formell le ponían muchas trabas, pero seguíamos ensayando y montando temas. Cuando arrancamos a tocar, ya teníamos un repertorio de 52 temas'', dijo Sanchez, que tocaba la guitarra eléctrica y estuvo presente en el que se considera el momento oficial de fundación de la orquesta, el 4 de diciembre de 1969, cuando se dio un baile al aire libre en La Rampa, en El Vedado. La agrupación tomó el nombre de la consigna gubernamental de la zafra de 1970, que se decía "Los 10 millones van''.

A pesar de que Sánchez se quedó en Francia en mayo de 1970, en el primer viaje que Los Van Van dieron al extranjero, ha conseguido mantener una amistad con Formell.

Por su parte, el líder de Los Van Van no negó las dificultades que ha atravesado la orquesta. "Hemos pasado por todas las etapas que ha pasado Cuba, con deficiencias de todo tipo, y hemos tenido que asumirlas'' comentó.

También fue honesto al reconocer que en algún momento su música no fue comprendida, y no precisamente por los bailadores, que la han hecho una de las agrupaciones más populares de la isla, incluso hoy en una época de gran interés entre la juventud por otros ritmos como el rap y el reggaetón.

De alguna manera Formell admite algún tipo de censura del régimen cubano. "Hubo muchos que me cuestionaron [las letras], pero yo lo resolví aclarando las cosas, explicando las razones de por qué decía ‘esto' o ‘aquello'. Quizás nos prohibieron temas que no se podían pasar por radio, pero yo siempre he tocado todo'', especificó refiriéndose a las actuaciones en vivo de la orquesta.

"El mayor mérito de Formell es haber llevado la música cubana a otro nivel, al integrar instrumentos como la batería, la guitarra y el bajo eléctricos. El invirtió la forma en que se toca el tumbao cubano en el bajo'', comentó Sánchez.

Por su parte, Formell opinó que la orquesta, que "ha grabado 300 temas en 40 años'', ha conseguido mantenerse entre las favoritas de los bailadores porque "tenemos una forma de hacer música, con fusiones que a veces pueden sonar a pop, con improvisaciones al estilo del latin jazz, y esa música la puede entender todo el mundo''.

En el concierto de esta noche, que durará casi tres horas, lo acompañan los cantantes ‘‘Mayito'' Rivera, Roberto Hernández "Robertón'', Abdel Rasalps "Lele'', y Yeni Valdés, y de los miembros fundadores de la orquesta, Julio Noroña, "Güiro''. Formell promete abarcar todas las décadas musicales de la orquesta, desde Pastorita tiene guayarey, Sandunguera o Muévete, hasta los temas más recientes.

En el programa radial, refiriéndose a lo difícil que resulta vivir separado de sus hijos --a Juan Carlos, que reside en Nueva York, no lo ve desde hace 10 años-- Formell contó la anécdota de que recientemente estaba viendo la película Slumdog Millionaire con Vanessa, y cuando está se quedó dormida en su hombro, confesó que se echó a llorar. Además de Paloma, Vanessa, Samuel y Juan Carlos, Formell tiene una hija mayor, Elisa, que trabaja con él en Cuba.

Entre la posibilidad de que otros músicos cubanos visiten Estados Unidos, y la gestión que prometió hacer en algunos medios locales al llegar a la isla para abogar porque los músicos que residen en Miami puedan cantar en Cuba, Formell dijo que "el más beneficiado sería el público, el que escucha la música, el que la baila''.

¿Y ese acercamiento podría llegar más lejos en la comunicación entre las dos orillas?

"Creo que sí'', afirmó mientras se preparaba para asistir al próximo plató televisivo de Esta noche tu night, donde Sissi lo entrevistó en ausencia de Alexis Valdés.


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