22 jul. 2009

"El Rey del Ritmo" Willie Rosario


Fuente: Primera Hora – Puerto Rico. Por: Rosalina Marrero-Rodríguez

En el cuerpo de Willie Rosario habitan dos personas distintas: una, familiar, religiosa y tranquila, y otra, capaz de poner a bailar hasta a dos pies izquierdos al sonar el timbal.

Con esta dualidad nos topamos hace unos días, cuando el llamado Rey del Swing o Mr. Afinque abrió las puertas de su hogar en Carolina para conversar con Primera Hora sobre su vida y carrera, en la antesala a su decimotercera participación en el Puerto Rico Salsa Congress el viernes, 31 de julio, en el hotel Caribe Hilton.

¿Qué hace cuando está fuera del escenario?

“Hago ejercicios por la mañana, no bebo ni fumo y trato de alimentarme lo mejor posible dentro de las condiciones”, dijo para romper el hielo.

Otra actividad que disfruta es la lectura, en especial sobre la historia hispanoamericana. “Me gusta leer mucho sobre Cuba, República Dominicana, como uno ha ido tantas veces a tocar a esos países, pues uno se interesa y cada vez que uno va por allá, trae libros y además me divierto mucho”, agregó, quien, como católico, también gusta de leer la Biblia.

Algo que le regocija tanto o más que la música es su familia.

El percusionista, de 79 años, oriundo de Coamo, se casó hace 50 años con Ada, “una bailarina del cará” que conoció en el Club Caborrojeño en Broadway.

“Era un club donde yo tocaba; ella dice que cuando yo estaba tocando, ella se fijaba mucho en que siempre tenía los zapatos bien brillados, como que me veía limpio, y eso le gustó a ella, y a mí ella me gustó porque eran 19 años, pero había proporción en todos los sitios: piernas, arriba, atrás... Todo el mundo la (piropeaba) pero me tocó a mí”, contó riendo.

Junto con Ada, el músico procreó a sus cuatro hijos, Fernando, Maritza, Elizabeth y María de los Ángeles, quienes lo han hecho abuelo de seis nietos: Fernandito, Yuaquim, Gabriel, Gerardo, Martín y Alondra Paola.

“Yo soy un papá, creo que un papá bueno, un papá que siempre ha respondido, no solamente en las cosas materiales, sino en las afectivas”, afirmó con su voz pausada.

Willie Rosario mostró aptitudes para la música desde niño. Intentó la guitarra y el saxofón, pero “nada de eso me satisfacía”. “Las cuestiones rítmicas -por el contrario- sí las sentía, sentía bien chévere eso”.

Su orquesta la formó en 1958 en la ciudad de Nueva York, tras estudiar comunicaciones y hasta trabajar por ocho años como reportero radial en la emisora Wado en la Gran Manzana. También fue vendedor de cervezas y empleado del departamento de correo de la joyería Cartier de la Quinta Abvenida.

“Cuando estás empezando, tú no generas el dinero que necesitas para tu familia, y esto es una profesión que tienes que trabajar fuera para que en la casa no falte nada”, comentó quien ha vivido bien desde que logró hacer un nombre en la música.

Entre sus influencias, Willie menciona a Tito Puente, Tito Rodríguez, Johnny Seguí y Machito.

“Tito Puente fue una inspiración para mí, pero yo no podía tocar al estilo de Tito Puente porque él sentía la música de una forma y yo la sentía de otra”, detalló.

“A mí me entusiasmó más, como dicen, tocar afincado, o sea, cuando hice mi orquesta, estaba pensando en el bailador y de esa forma tú tienes que tocar los números que tengan una definición, que tengan cuerpo, que se note todo y para eso, como se dice en el argot musical, hay que tocar afincado; eso quiere decir, tocar compacto para que la gente pueda bailar rítmicamente”.

¿Quién lo nombró Mr. Afinque?

“Yo no sé quién me puso eso, creo que eso fue algún locutor puertorriqueño; yo sé que a mí unos me dicen Mr. Afinque, otros me dicen el Rey del Ritmo, que me lo puso un locutor en Nueva York, y el Rey del Swing, eso me lo puso Shorty Castro, pero eso de Mr. Afinque, no sé específicamente”.

Para el hacedor de cerca de 50 discos (no sabe exactamente cuántos ha grabado), la salsa nunca va a decaer.

“La salsa para mí no es un género musical, la salsa para mí es un concepto musical, donde entra el mambo, la guaracha, el chachachá, el guaguancó, la pachanga, el son montuno...”, especificó.

“Lo que necesitamos son orquestas jóvenes que puedan emular a Bobby Valentín, a El Gran Combo de Puerto Rico, o a mí, que sigan por ese carril de salsa dura, no la salsa romántica o la salsa erótica, esas cosas que no tienen mucha fuerza; la salsa dura es para despertar a la gente, para tenerla viva”, apuntó.

Entre las orquestas que poco a poco van creciendo destacó a Don Perignon.

Willie Rosario tiene los arreglos listos para regresar al estudio de grabación, pero no tiene prisa.

En esta etapa de su vida, se da el privilegio de ser más selectivo de las cosas que quiere hacer.

Y no es para menos. Después de 50 años trabajando, es justo complacerse a sí mismo. “Yo soy un tipo realizado, pero en la música quisiera hacer tantas cosas, como hacer un cedé de latin jazz, pero el latin jazz que yo conocí, no lo que tocan por ahí”, concluyó.

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