2 sept. 2009

Jaime Torres comenta Cantares del Subdesarrollo

El periodista Jaime Torres Torres de El Nuevo Día de Puerto Rico comenta el nuevo disco de Rubén Blades:


Fuente: Salseando. Por:Jaime Torres Torres, El Nuevo Día, Puerto Rico

Cantares del Subdesarrollo

No sé si les gustó como a mi, pero los “Cantares” de Rubén Blades se ha convertido en mi disco más escuchado en las pasadas semanas.

A la altura de su ingenio poético y de la sensibilidad social que distingue su obra, Rubén me transporta a la barriada Salsipuedes y al Solar de los Aburridos para un reencuentro con Babá Quiñones, Carmelo DaSilva, su hijo Ramiro y otros personajes del disco drama “Maestra vida”, en que documentó el concepto “salsa focila”, que significa folclor de la ciudad latina.

La particularidad de las crónicas e historias sociales que hilvana en la secuencia de “Cantares del Subdesarrollo” es que, más allá de las aceras de Panamá, destilan vigencia y actualidad en otros países y Puerto Rico no es la excepción.

En “Las calles” le canta al barrio y sus esquinas; a los códigos de convivencia popular y al sentimiento de su gente; entorno cuyos sobrevivientes sobreviven precisamente por no transgredir sus “reglas”.

Dígame usted qué le espera al que habla de más en nuestras barriadas y no es solidario con su comunidad...

“País portátil”, aunque Rubén dijo que la escribió hace más de 15 años pal cedé “Amor y control”, parece a la medida de Puerto Rico y su insólita condición colonial, ua a la altura del 2009.

“El tartamudo” ya la conocíamos, pero “El reto”, un pegajoso son montuno, es como una “tiraera” a Willie Colón. En un soneo dice que no se apareció y en otro que llegó acompañado de un alguacil...

La rumba “Segunda mitad del noveno”, con el miedo en primera, el hambre en segunda y la rabia en tercera base, es una de mis favoritas, tal vez porque me parece escuchar a Maelo guapeando en los soneos.

Mas es el sincretismo del son montuno “Bendición” la que me voló la cabeza, tal vez porque soy un devoto de la Virgen, a la que día a día me encomiendo mediante el rezo del rosario.

Aprovecho para invitarles a que escuchen el nuevo disco de Los Van Van para que oigan la versión que grabaron del son “Olaya” que Blades estampó en sus “Cantares”.

En síntesis, me encanta el discurso del disco de Rubén, sobre todo las canciones que aluden a la identidad y a la autodefinición nacional.

Mi única objeción son las interpretaciones musicales: demasiado sencillas, básicas, simples o “subdesarrolladas”, si se quiere. Es verdad Rubén tocó casi todos los instrumentos en temas que, en su mayoría, terminan en “fade out” y nos dejan deseosos de escuchar más.

Pienso, naturalmente, en el disco “Cuba son” grabado por Azuquita con Los Jubilados, cuyo DVD también recomiendo. Si Blades hubiese invitado a un trompetista a los “Cantares” el saldo musical hubiese sido de grandes ligas.

Pero, tras un lustro de ausencia del mundo discográfico, en términos de contenido valió la pena la espera.

Ahora resta esperar su disco con Cheo...

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