28 dic. 2009

Reunión de coleccionistas y segunda noche de Palmieri en La Feria de Cali

Fuente: El Tiempo, Colombia

El acetato no pierde su vigencia en el gusto por la salsa y cada noche se reúnen compradores y vendedores en el Parque de la música. Eddie Palmieri fue el invitado de honor.

El hombre del bajo se contorsiona mientras desliza su mano sobre el instrumento, Nelson González toca el tres como un virtuoso, Jimmy Bosch se inspira ante el trombón, y los timbales suenan a todo ritmo.

Acto seguido, Eddie Palmieri choca las palmas de sus manos y, como si hubiera encantamiento en ese gestó, las 10.000 personas que llenaban el Parque de la Música lo imitan, y en la medianoche de Cali, se escucha sonora, rítmica, la clave, señal de salsa, alegría y goce.

Suena 'El molestoso' y todos siguen el coro y las parejas bailan hasta en las gradas de la tarima y la tierra humedecida y blanda por la lluvia de unas horas antes no es impedimento para que se forme la rumba.

Eddie Palmieri, el 'revolucionario', el 'estudioso y gozón de la salsa' fue el encargado de cerrar la noche del encuentro de coleccionista y melómanos en el Parque de la Música, un evento que cumple 18 años como parte de la Feria de Cali y sigue encontrando seguidores.

Cada noche se presentan 25 audiciones. Es el espacio para que cada una de las más de 30 salsotecas, 30 viejotecas y decenas de coleccionistas dejen escuchar el que consideran es su disco de presentación, su 'tesoro' musical.

También hay una veintena de puestos de las disqueras o de coleccionista en busca de algo que aumente su colección.
Entre los compradores se encuentra Alexandra Pedraza, quien son su esposo Jairo Herrera, no están tras un título o autor específico sino "buscando algo que no haya sonado en Cali".

Se declara 'apasionada seguidora de la salsa" y dice que cuida y guarda con esmero el tornamesa o tocadisco.

Decenas de compradores miran y comparten opiniones sobre una 'pasta', panela' o disco de acetato, algunos de estos Long Play de 40 y más años.

Danilo López, un coleccionista y seguidor del son cubano y el bolero salsa, busca el album Rock And Roll, de Celia Cruz con la Sonora.

Otro a su lado encuentra una 'panela' de Cortijo y su combo, paga 100.000 pesos y se aleja feliz con su pareja.

Se ofrecen camisetas a 15.000 estampadas con imágenes de Héctor Lavoe, Ismael Miranda, Cheo Feliciano, Cuco Valoy, Henry Fiol y otras figuras de la salsa. También hay maracas a 60.000, bongoes a 180.000, campanas y hasta llaveros y calendarios a 2.000.

Catherine Caicedo, una linda jovencita, mira encantada un par de zapatos en dos colores imitación de los 'cocacolos' de los años 50, de 150.000 pesos y se imagina a su papá Wilson Caicedo con ellos. "Tiene unos pero creo que estos le encantarían", dice, y agrega que heredó de él el gusto por la salsa.

Gustavo Orejuela, de 27 años y 15 en la música, dice que sigue el gusto de su abuelo Álvaro Orejuela "un perro viejo de la vieja guardia del Parque Alameda", por este ritmo, que se le hizo una forma de vida y economía. Maneja la video tienda DVD Planey y trajo al Parque de la Música unos 600 videos.

Otro de ellos, Carlos Alberto Gaitán, se declara "coleccionista, vendedor, musicólogo y bailarín" y dice que esta noche los más pedidos son los de Eddie Palmieri, pero vendió uno de La Tremenda en 100.000 pesos.

Yaneth Correa, una joven de Bogotá que por primera vez está en este evento, se muestra interesada en el movimiento del Parque de La Música y la pasión de vendedores y compradores por títulos y autores.

Otro pregunta por 'Quejas de mi barrio', de Cuco Valoy, que a su decir "serviría para el 60 por ciento de colombianos que ganan el mínimo a los que aumentarán una simple moneda de 500 pesos diarios", pero no encuentra el disco. "Tocará seguir con el que bajé de Internet", dice.

Pero todo se para cuando aparece en tarima Eddie Palmieri, al que el alcalde Jorge Iván Ospina declara 'Huesped ilustre de la ciudad", con pergamino incluido.

Suena 'Tirándote Flores' y arriba, en tarima, 'el profe' Alejandro Ulloa, de Univalle, deja su libreta de apuntes para alzar sus manos y seguir el ritmo, dejando su oficio de 'escribiente' de la salsa.

Abajo los de la orquesta La 33, en estos días de Feria por Cali, no paran de bailar y mostrarse maravillados de los artistas de la tarima y hasta el encargado de la seguridad hace lo mismo y todo el parque es un rítmico contoneo de caderas y hombros.

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