8 ene. 2010

El Tropicana de Cuba





El penúltimo día del 2009 el Tropicana de Cuba cumplió 70 años. Se trata de una de las máximas atracciones turísticas de la isla y por su escenario ha desfilado lo mejor de la música cubana y del exterior.

Por tal motivo, presentamos algunos artículos publicados en los pasados días sobre el famoso local nocturno.


Los 70 de Tropicana. Por: Toni Piñera

En ese "Paraíso bajo las estrellas", sobrenombre con el que se reconoce mundialmente a Tropicana, cuyo máximo símbolo lo constituye la estilizada bailarina en puntas, esculpida en piedra por la escultora cubana Rita Longa y colocada en su entrada hacia 1950, se animó el recuerdo para despertar instantes, artistas y ritmos que han pasado por su pista en las diferentes épocas, para celebrar los 70 años del famoso cabaret.

Poco antes de cumplir su onomástico (31 de diciembre) se abrieron anchas las puertas al aniversario con el estreno del espectáculo Tropicana: 70 años, bajo la dirección artística del maestro Tomás Morales, ágil, variada y colorida gala en la que se rememoraron las actuaciones de Rita Montaner, Rosita Fornés y Nat King Cole, algunos de los grandes artistas que dejaron sus huellas durante estas siete décadas en ese espacio, decorado por la espesa vegetación y las estrellas.

Uno tras otro se sucedieron los cuadros: Vals de la Viuda Alegre, La petite Tonquinoise, A gozar con el chequeré, Acuarela de Brasil, Tauromaquia, El manisero, Danzonete, Mambo, Mi tierra africana, Tambores, Trío Afro, Zun Zun Dambaé, Tenderly, Blues guaguancó, el cuarteto Vocalité —uno de los más animados momentos—, algunas variedades circenses intercaladas y el Gran Final con dos partes: una con pantallas recreadas que incluían Tambó, Tropicana de Cuba y un homenaje con video al maestro Tomás Morales, y la segunda con la Conga santiaguera.

Durante la gala, que estuvo presidida por María Elena López y Rubén del Valle, viceministros de Turismo y Cultura, respectivamente, y Abelardo Fernández Falero, presidente del grupo Empresarial Extrahotelero Palmares S.A., el director de Tropicana, David Varela, habló de los resultados en estos años, y del reto que significa alcanzar nuevas metas, incrementando siempre los niveles de calidad. Asimismo, se aprovechó la ocasión para reconocer la labor del maestro Tomás Morales, y se congratuló a trabajadores destacados de la institución.

Tropicana vio la luz en 1939, en el espacio que ocupa actualmente, en ella han grabado su nombre artistas de la talla de Josephine Baker, Tongolele, Xavier Cugat, Los Chavales de España, Carmen Miranda, Liberace, Pedro Vargas, entre otros, y en 1954, el diseñador francés Pierre Balmain presentó aquí su colección Verano. Más recientemente han estado Norma Duval, Alejandra Guzmán, Cheo Feliciano y la diseñadora de modas Junko Koshino, de Japón. De nuestro país son pocos los artistas que no han pasado por Tropicana, emblemático espacio que ha sobrepasado nuestras fronteras y la de la música internacional.



Fuente: Reuters. Por Jeff Franks

LA HABANA (Reuters) - El afamado cabaret nocturno Tropicana, de La Habana, cumple esta semana 70 años con un pasado de glamour y celebridades internacionales, pero que asegura su futuro como fuente de ingreso de divisas al Gobierno cubano.

Bailarinas con ligeras vestimentas y exhibiendo trajes adornados con plumas y lentejuelas danzaban en el escenario al aire libre, en un espectáculo que se ha repetido desde que el cabaret fue inaugurado el 30 de diciembre de 1939.

La presentación, que se extendió hasta la madrugada del martes, homenajeó a algunas de las estrellas que pasaron por el escenario, entre ellos Nat King Cole y Carmen Miranda, en medio de una vegetación exuberante.

Fotos de Cole aparecieron en las pantallas detrás del escenario cuando dos bailarines se balanceaban románticamente al ritmo de su canción "Tenderly".

El Tropicana comenzó como un casino y un club nocturno que antes de la revolución cubana de 1959 era la atracción de un flujo constante de celebridades que van desde Marlon Brando hasta Maurice Chevalier, algunos de los cuales actuaron allí o se mezclaron con la elegante clientela de la época.

La presencia y la publicidad que generaban las personalidades que lo visitaron en el pasado, hizo de Tropicana uno de los centros nocturnos más conocidos del mundo.

Cuba, a sólo 145 kilómetros de las costas de Florida, era en la década de 1950 un popular destino turístico para los estadounidenses, quienes han estado imposibilitados de viajar a la isla en los últimos años debido al embargo comercial que aplica Washington desde 1962.

Tropicana era propiedad del jugador cubano Martin Fox desde 1950, pero su casino, como muchos otros de La Habana, estaba bajo el control de un socio de Santo Trafficante, un mafioso de Florida que tuvo extensas propiedades en la isla.

Después que Fidel Castro derrocó con su ejército al dictador Fulgencio Batista en 1959, su Gobierno cerró los casinos de la isla. Los clubes nocturnos pasaron a ser propiedad del Estado.

GLORIA PASADA

Las autoridades cubanas lucharon entonces en busca de la mejor manera de usar la gloria pasada del Tropicana para hacer dinero, y ahora el lugar promueve la cultura cubana.

"Este es un lugar emblemático de Cuba. Es uno de los más importantes productos turísticos", dijo a periodistas María Elena López, viceministra de Turismo poco antes de comenzar el espectáculo.

La tradición del llamativo espectáculo del cabaret ha continuado, pero el director del club, David Varela, dijo que el objetivo ahora es mostrar a Cuba y no sólo entretener.

El precio para disfrutar del espectáculo es de alrededor de 65 dólares estadounidenses, que es tres veces más el salario mensual promedio de los cubanos. La mayoría de los clientes de Tropicana son turistas extranjeros.

"El turismo en Tropicana se mezcla con la cultura nacional, y eso es realmente lo que exportamos al mundo: nuestra cultura nacional sin ningún tipo de vicio", dijo a periodistas Varela.

Es una indicación de la popularidad que tenía Tropicana antes del triunfo de la revolución, que cinco décadas después sigue siendo una gran atracción.

El cabaret es hoy una fuente confiable de ingresos para Cuba en medio la crisis financiera.

Varela dijo que 250.000 personas han asistido este año al afamado centro nocturno, lo que equivaldría a poco más del 10 por ciento de los 2,42 millones de turistas que visitaron la isla en el 2009, según cifras oficiales.

El funcionario dijo que algunos visitantes se marchan decepcionados del cabaret porque no están comiendo, bebiendo y bailando, como pasó alguna vez.

La mayoría de los turistas son ahora transportados en autobuses poco antes de que comience el espectáculo y después son devueltos a los hoteles al terminar el espectáculo, con apenas algo de tiempo para beber más.

Ahora, los turistas llevan en su mayoría vestimenta informal.

Lo que la gente no puede entender, dijo Varela, es que Cuba, como uno de los países comunistas, tiene una forma diferente de hacer las cosas. Los cabarets de la isla no son como los de otros lugares, dijo.

"Realmente, nuestro cabaret se ha convertido en un teatro donde el mensaje es cultural. Esto es lo que se ha creado durante todos estos años de revolución", dijo Varela.


Fuente: Associated Press

LA HABANA/AP — Cuando el casino y club nocturno Tropicana abrió en un jardín frondoso de La Habana el 30 de diciembre de 1939, la Segunda Guerra Mundial arrasaba Europa, “Lo que el viento se llevó” se acababa de estrenar en Estados Unidos y un joven rebelde de nombre Fidel Castro recién cumplía 13 años.

Mucho ha cambiado en estos 70 años, pero no el espectáculo del Tropicana, que ofrece a quienes están dispuestos a pagar un atisbo embriagador a la Cuba prerrevolucionaria, aquel patio de travesuras de los estadounidenses donde casi todo era posible y legal.

El club conmemoró su gran aniversario la semana pasada con su mezcla tradicional de encanto y kitsch, pecado y sensualidad, lentejuelas, plumas, bailarinas y ritmos tropicales: los ingredientes que lo han vuelto uno de los locales nocturnos más famosos del mundo.

Unos 850 invitados, entre turistas, funcionarios del gobierno e invitados especiales, disfrutaron de tributos a leyendas como Nat King Cole y Rita Montaner durante una noche de gala que terminó en la madrugada del martes, al ritmo de salsa, son y hasta samba.

Hubo una gran orquesta, un contorsionista, un dúo de acróbatas en mallas ajustadas y una versión a capella del calipso “The Banana Boat Song”.

Claro está, luego llegaron las bailarinas. En trajes de mariposas. En trajes de toreras. Con arañas de luces —encendidas— en la cabeza. Con biquinis de lentejuelas doradas y plateadas como casi toda vestimenta.

Fue una noche como siempre lo han sido en el Tropicana, el autodenominado “paraíso bajo las estrellas”.

“El Tropicana sigue siendo un local icónico conocido en todo el mundo”, dijo María Elena López, viceministra de Turismo de Cuba, quien acudió al espectáculo. “Es uno de los destinos turísticos más importantes de Cuba y no tiene igual”, agregó.

El club atrajo a 200,000 visitantes en 2008, el mejor año de su historia, según David Varela, su director desde 2003. Este año, la crisis mundial y la gripe porcina conspiraron para desinflar ese número hasta unas 150,000 personas.

El club puede tener sentadas hasta 1,500 personas, aunque la capacidad normal es de unos 850 asistentes, que pagan 80 dólares por un espectáculo con cena incluida. Es, por lejos, la salida nocturna más cara de la ciudad. Los números comienzan a las 10 de la noche y siguen hasta tarde.

El productor de espectáculos Víctor de Correa fundó el Tropicana, pero éste se volvió famoso cuando se hicieron cargo los mafiosos Santo Trafficante Jr. y Meyer Lansky, que comenzaron a contratar grandes artistas y bailarinas de cabaret conocidas como las “Diosas de la carne”. Así, llegaron al escenario Celia Cruz, Liberace, Carmen Miranda, Yma Sumac, Paul Robeson y Orfelia Fox.

En muchas de las noches los asistentes era igualmente famosos, como Marlon Brando, Sammy Davis hijo, Greta Garbo y otros astros de Hollywood.

El Tropicana fue el lugar ideal para ver y ser visto. Hasta había un avión de la aerolínea Cubana que, con música en vivo y un bar, llevaba a clientes desde Miami cada noche para el espectáculo y los regresaba a la mañana siguiente.

Tras la revolución de 1959, al igual que otros casinos y hoteles famosos, el club fue nacionalizado, mientras muchos salones de apuestas, burdeles y locales de striptease fueron cerrados.

El Tropicana, sin embargo, sobrevivió, ya sin las apuestas pero con los trajes brillantes, mujeres voluptuosas y precios exorbitantes de siempre.

Los clientes solían ser extranjeros adinerados, aunque algunos cubanos lograban ingresar con un subsidio del gobierno como premio por destacarse en el trabajo, pero en 2008, el presidente Raúl Castro suspendió esta práctica. El gobierno ya no puede permitírsela

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