21 jun. 2009

Puerto Rico despidió al trovador Luis Morales Ramos

Fuentes: AP, Primera Hora y El Nuevo Día de Puerto Rico


El último de los trovadores de la familia Morales Ramos de Caguas, Luis Morales Ramos, autor de la ya tradicional "Dame la mano Paloma", murió el pasado lunes 15 por complicaciones cardio respiratorias, informó su hija Olga Morales. Tenía 80 años.

Morales Ramos murió en el Centro Cardiovascular del Centro Médico de Río Piedras en donde estaba recluido después de una operación de corazón abierto de la que se recuperaba "lentamente", según dijo su hija a Prensa Asociada.

"Hoy sábado cumpliría 81 años, había tenido dos infartos y lo operaron de corazón abierto pero, aunque estaba recuperando, fue lentamente", explicó.

Olga dijo que su padre, que por años cantó junto a sus hoy fallecidos hermanos Flor, conocido por Ramito y Juan, a quien se le conocía como Moralito, se mantuvo cantando hasta hace tres meses.

Indicó que todos los domingos participaba en un programa de radio que se transmitía desde la Plaza del Mercado de Caguas.

Aseguró que los hijos de Morales Ramos mantendrán la tradición.

"Somos 12 hijos, mi hermano Juan Luis y mis hermanas Carmen Delia y Carmen iris y yo mantendremos la tradición y continuaremos cantando", dijo Olga.



Despide el pueblo cagüeño a Luis Morales Ramos

Según el folclorista David Morales, investigador del Proyecto del Cuatro, El Montañero tenía una de las voces más bellas de nuestra música campesina, tal vez “la mejor voz criolla de todos los tiempos”

Los restos del trovador cagüeño Luis Morales Ramos fueron recibidos el viernes 19 en la alcaldía de Caguas entre música y público.

El alcalde William Miranda Marín honró la memoria del llamado “Montañero de Bairoa” con palabras de elogio al humilde cantor que enalteció la música criolla junto a sus dos hermanos Moralito (Juan María) y Ramito (Flor) y agradeció su contribución y compromiso para honrar la música criolla, la que dejó escuchar en diferentes países, según se informó.

Dos enormes banderas de Puerto Rico y de Caguas se desplegaron desde el balcón de la alcaldía en símbolo de homenaje al autor de “Dame la mano paloma”, mientras sus familiares y compueblanos dieron el pésame a la viuda y familiares.

La voz de Morales Ramos retumbó por las cuatro esquinas de la Plaza Palmer de Caguas dejando escuchar varios de los seis y décimas por las que será recordado. Una guagua con bocinas en las que se oía al cantor encabezó la comitiva fúnebre que recorrió las calles del centro urbano, antes de dirigirse al cementerio Monte Calvario donde recibió cristiana sepultura.

La directora del Departamento de Desarrollo Cultural del Municipio Autónomo de Caguas, Marilú Carrasquillo, atribuyó a Morales Ramos la grabación de más de 60 discos y la creación de once géneros de nuestra música típica: Aguinaldo Lamento, Aguinaldo Patrullero, Aguinaldo Clásico, Seis Joropo, Seis Sincopado, Seis Gaucho, Seis Huasteco, Seis Sentimental, Seis Chacarero, Seis Pampero y Seis Habanero”. Su obra es una de las resaltadas en la Casa del Compositor que sita en la calle Ruiz Belvis, y en la Casa del Trovador en la calle Tapia, ambas en las inmediaciones de la Plaza Palmer.

Según el folclorista David Morales, investigador del Proyecto del Cuatro, El Montañero tenía una de las voces más bellas de nuestra música campesina, tal vez “la mejor voz criolla de todos los tiempos”.

Morales Ramos falleció por complicaciones tras una intervención cardiaca. Ayer, sábado 20 de junio hubiese cumplido 81 años.


El brillo especial de un trovador Por Jaime Torres Torres

En su humilde casa, El Montañero reveló parte de la esencia de su vida (Reportaje publicado en 2002, producto de una entrevista con el cantor de música típica)

Los cañaverales y manantiales del barrio Bairoa cedieron al paso implacable del progreso. Ya no se escuchan los gallos. Sus ancianos desaparecieron y sus descendientes anclaron sus vidas en la ciudad. De la pintoresca campiña perduran recuerdos en la obra de don Luis Morales Ramos, el último trovador de la ilustre familia que, a mediados del siglo pasado, se hizo eco de las alegrías y sinsabores del jíbaro puertorriqueño.

Luisito, el hermano menor de los fenecidos Ramito y Moralito, es uno de los últimos hijos de Bairoa y en su hogar, localizado en la Urbanización Villa Blanca, ha aprisionado el tiempo. Su Cadillac, de 1982, es la primera señal de la resistente lucha que el creador de "Dame la mano paloma" aún libra contra el modernismo.

Retratos de sus hermanos trovadores, trofeos, la medalla de honor que recibió en el programa "Tribuna del Arte" de Rafael Quiñones Vidal, grabadoras de carrete, tocadiscos y su inseparable indumentaria jíbara son tesoros que cuida con el mismo celo con que atiende su salud maltrecha por la diabetes.

En la terraza de la casa hay un espejo. Allí, frente a su mudo e incondicional reflejo, se acomoda la faja, el pañuelo, la pava, el chaleco y el machete. Es el uniforme que se pone cuando sale de fiesta, como lo hizo el 24 diciembre en la tradicional Parranda de Noche Buena que anualmente Joaquín Mouliert celebra en Fajardo.

"El machete representa al obrero de la caña. En Bairoa mis hermanos y yo cortamos caña. El pañuelo nos protege del polvo. La faja simboliza como los jíbaros cuidábamos la cintura que nos lastimábamos cortando caña y cargando leña. Y la pava la usamos para que el sol no nos castigara", explicó

El eterno jíbaro cagüeño que no se avergüenza ni sonroja cuando en las plazas públicas los jóvenes se burlan de su vestimenta, vivía con su esposa Clara Cotto, en Caguas.

En sus primeros dos matrimonios procreó 12 hijos que a su vez le han regalado 32 nietos.

"Me preguntan por qué los trovadores hemos tenido tantos amores. Es sencillo. Las mujeres nos admiran porque le cantamos con respeto y las comparamos mucho con la patria. Si quieres conquistar a una mujer compara su belleza con las hermosuras del país", reveló.

De los hermanos Morales Ramos, Ramito es reconocido como el más popular. Los tres fueron muñocistas, pero en cuestiones de trova e improvisación de décimas, Moralito fue la referencia e inspiración de Luisito. "En casa el más que improvisaba era Moralito", afirmó. "Era mucho más ágil que Ramito".

Como otros trovadores, los hijos de Leonarda Ramos y Juan Morales se asomaron a la escena de la trova campesina gracias a la brecha que Natalia, Jesús Sánchez Erazo, el recordado Chuito el de Bayamón y el cuatrista Ladislao Martínez abrieron a través del programa radial "Industrias Nativas",

Al lado de Chuito y Natalia, se desarrolló una generación de trovadores como Jesús Díaz Robles, los hermanos Morales Ramos, Baltazar Carrero, Ernestina Reyes `La Calandria', Priscilla Flores `La Alondra', Germán Rosario y otros. "A Jesús Díaz le decían Chuito el de Cayey. Y varias veces se fue a las manos con Ramito porque bebían mucho. La cicatriz que Ramito tenía en la frente fue de un tajo que le dio Chuito", recordó.

Encaminado por sus hermanos mayores, Luisito comenzó a cantar alrededor de la isla por $15 semanales. Acompañado por cuatristas como Maso Rivera y Roque Navarro, cabalgaba de Caguas a San Lorenzo, de Cayey a Salinas y de Bayamón a San Juan, entonando sus décimas inspiradas en la patria, en su Bairoa querido, en su fe en Dios y en los valores de la Navidad.

En su niñez, esperaba con avidez la visita de los Reyes Magos. Después de recoger un poco de yerba, se acostaba temprano en su hamaca (la cama era reservada para el matrimonio) y al día siguiente madrugaba. "Me dejaban dos chavos prietos y unas golosinas. Eran tiempos difíciles porque no había dinero. Pero la Navidad en los campos era muy linda. Antes había más religión y se disfrutaba más", recordó el trovador que aún le canta a la tradición de los Reyes.

Ramito, Luisito y Moralito crecieron en un ambiente de pobreza extrema. Doña Leonarda fue ama de casa y don Juan, gruero. En su hogar, realmente un rancho, se cocinaba en un fogón y se iluminaban con un quinqué.

Se hicieron hombres y, como continuaron siendo pobres, para cumplir con sus obligaciones los hermanos alternaron el oficio de trovar con sus labores en el Cuerpo de Bomberos, como oficiales de seguridad y comerciantes.

"Trabajaba para después gastar una millonada porque bebía mucho, antes y después de cada `show'. Pero hace 23 años que no fumo ni bebo. Pienso que hoy estaría muerto porque yo andaba con un revólver y a donde quiera que me metía lo que hacía era meterme en líos", confesó el único sobreviviente de 13 hermanos.

Don Luis Morales Ramos, apodado El Montañero por Rafael Quiñones Vidal, es un hombre de profundas convicciones religiosas que milita en la Iglesia Católica. La semana pasada rechazó un contrato para actuar en Chicago porque el mismo estaba condicionado a que no entonara décimas inspiradas en la Virgen María.

"Respeto todas las religiones, pero ¿cómo me van a prohibir a mi cantarle a la madre de mi Señor? Dejé de ganar $1,500, pero me siento en paz", comenta el creyente que al amanecer y anochecer de cada día eleva sus plegarias a Dios.

Luisito, trovador que se atribuye la creación de estilos como el seis joropo, el seis pampero y el aguinaldo bayamonés, entre una decena más, es muy cooperador con los estudiantes que tocan las puertas de su casa en busca de información sobre la historia de la décima improvisada.

El autor de "Arboles de mi tierra", "Jesús Nazareno" y "Divino Maestro" vive tranquilo en Villa Blanca. Lo único que le quita la paz es el presunto control que la Asociación de Compositores y Escritores de Música Latinoamericana (ACEMLA) ejerce sobre su catálogo de composiciones y la alegada indiferencia hacia la música autóctona que ha mostrado el alcalde popular William Miranda Marín.

"La radio no toca mi música por los pleitos que ACEMLA tiene en corte. Eso me ha afectado. Y lo otro que me duele es que en Navidad, el alcalde no se ha acordado de mí y de otros trovadores, y lo que hace es contratar orquestas de merengue para sus fiestas".

Por años Luisito sufrió en silencio la trágica muerte de Florencio Morales Ramos, su inolvidable hermano Ramito. Pero, según señala, ha encontrado consuelo y resignación en Dios. Ramito se suicidó de un disparo el 23 de enero de 1990. "Ramito me anunció que se iba y yo no lo entendí. El estuvo recluido y cuando le dieron de alta se fue a cantar a Nueva York y se desplomó en la tarima. Regresó y me dijo: `cuídate, que vas a quedarte solo".

Cuando Luisito sube a un escenario no puede evitar recordar a su hermano mayor con décimas que le salen del alma, como "La llamada", "Luto en la serranía", "El último adiós" y "Un espacio vació".

Por eso, con profunda emoción escribió:

“Cuando murió el trovador quedó el mundo entristecido y el que lo había aplaudido dejó sentir su dolor.

El parlero ruiseñor dejó este mundo sombrío.

Pero escucha Padre mío y tiéndele tu santa mano porque al marcharse mi hermano quedó un espacio vacío”.

En la Noche Buena de 2002, Luis Morales Ramos dijo que asistiría a la Misa de Gallo acompañado por su esposa Clara y su hija Raquel. A los pies del Salvador, nacido en el humilde portal de Belén, Luisito elevaría una oración por el eterno descanso de sus hermanos y, como una ofrenda, entonará unas décimas por la paz en Puerto Rico:

“Reciban de parte mía un saludo cariñoso. Gracias público hermoso por darnos tu compañía.

Hablarte desearía de una situación tenaz del crimen con su antifaz que sigue de manifiesto desprestigiando con esto la bandera de la paz”.

Comments (0)