4 dic. 2009

Salones de Salsa en extinción

Fuente: Prensa Asociada. Por: Omar Marrero

Los salseros de los años 70 y 80 extrañan aquellos amplios salones de baile que fueron muy populares en ese tiempo. Hoy esos salones ni son tantos ni tan grandes.

La época dorada de la salsa —la década del 70— coincidió con la proliferación de salones dedicados a ese género tropical entre los que sobresalieron algunos como el Montecasino, Lomas del Sol, el Club Yaucano y el Club Caborrojeño, entre otros.

"Es verdad, no son como antes que eran grandes salones bien cómodos; (ahora) son más pequeños y en menos cantidad", reconoció el percusionista y director de orquesta Edwin Clemente.

"Ahora cuando un productor quiere hacer un baile, alquila un salón y ahí lo hace", indicó a Prensa Asociada.

Razones económicas parecen ser las principales para la desaparición de aquellos grandes clubes, pero algunos músicos lamentan también que los salseros no siguieran apoyando esos proyectos.

"Ciertamente subieron los costos operacionales como renta, agua, luz... las orquestas subieron sus precios y a eso se unió un aumento en la inseguridad general, es decir, la gente empezó a temer por los asaltos y empezó a salir menos por la noche", manifestó a la AP el bajista, productor y director de orquesta Bobby Valentín.

"Además, en los 80 la salsa dio un giro inesperado y diferente porque empezó a ser menos bailable. Vino la salsa romántica y era un estilo que no invitaba a bailar", agregó Valentín, quien en la década de 1980 fue copropietario del club Tropicana, época en la que existieron también otros salones como el Palladium, el Ocho Mil, Los Años 2000 y el San Juan Chateau.

"Ahora la situación económica existente haría más difícil operar uno", agregó.

El aumento en los costos de operación y taquilla alejaron tanto a los empresarios como a los bailadores, sostuvo el reconocido profesor de baile Stacey López.

"Todo cambia en la economía. Antes una orquesta cobraba 500 o 600 dólares (por baile). Hoy cobran entre $6,000 a $10,000 y la gente todavía quiere pagar 10 dólares para entrar al baile. Por eso, ahora van mucho a los hoteles donde muchas veces no pagan por entrar o a sitios pequeños", indicó el también coreógrafo.

López se atrevió incluso a ofrecer una razón "salubrista" para el cierre de muchos salones. "Ya muchos salseros no consumen bebidas alcohólicas, sólo agua. ?Qué club puede sostenerse sin vender bebidas alcohólicas?"

El efecto inmediato, según el bailador, es la calidad de la música.

"Estamos sufriendo no poder bailar en vivo con buenas orquestas. Lo que nos queda es ir a fiestas patronales o festivales específicos", lamentó.

Pero lo triste es que las fiestas patronales también han ido desapareciendo, advirtió el veterano percusionista y director de orquesta Roberto Roena.

"Ahora dependemos más de otro tipo de actividad como las fiestas patronales, pero también están disminuyendo y las que quedan son de menos días", dijo el director del Apollo Sound al recordar que hubo fiestas patronales municipales que duraban dos semanas y ahora sólo duran cuatro días, lo que disminuye el taller de trabajo de las orquestas.

Pero aunque haya talleres, muchos de los viejos y nuevos artistas no son apoyados como merecen tanto en los bailes como en la compra de sus grabaciones, opinó Gilberto Santa Rosa.

El "Caballero de la Salsa" debutó este año como propietario de Alquimia, un club-restaurante en San Juan en el que se presentan artistas locales e internacionales, pero no se limita a salseros.

Santa Rosa lamentó principalmente que el apoyo a nuevos talentos como NG2, Héctor Giovanni y Choco Orta, entre otros, no sea mayor.

"Es cuestión de administración", señaló Santa Rosa al indicar que los empresarios no se arriesgan en negocios que les dejarán pérdidas.

Igual opinó Roena, quien señaló que los salseros fueron poco a poco olvidándose de los clubes, quizás porque la salsa cambió su estilo o porque encontraron otras formas de entretenimiento.

"No creo que haya sido lo económico. El bailador no apoyó suficiente y se dio cuenta tarde de que se estaban cerrando puertas. Ya los salones de hoy no comparan en nada con los de antes, ni en cantidad ni en calidad", sostuvo el ex integrante del colectivo Estrellas de Fania.

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