28 jun. 2009

Bryan Lynch

Este fin de semana largo en el que estamos recordando a Héctor Lavoe, nos viene a la mente su única visita al Perú en Agosto 1986.

Como no recordar la orquesta que lo acompañó, cuya formación recitábamos de memoria: Bryan Lynch y Tony Cofresí en las trompetas, Víctor Pérez en los timbales, Milton Cardona en la conga, John Torres y Lewis Khan en los trombones, Pablo “Chino” Núñez en el bongó, Johnny Torres en el bajo y el “Profesor” Joe Torres en el piano (siguiendo el orden de la foto)



Justamente, presentamos a continuación una completa biografía musical de una de las trompetas en aquellas seis noches de invierno del 86, Bryan Lynch, que aunque su nombre está muy asociado al jazz tuvo su “lado latino” en los 80s, justamente con Angel Canales y con “El Rey de la Puntualidad” y luego con el gran Eddie Palmieri.

La nota es de José Isidro Frías para Listín Diario de República Dominicana y es con motivo de las próximas actuaciones, la semana que viene, del trompetista ganador del Grammy por su disco Simpático.


Bryan Lynch y su verano musical en el trópico de Quisqueya

Santo Domingo.- Jon Faddis, Dizzy Gillespie, Don Cherry, Jimmy Owens; la lista de trompetistas que han estado en el país ocupan un sitio de preferencia entre los jazzistas dominicanos. Varios de ellos los hemos apreciado en persona gracias a las gestiones que el hoy ‘Centro Franklin’, nos han brindado esa suerte musical con la que nuevamente nos regocija al ofrecernos la presentación de Bryan Lynch en el país.

Brian Hollister Lynch reclamó a gritos su trompeta al nacer el día 12 de septiembre del año 1956 en Urbana, Illinois. Luego se trasladó a Milwaukee a estudiar música donde se inició a los diez años de edad. Más tarde pasó al Conservatorio de Música de Wisconsin por seis años.

Antes de mudarse a California estuvo en el night club ‘The main vent’ con el organista Melvin Rhine. También estudió composición con Jim MacNeely a finales de los años noventa. Y luego se graduó en la Universidad de New York. Pero durante todo ese proceso de aprendizaje, Lynch supo combinar esa etapa con las experiencias de trabajo con grupos de músicos de importancia, como lo fue su paso con el quinteto del pianista Horace Silver y la legendaria ‘escuela’ más conocida en el jazz, ‘The jazz messenger’, organización que dirigió por años el percusionista Art Blakey.

Fue así como acumulo conocimientos dedicados de manera especial a la música latina. Sus pasos como enamorado de la salsa están vinculados a Ángel Canales y Héctor Lavoe. Lynch es un músico cuyo nombre leímos por vez primera en el disco de nuestro Michel Camilo ‘One more once’ del año 1994.

Luego lo encontramos en las producciones que se adquieren en el lobby para la venta de la parafernalia del legendario club de jazz de New York, el ‘Blue Note’; -- plaza donde precisamente fueron grabados-; los discos con Conrad Herwig los adquirimos por dos razones.


La primera por que está presente nuestro gran saxofonista Mario Rivera; la segunda por la temática musical que abarcan, a saber: ‘Que viva Coltrane’, también está ‘Another kind of blue’ y del mismo autor del anterior ‘Sketches of Sapin’. Estos tres discos están enfocados con los arreglos de fuerte acento de la música latina como objetivo principal, o como ellos le bautizaron ‘el lado latino de Miles Davis’, los dos últimos y el primero de John Coltrane.

La próxima ocasión donde nos encontraríamos con su nombre fue en discos de la interesante cantante Kelley Johnson –quien también nos visitó hace poco mas de un año por mediación al ‘Centro Franklin’-; el nombre de los mismos son: ‘Music is here’ y ‘Make someone happy’, los cuales sonaron en nuestra radio a raíz de sus presentaciones en Santo Domingo.

Luego llegaron las referencias bibliográficas de este trompetista. De todas las lecturas existe una mención especial que deseamos destacar. Se trata de Stuart Nicholson en su texto ‘JAZZ : The 1980´s resurgence’. El autor le cita como “un estudioso que se mudó a New York para aprender todo sobre música”; lo destaca como un explorador de diferentes corrientes vinculadas al jazz. De igual modo resalta la amistad con otro colega suyo “Tom Harrel, quien le recomendó para formar parte del quinteto del gran pianista Horace Silver” (pag.235 y sgts.).

A las personas que son mencionadas en este libro, se les otorga un peso específico en cuanto a lograr contribuir con el resurgimiento del jazz en el escenario musical de los años ochenta, y Lynch está entre ellos como una figura de importancia, citado en varias ocasiones por su participación con otros jazzistas de esos días.

De todos sus discos hemos apreciado como la crítica internacional le ha otorgado en el peor de los casos, un mínimo de ‘tres estrellas’ en sus calificaciones; las cuales son apreciadas como de una producción conjunta de especial valor. La variedad de estilos con los que Lynch se pasea en sus discos es formidable.

Consideramos que sus participaciones en cerca de un centenar de discos como acompañante, que van desde el cantante pop/rock & soul como lo es Prince, hasta la directora de orquesta más conocida en la historia del jazz Toshico Akiyoshi; le proporcionan una base de conocimientos que contribuyen de manera significativa a su aquilatada formación académica, tal vez hasta de forma inevitable, pero de frutos positivos.

“Peer preassure” es el nombre de su primera producción puesta de venta al público. Este trae como fecha de grabación diciembre del año 1986. Desde esta primera entrega sus tonos agudos, la fuerza de su sonido logró perfilar un trompetista de calidad. Siempre supo compartir los espacios de los solos de sus compañeros, sin dejar de destacarse en su condición de líder de grupo. A los audiófilos les interesará saber que fue grabado por un legendario ingeniero de sonido Rudy Van Gelder, lo cual nos causó una grata impresión que justificaba la alta calidad sonora del mismo.

Luego aparece en el año de 1990 con ‘Back Room Blues’. Este quinteto interpreta cinco de sus temas al estilo de los que aún eran considerados influenciados por la magia del BeBop y de su ‘hijo’ el HardBop. En una serie de mezclas de tradicionales se escucha a un joven Lynch con ansias incontrolables de soplar cuantas notas pudiera el colocar con cierto orden de calidad, para luego compartir con algunos de los miembros de su grupo. Es el segundo de sus discos y luce como un veterano en la dirección de grupos y se acredita el merito de interpretar casi la totalidad del disco de su propia música.

En el tercero de sus discos grabados : ‘In process’, su registro sonoro data del año 1990 y febrero del 1991. Se inicia con una extensa pieza en la cual los solos que inicia Lynch, como líder de grupo que es, sus tonalidades se escuchan más bien altas pero controladas, como quien sabe que no esta solo y debe darle el turno a sus compañeros, por lo que apura su participación. Lynch posee cuatro de las composiciones de su autoría, el resto son hasta de autores desconocidos por nosotros. La producción tiene un fuerte acento de uno de sus grupos de procedencia e influencia musical sana, nos referimos al espíritu musical de la Jazz Messenger. Incluye también un blues de participación colectiva donde se aprecian muy bien acoplados todos ellos. Nuestra pieza preferida es de Cole Porter y su proceso de latinización es simple pero muy adecuado.

En su cuarta producción ‘At main event’, de diciembre del año 1991, cuatro de los temas son de su autoría, las demás de sus antiguos compañeros H. Silver y Melvin Rhine. Este es el único disco que incluye en el grupo un guitarrista y además, esta su viejo mecenas Rhine con su órgano en el Milwaukee que le escucho dando sus primeros pasos, ó mejor expresado, dibujando su música con sus soplos con la ayuda de su trompeta.

En algunas composiciones fue seleccionado José Alexis Díaz para que tocara las congas, lo cual resalta las notas latinas. El organista Rhyne hace su contribución en cada pieza, lo cual produce una sensación de control a pesar de los efectos que como travesura musical, colocan en alguna que otra esquina de las composiciones el resto del grupo. También incluyeron el conocido tema ‘Cry me a river’ con una destacada participación de Rhine con su órgano en una especie de call and response con Lynch; ambos en este blues logran la excelencia del disco.

En el año 1995 aparece su cuarteto en el mercado con su primer volumen bautizado como: ‘Keep your circle small vol. I’. Se inicia este primera entrega del conocido ‘Im getting sentimental over you’, con un arreglo que le acelera los tiempos y le acerca más al estilo de la influencia ‘a lo Jazz Messengers’. La pausa del líder del grupo es aprovechada por varios de sus miembros para presentar sus credenciales musicales, de manera especial el señor que está en las baterías, el veterano Louis Hayes.

En la entrega del ‘Bolero de Sata’, coloca su sordina y la suena como si quisiera invitar a los oyentes a bailar con la imaginación, un breve espacio en las agitadas mentes de los jazzistas, recordarnos cuan importante es la necesidad de disipar con buena música. El efecto bolero cambia sutilmente al jazz hasta finalizar suavemente. Además de tres temas de su autoría, incluye temas del conocido saxofonista John Coltrane ‘Straight Street’ , de su colega Freddie Hubbard ‘Blues for Duane’, y el estándar ‘My old flame’. Otra producción de muy buena calidad de la trompeta de Lynch.

En el año 1997 publica su ‘Spheres of influence’. Para muchos es su disco emblemático en esa década. La crítica ha considerado este disco de innegable influencia del estilo de la era del BeBop pero más moderno, donde Lynch logra fraseos de una duración estimable con frecuentes cambios hacia el jazz latino, pero siempre retorna a sus raíces de un clásico ‘cuatro por cuatro’.

En las notas del disco hay unas confesiones de Lynch donde muestra gratitud hacia Eddie Palmieri y Art Blakey, a quienes llama ‘su alfa y omega’. A Palmieri le dedica la pieza ‘Palmieri’s mood’ bajo la clara influencia de un son montuno, como el mismo señala y así lo declaran los percusionistas con sus sonidos que marcan el ritmo. En todas las intervenciones se le puede apreciar con una nitidez cada vez más difícil de escuchar en los trompetistas contemporáneos, salvo alguna que otra excepción.

Un tributo a sus maestros “Tribute to the masters vol. II”, es el segundo volumen de su cuarteto del año 2000. En esta producción se le dedican composiciones a los trompetistas de su especial admiración, estos son: Woody Shaw, Kenny Dorham, Tom Harrell, Blue Mitchell, Booker Litle y Charles Tolliver. Casi todas las composiciones son del propio Lynch y las que no, de la autoría de otros tres trompetistas Freddie Hubbard, Thad Jones y Lee Morgan.

Creemos que la manera que ha escogido este trompetista para manifestar gratitud hacia los que el considera sus maestros es bastante peculiar: interpretar su propia música señalándoles nominalmente uno por uno. Procura en cada pieza obsequiarle con su sonido algo del estilo del compositor pero con el acento del alumno aventajado. Como gesto nos parece encomiable y con una interesante calidad en cada una de las piezas; sobre todo si logramos ubicarnos en el contexto musical de los compositores por separado.

Más tarde, en el año 2002, publica su “24/7”. Este es quizás su producción que contiene una mayor variedad de los compositores de los llamados ‘clásicos’ del jazz, como son desde Jerome Kern, Duke Ellington, Joe ‘King’ Oliver, hasta música del grupo de pop-soul ‘Isley Brothers’ y, por supuesto, del propio Lynch y dos de sus músicos; el pianista Germanson y el percusionista Glawisching. La cantidad de composiciones llega al límite del espacio físico del disco compacto, son once y todas de una considerable duración.

En el inicio del disco el speed/velocidad es su principal aliado, con el sonido propio de los clásicos cuartetos y quintetos de los años sesenta. Para algunos de los más entendidos, este disco tiene un sonido que les parece propio de las escenas de la ciudad donde se ha establecido Lynch para grabar sus discos, New York. ( ¿ vive en la big apple?). Cuando las notas se reinventan leyendo a los autores de conocidos estándares, entonces el ímpetu es colocado en sitio para descansar, coloca su sordina y nos transporta a lugares donde se le puede escuchar de manera tan cercana a uno que suena casi familiar.

Esa misma formación de cuarteto será la utilizada en el año 2003 para el disco ‘Fucsia/red’. Aquí salvo una composición de Björk, son de Lynch. Para nosotros este disco posee una clara influencia de las fusiones de jazz con rock, tal y como sucedió durante los años setenta, pero con sonoridades mucho más depuradas. El sonido logrado por Lynch con su trompeta, declara con una nitidez desconocida en aquellos años de fusión interminable.

Pero este es el año que publica su producción ‘Bryan Lynch meets Bill Charlap’, quien se convertiría en su socio musical para otros proyectos. Varios de sus interpretaciones han abarcado hasta la música brasileña como lo es la ejecución del tema ‘Atrás da porta’ del conocido escritor y compositor Chico Buarque. Un estándar del inmortal del jazz, el saxofonista Charlie Parker de nombre ‘Cheryl’.

El conocido éxito ’Come rain or come shine’ de Arlen y Mercer; y de las composiciones más grabadas en los últimos años ‘On green Dolphin street’, entre otras composiciones del propio Lynch. A nosotros nos cautivó con el sonido de su sordina y el conjunto de notas que producen que la melodía suene como incansable. La impresión que nos causo este interesante encuentro, es el de una inspiración común, en la que cada músico conoce el lugar de ubicación de cada nota, su sonido y la tonalidad propia de su instrumento sin provocar algún movimiento que luzca desafinado. En los momentos de mayor velocidad, fue con la composición de Parker y Lynch, sonó a lo Dizzy Gillespie, lo cual le enaltece pues él, Dizzy, es uno de los trompetistas mas significativos de la era del Bebop y compañero inseparable de Parker.

Por último, permítanme resaltar ‘Atrás da Porta’, donde el grupo logra una especie de mezcla interesante de bossanova-balada con el extenso solo que le imprime un efecto tranquilizador agradable por demás, acompañado por un Charlap que acaricia el teclado con una gracia casi sensual; es Buarque redimido.

En este período Brin Lynch participó al lado de Conrad Herwig como habíamos comentado anteriormente. Experimentó exitosamente con la música de dos de los más grandes pilares del jazz de todos los tiempos; se trata de John Coltrane y Miles Davis.

Ellos sometieron a un intenso proceso de ‘afrocaribezación’ -¿?- la música mas conocida del jazz: ‘Kind of blue’ de Miles Davis así como su ‘Sketches of Spain’ . Para el ‘Que viva Coltrane’, escogieron varios temas no todos de los más conocidos, entre otros ‘Central park west’, ‘Countdown’, ‘Miles Mode’; pero el resultado es simplemente interesante. Escuchar estándares del jazz llevados al ritmo familiar de nuestros vecinos, del barrio musical que todos hemos construido en nuestros imaginarios, de lo mas simple, nos regalan música de una calidad impresionante. No son propiamente producciones de la discografía personal de Lynch, pero es un artista convidado y coproductor de los mismos, que es otra razón más para acreditarle en su haber musical votos a su favor, al margen de sus fabulosas intervenciones.

‘Con Clave’ es el novedoso título como bautiza Lynch su producción en el año 2005. Pero si novedoso fue el nombre del disco, algunas de sus composiciones no son menos impactantes: ‘La Sitiera’ y ‘La mulata rumbera’. Por primera vez repite viejos títulos suyos y los músicos forman su ‘Latin Jazz Sextet’, compuesto por Roberto Quintero(percusión), Ernesto Simpson(batería), Luis Perdomo(piano), Ruben Rodríguez (bajo). Todos logran un apasionado ritmo adecuado cuando se trata de baladas tropicales y acoplados de forma impecable en los cortes de mayor velocidad. Al tenor de nuestras predilecciones con influencias latinas, este disco es merecedor de varias estrellas.

Pero todavía estamos en el año 2006 y esta pendiente la publicación de las sesiones de grabación con uno de los pocos músicos activos con un nombre arraigado en la era del Bebop. Se trata del respetado y respetable saxofonista Phil Woods quien formó un quinteto con Lynch en la trompeta y el amigo de éste, el pianista Bill Charlap con quien recién grabó un disco ya mencionado. Forma parte de ese grupo el percusionista Bill Goodwin, quien estuvo aquí hace unos años con su grupo en el Instituto Cultural Dominico Americano, también como una gestión del ‘Centro Franklin’.

El segundo volumen de esta serie de grabaciones de estándares norteamericanos vio la luz pública en el 2007, aunque fueron grabados con varios años de diferencia, la sintonía del grupo se mantuvo por todo lo alto, lograron un acoplamiento que arrojo resultados impresionantes. Las plumas de los autores más conocidos en la escena musical americana Arlen, Porter, Rodgers-Hart, Burke-Van Hausen y Gershwin; son interpretados con una maestría impresionante y Bryan Lynch en todo momento hizo de las suyas conforme a su rol de solista convidado y arreglista acreditado.

En esta apretada síntesis de los textos musicales de Lynch, hemos respetado el orden cronológico de sus producciones por lo que debemos de concluir con ‘Simpático’, el disco premiado en el año 2007, con un merecido Grammy. Para nosotros Eddie Palmieri es un conocido de años. Específicamente desde mediados de los años setenta cuando sonaban en nuestra radio: ‘Puerto Rico’ y ‘Adoración’, temas realmente impresionantes en el mundo de la salsa. Precisamente este disco ‘Simpático’ se inicia con la composición ‘The Palmieri effect’ la cual esta inspirada en los acordes de ‘Adoración’, como un homenaje al pianista invitado especial de esta producción , el propio Palmieri.

Se debe resaltar la participación como intérprete del saxo barítono, el dominicano Mario Rivera; quizás haya sido su última grabación antes de fallecer. De ese grupo de músicos que participan están los que le acompañarán en su presentación en nuestro país, además de viejos compañeros como lo son Phil Woods, Conrad Herwig y Dafnis Prieto, el más conocido por los seguidores de Michel Camilo ya que ha estado presente en algunos de sus discos.

Tiene baladas cantadas por la encantadora Lila Downs, ellas son: ‘Que sería la vida’ y ‘Páginas de mujer’ Esta producción contiene un tema dedicado a su esposa Marissa González, a quien le tiene presente en otras entregas. Esta producción fue dirigida y la música arreglada cuando no escrita por el propio Lynch, con la participación de una veintena de músicos que sonaron sus instrumentos en este disco.

El sonido obtenido con los solistas que fueron seleccionados con la experiencia que un Bryan Lynch ya maduro, en su condición de Director supo conceder sus turnos. Lleno de ideas y con todas las fuerzas del intérprete ávido de complacer a sus escuchas, Lynch se pasea con Palmieri dentro de las variaciones con el sincretismo que logran con su banda. Jazz--baladas-guajira-, es una muestra palpable de la especial calidad de su maravilloso proyecto de jazz latino.

Durante el proceso de descripción de la música escrita e interpretada por este trompetista que desde hace algún tiempo descansa en nuestro poder, hemos querido resaltar sus composiciones y sus arreglos, debido a que ese es uno de los aspectos que ha ponderado la crítica especializada, la abundancia de piezas de su autoría en cada uno de sus discos, además de su calidad como ejecutante de la trompeta y el ocasional uso de la sordina con un sonido que parece ecualizado por su dueño. De técnica depurada, solos bien definidos y sin tropiezos en las entonaciones de las notas más agudas, Lynch nos brinda una intensidad emocional capaz de remover al más indiferente de los oyentes.

El grupo que acompaña a Lynch para sus actuaciones en nuestro país esta compuesto por : Zacaii Curtis en el piano, Pedro Martínez en las congas, Obed Calvaire en la batería y Luques Curtis en el bajo.

Aclamado en todos sus tours internacionales y en sus giras nacionales, como un músico que entrega lo mejor de sí mismo en sus presentaciones en vivo, Bryan Lynch estará entre los dominicanos esta semana, primero en Santiago el jueves 2 de julio y luego el sábado 4, como parte de las actividades de los conciertos de jazz que celebra exitosamente desde hace diez años ‘Casa de Teatro’. Los amantes del jazz latino así como de aquellos que deseen formar parte de la historia de las presentaciones especiales que en múltiples ocasiones nos ha brindado el ‘Centro Franklyn’ , deberán hacer acto de presencia para poder disfrutar de un concierto desde ya inolvidable en este verano musical en el trópico de Quisqueya.

Comment (1)

HOLA HERMANO COMO ESTAS ,,,
ESPERO QUE BIEN
ME GUSTARIA MANDARTE EL ULTIMO TEMA DEL SALSERO DOMINICANO FRANKLIN TORRES ,QUE ESTA CAUSANDO SENSACION EN ESTE PAIS
EL TEMA SE LLAMA COMO PODER SABER SI TE AMO,, ME PARECE QUE EL TIENE EN YOUTUBE UN LINK DE UN ENSAYO
BUSCALO COMO http://www.youtube.com/watch?v=ic1An7xD5U4