7 sept. 2009

La Guapería de Henry Fiol

Ayer apareció en el diario El Telégrafo de Guayaquil, Ecuador, una interesante entrevista al entrañable sonero newyorrican Henry Fiol.

En ella Fiol recuerda, entre muchas cosas, el impacto que le causó el cubano Guillermo Portabales y su música, su afición por la pintura y su novela, inédita aún, “The Short End of the Stick”.



Fuente: El Telégrafo, Ecuador. Por Rafael Veintimilla

El sonero que llevó la guajira a Nueva York
El blanco que canta como negro, como lo apodan, cuenta su historia matizada entre las congas, bailecitos en su propio terreno, los lienzos y la pluma

El saco y un pañuelo que sobresale del bolsillo superior izquierdo, son prendas habituales que definen la pinta del ahora sesentón Henry Fiol. Son tan imprescindibles como su tupido bigote entrecano y zapatos bicolores de puntas afiladas, de esos que se ven en los cabarés estadounidenses de los cincuenta. Son su ‘marca registrada’.

A ese ‘look’ se añade un tono pacífico y pausado al hablar, con un castellano ‘mocho’ del que bromea consigo mismo. Un español con la mala pronunciación de la letra 's' y muletillas como “la música mía” o “la anécdota mía” que no ocultan su origen estadounidense, pero con la sangre latina de su padre boricua. "Yo nací en Nueva York, en el condado de Manhattan” (tal como en su canción A mí me da pena), bromeaba la noche del viernes pasado, en el VIP de Cali Salsoteca, tras un ensayo, rodeado de fotografías en blanco y negro de íconos de la salsa añeja.

Y ese tono de voz corresponde al de un tipo sencillo, de cabellos escarchados que, pese a graduarse en artes plásticas, se rehusó a vivir en un ambiente de galerías porque las consideraba elitistas y más bien prefirió la sabrosura de la calle.

Nacido el 16 de enero de 1947, Fiol es un tipo sencillo, pese a su grandeza, una que ha labrado a punta de su bailecito rumbero ‘en una baldosa’. Una grandeza hecha con descargas de conga, su vieja amiga que le permitió descubrir la clave de son, esa guía de golpes con las manos o los cilindros de madera, que se conjugan con su toquecito de chispa callejera y sabor guajiro.




Suele decir que su música no es exactamente salsa sino un son moderno, entonces ¿qué es la salsa para usted?

La salsa en realidad es solo un nombre para definir toda esa variedad de ritmos que surgieron en Cuba. Los hispanos en Nueva York tomaron esos ritmos cubanos y le pusieron su sazón. Le metieron algo de jazz latino, un poquito de esto, un poco de lo otro. Y entonces surgió una música nueva, un híbrido. Lo que pasa es que a mí me ha gustado conservar esa raíz mestiza que identifica al son cubano.

Todo esto de la salsa es como un árbol que tiene muchas ramificaciones, unos la hacen romántica, yo he preferido quedarme cerca del tronco de ese árbol. Lo que busco siempre es llegar a la esencia de todo esto. Por eso digo que mi música suena más a son montuno, pero sí me incluyo en el género de salsa.

¿Eso le otorga la autoridad suficiente para decir que desde los 80 empezó una decadencia en la salsa al punto de cerrar su sello Corazón por esa razón en 1988?

Lo que pasa es que la nueva generación ha perdido el sabor que había en los 40 con las canciones de Arsenio Rodríguez en Cuba, quien creó las bases de lo que conocemos hoy como salsa. Ahora, en las dos últimas décadas, tenemos la salsa romántica. Por eso creo que la salsa desde los 80 cayó en decadencia. No tengo nada en contra de quienes hacen salsa romántica, pero desde el punto de vista mío, medio purista, yo creo que quienes vienen detrás de mí no tienen el conocimiento de las raíces y de lo típico.

Y hablando de raíces, ¿qué aprendió de cantantes como Benny Moré o Guillermo Portabales?

Ellos son mis ídolos. Para mí Portabales es mi más fuerte influencia. Lo que yo aprendí de esos cantantes fue el fraseo cubano, que es muy distinto al puertorriqueño o al colombiano en el aspecto cantado. Absorbí ese fraseo cubano en mis inicios. El sonero cubano canta con la clave de son, a veces cae con ella y hasta flota con ella.

¿Fue por absorber esas fuentes que se ganó el sobrenombre de El blanco que canta como negro?

(Ríe antes de responder). Bueno, eso es un apodo que me pusieron hace años en Colombia. No sé si me lo dieron por el ritmo y el estilo que llevo en el canto o no sé si es por la mala pronunciación mía. (Hace una pausa y vuelve a reír). No pronuncio bien las ‘eses’ como hace el negro. Aunque yo creo que es porque antes de ser cantante, era conguero. Siempre he sido muy amante de la rumba, con los cueros, los tambores. Mi estilo es una combinación de la música negra de Cuba y también una influencia muy fuerte de la campesina, de la guajira. Por eso cuando oí a Guillermo Portabales por primera vez, se me pararon los pelos. Entonces, comencé a investigar la música del campo, del guajiro cubano.

¿Dónde estaba cuando escuchó a Portabales?

¡Ay!, esa es una de mis anécdotas. Antes nunca había investigado la música campesina cubana. Lo mío en ese entonces, era la rumba, los conjuntos de las orquestas de allá de los 50. La que hacía Arsenio Rodríguez, Chapottín. En mis viajes había llegado a Cuba donde era maestro de escuela. Entonces un día me fui a almorzar en un restaurante cubano, en el vecindario en el que trabajaba y de repente me pusieron El carretero, de Portabales, en la rocola. Esa que dice: (la canta) “por el camino del sitio mío, un carretero alegre pasó… A caballo vamos pa’l monte…” Y se me pararon los pelos, nunca había escuchado algo tan liviano y con tanto sentimiento. Esa fue la pauta para meterme en la música campesina, a través de grabaciones, y la compra de los discos de Portabales, de Celina y Reutilio, Ramón Veloz y otros. Después de estudiarlos traté de hacer una fusión de ellos con el tumbao, el jazz y hasta de música brasileña.

¿Por eso decidió llevar esa música a Nueva York?

Es que no he encontrado ese tipo de música en otro sitio. A mí me llegó el sentimiento que le ponen los cantantes campesinos, su sencillez, porque hablan de cosas de la vida y sienten cada palabra que pronuncian. Dicen lo que quieren decir. Es música honesta. Al llevarla a Nueva York lo que hice fue ligarla a otros ritmos con más sabor.

Cuando critica que a los salseros de ahora les falta sabor ¿a quiénes se refiere?

No es que me refiera a alguien específicamente. Lo que pasa es que antes de los 80, los compradores de los discos eran los hombres, mientras que a las muchachas solo les gustaba bailar. Antes de la salsa romántica las mujeres solo compraban boleros y baladas. De eso se dieron cuenta los sellos discográficos y así surgió ese estilo para ganarse a la clientela femenina. Reconozco que muchos cantantes de ahora tienen excelentes voces, pero no poseen el conocimiento de la clave, de golpes de los tambores, de la estructura misma de la salsa. Ellos cantan libremente por encima de un fondo musical de salsa.

Como yo soy conguero sí tengo ese conocimiento de la clave. Para mí los mejores cantantes fueron percusionistas como Ismael Rivera o Tito Rodríguez.

Cuando uno es percusionista puede usar su voz como un instrumento y sabe donde caer con la nota en la clave. Entre los de salsa romántica que me gusta está Luis Enrique porque es percusionista.

Entonces sostiene que se perdió esa chispa para piropear y expresar lo urbano.

La salsa de antes era música que hablaba de la calle, del vecindario, de todo. Ojo que no hay nada malo en lo romántico, de hecho he grabado muchas canciones románticas. Tampoco tengo nada contra quienes cantan eso. Lo que quiero decir es que el "mami te quiero y sin ti me muero" en las letras se convierten en algo limitado y vacío, mientras que en la calle hay situaciones que pueden servir para hacer una canción.

¿Como las suyas que hablan de lo cotidiano como en A mí me da pena, Mala suerte o Picoteando por ahí?

Es que yo creo que el artista tiene el deber de expresar lo que el pueblo está sintiendo. Por ejemplo, en mi penúltimo disco Guapería tengo una canción que se llama De la mano a la boca. Habla de lo que se vive diariamente en los pueblos. En Latinoamérica muchos luchan por ganarse la vida y viven ‘de la mano a la boca’ o mejor dicho ‘de cheque a cheque’. Tan pronto que llega el dinero, se va en las compras y el arriendo.

Con temas así no falta quienes lo comparen con Rubén Blades, ¿le incomoda eso?

Lo que pasa es que expreso esos temas de una manera sutil. Hay algunos temas míos que sí tienen contenido sociopolítico, pero no hablo directamente de ningún país o de algún sistema de gobierno como podrían hacer otros compositores. Los mensajes míos son más universales, de cosas que tuvieron el mismo significado ayer, que lo tienen hoy y tendrán mañana. Sí hablo de cosas casi políticas, pero trato de hacerlo sutilmente.

¿Nunca le atrajo?

¿En la política yo? No, para nada, no nunca. (vuelve a reír)

¿Por qué dejó de pintar en las portadas de sus discos, entre ellas la galardonada Seré por siempre guajiro?

Yo pintaba las carátulas de los discos con Saoco porque para mí el LP era como un pequeño lienzo que mide 13 pulgadas por 13. Entonces en ese espacio uno puede expresar algo visual. Yo dejé de hacerlo cuando cambió el formato del LP al CD, pues se redujo de tamaño el disco y ya esas pinturas no tenían el mismo impacto visual.

Hace unos 30 años esa portada obtuvo un reconocimiento. Yo siempre estuve vinculado a las artes plásticas desde niño. Era un prodigio en esa época, que dibujaba y pintaba. Entonces, estudié artes plásticas porque mi ambición era ser un pintor. Me gradué en la universidad de eso, pero cuando me di cuenta de todo ese ambiente elitista de las galerías, los cocteles, la gente rica, eso me incomodó. Me dije, a mí me gusta el arte, pero no quiero pasar el resto de mi vida con gente con la que no me identifico.

¿No descarta volver a pintar?

Hace un par de años hice una serie de pinturas abstractas. El problema mío es que vivo en un apartamento en Manhattan que no tiene el espacio que requiero para eso. Para pintar necesito encerrarme en un estudio y concentrarme. Quién sabe si en un futuro lo haga, pero por ahora lo tengo eso a un lado.

¿Qué recuerdo guarda de esa anécdota en la que tocó en un hotel judío?

Resulta que en mis inicios como conguero yo estaba en un grupo que se llamaba La placa, que era una imitación del sexteto La Playa y nos tocó presentarnos en un hotel judío en Nueva York. Yo era el único latino del grupo y no había nadie que cantara. Yo no me consideraba cantante, yo solo tocaba la conga. Me dijeron canta algo por ahí, de paso no había nadie que hablara en español. Como tengo orígenes latinos me dijeron “cántate algo en español”. Y me puse a cantar mientras tocaba la conga a la vez. Después de eso me llevaron a otras orquestas en la que era conguero y corista. A mediados de los 70 llegué a Saoco y me inicié como cantante. Me dediqué a cantar porque no se veía bien las dos cosas a la vez, así que en Saoco contratamos a un conguero.

Pero nunca ha dejado la conga…

Nunca. De hecho, la toco en mis conciertos. Siempre cierro mis presentaciones con La última rumba. Ahí hago mi solo. Es parte de mi show, sigo siendo conguero.

Pocos conocen su perfil literario, ¿qué pasó con la novela en inglés que escribió en los 90?

Nunca se publicó. Era una novela en inglés que narra la historia de un muchacho que nació con una pierna más larga que la otra. Es cojo, pero su ambición siempre fue convertirse en un jinete de carrera, en un jockey. Cuando él montaba en el lomo de un caballo su impedimento no existía. La historia habla de la realización de su sueño, pero que se envuelve en el mundo de las drogas, arreglando carreras con la mafia.

Pero ¿por qué no se publicó?

Lo que pasa es que el mundo literario es muy cerrado, especialmente en Estados Unidos. Allá el que no tiene una conexión tiene dificultades para que alguien se interese en leer la obra de uno. Existen muchos agentes que leen tantos manuscritos, que apenas leen una página y si en esa página no les llama nada la atención, no pasa nada y llaman al próximo. Lo que pasa es que no conocía a nadie en el mundo literario. Yo mandé copias de mi novela a un montón de editoras.

Quizás fue el hecho de que escribí en un lenguaje muy callejero, fonéticamente con la jerga del ítalo-americano. El problema es que los agentes literarios pertenecen a la aristocracia, ellos no entienden de lenguaje callejero. Empezó a afectarme emocionalmente el estrés de buscar a alguien que se interesara por la obra, así que tuve que dejarlo y seguir con la música. Me estaba deprimiendo. Lo escribí durante ese apogeo de la salsa romántica. Quise alejarme de eso y esperar a que pasara.

¿Cómo fue la experiencia de grabar Renacer con su hijo?

Hubo una época en que estaba enojado con mis músicos porque me llegaban tarde a los ensayos, a las grabaciones, eran muy irresponsables. Paré con ellos y me propuse grabar un disco con mi hijo, quien pese a ser no vidente desde su nacimiento, es muy talentoso. Él tenía 16 años, juntos hicimos la base, el bajo, la percusión, piano. Lo único que no tocamos en esa producción son los vientos. Él domina el piano, los tambores.

¿Por qué un disco gratis como De cachete?
Es un experimento, que no sé si otros artistas latinos lo hayan hecho. Estoy regalando mi nuevo CD como agradecimiento a mis fans y a la vez solucionar el problema que he tenido con la difusión de mis discos en otros países. En algunos llegan y en otros no. Entonces quiero que todos puedan descargarlo, en cualquier parte del mundo y gratis. Es un disco grabado el año pasado en Cali con excelentes músicos colombianos. Todos los temas son míos y por eso lo puedo regalar. No puedo regalar canciones ajenas por aquello de los derechos de autor.

Juguemos un poco con las canciones que interpreta. La juma de ayer. ¿Cuándo fue la última que tuvo?

(Ríe) Como muchos saben La juma de ayer no la hice yo, sino Compay Segundo. La verdad es que yo no quise grabarla, no me gustó. Roberto Torres, el productor de la casa disquera de entonces, me convenció. Él decía hágalo porque es un tema muy pegajoso. Accedí, pero le puse mucho toque de salsa, que es muy distinta a la versión original que es campesina.

Y de Mala suerte. ¿La ha tenido?

Ah, ese tema nació porque mi papá era típico jugador y entrenador de caballos de carrera. Yo me crié en ese ambiente de hipódromo, siempre yendo a las carreras con él. En casa hacía sonar sus discos viejos. En el 78 me acuerdo que hacía sonar un disco de los 40 que era de Bobby Capó, que era mala suerte.

Siempre me gustó hice una adaptación de ese tema en salsa cuando me convertí en cantante, le extendí la letra y le metí coros relacionándolo con mi vida en los hipódromos.

¿Qué pasó exactamente con la polémica de Saoco que finalmente derivó con su salida?

En realidad no me gustaría entrar en mucho detalle con ese tema. Lo que sucedió fue que yo era el creador del nombre Saoco y lo tenía registrado. Hubo un problema entre la casa disquera y yo. William Millán, mi socio en Saoco, quiso seguir en esa casa y yo quería salir. Hubo un pleito legal sobre quién era el dueño del nombre. Aunque yo fui quien creó el nombre hubo una cláusula en el contrato que permitió que la casa disquera se quedara con el uso del nombre.

Así que yo me liberé de la casa disquera y de ese problema. Desde entonces empecé a grabar con mi nombre para que nadie me lo quitara. Pues el nombre de uno no se lo quita nadie.

¿Siempre un sonero de la calle?

De la calle, del barrio, del vecindario. Ahí están todas las historias.

Comments (2)

Soy nacido en cali, Colombia. Creci en medio de la prescusión, el timbal y la conga. Gracias Henry....para quienes entendemos que la salsa es una expresión cultural de las microestructuras sociales de carácter popular, la salsa es mas que glpe y pasos cargados de candela como se baila en cali....ES DESCARGA, HECATOMBE, CATARSIS!!!!!

Henry, soy de Cali Colombia. Pasaba hace 26 años por la Plaza de Caicedo, cuando escuché una banda tocar "Donde Estará la Melodía". En este entonces no te conocia. Cuando me acerqué te vi a ti vestido todo de negro con un pañuelo y sombrero rojo y esa poderosa orquesta El Solar, que para mi fué uno de los momentos mas hermosos y memorables de mi vida en Cali. Immediatamente le dije a mi padre que me comprara el acetato y desde ese dia TE ADORO, TE ADORO, TE ADORO. Que Dios te Bendiga y que sigas siempre tan exitoso !!! En Cali y en todo el mundo se te quiere mucho!!!